¿Compatibles la vuvuzelas y el fútbol?
Desde el 11 de junio los cubanos nos movemos con mayor velocidad, inspirados en el Mundial de fútbol. Y hay quienes quisieran levantarse del asiento para penetrar en la pantalla del televisor y enviar la pelota a la cancha contraria del equipo favorito. Los primeros partidos, carentes de goles, no parecieron entusiasmar mucho. Luego todo fue un canto de vuvuzelas.
Por cierto, estas trompetas africanas sufren el rechazo de los jugadores y de los árbitros. Molestas al oído, apenas permiten escuchar en el terreno. El propio Messi, considerado el mejor futbolista del mundo, criticó el atronador sonido que llega desde las gradas.
Algunos estudiosos aseveran que la famosa corneta puede ocasionar serios daños al aparato auditivo debido a su elevado nivel de intensidad. Plantean que el motor de un avión genera entre 120 y 130 decibelios, mientras que una vuvuzela ejecutada a corta distancia alcanza 127. ¡Qué escándalo!
El verano llegó entonces con mucho ruido futbolero, quizás con interferencia en la concentración para los exámenes finales del curso, pero siempre hubo tiempo para el estudio consciente y la preparación individual, no solo en las universidades madre sino también en las sedes municipales.
Ahora, mientras se dan los últimos goles del Mundial, los muchachos arreglan las mochilas para asistir a las Brigadas Universitarias de Trabajo Social (BUTS) y continuar así el esfuerzo desplegado este año, en el que muchos asistieron a las actividades agrícolas.
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