La libre orientación sexual, un derecho de la persona
«La verdad absoluta no existe y esto resulta absolutamente cierto», cuentan que dijo una vez Albert Einstein, el famoso descubridor de la Teoría de la Relatividad. Nadie puede creerse dueño de todos los saberes, de todas las competencias interpretativas que atesora el planeta. Inexorablemente, todo es relativo.
Tampoco la sociedad puede verse como una masa homogénea, que actúa de modo uniforme ante los intereses y conflictos. El ser humano, diverso por naturaleza, vivencia sensaciones que varían según las experiencias de cada cual. Sin embargo, admitir que la respuesta del otro puede ser contraria a la nuestra y que el modo de entender la realidad asume muchos matices, transita primero por el respeto al semejante.
Con ese espíritu, cada 17 de mayo la Humanidad celebra el Día Internacional contra la Homofobia, luego de que la Organización Mundial de la Salud eliminara la homosexualidad y la bisexualidad de su lista de enfermedades y reconociera la oportunidad de hombres y mujeres a disfrutar una vida sin exclusiones.
La libre orientación sexual constituye un derecho de la persona; olvidarlo sería caer en actitudes injustas y discriminatorias, presentes todavía en determinados espacios de nuestra sociedad, a pesar de los esfuerzos que realiza el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX).
Igualmente, las Naciones Unidas adoptó la fecha del 22 de mayo como el Día de la Diversidad Biológica, ante las amenazas que sufre el medio ambiente. Hoy más que nunca se precisa comprender que el hombre no es el único ser que habita sobre la Tierra, y que su propia supervivencia roza los límites de la destrucción.
La sucesión de terremotos después del terrible sismo que azotó Haití, la intensa sequía que afecta nuestra isla, las inundaciones en otros sitios, así como las nubes de polvo provocadas por un volcán en Europa, entre otros fenómenos, constatan la existencia de un cambio climático. Para enfrentarlo, debemos adoptar una postura ética y consecuente, como se patentizó en la Cumbre Mundial de los Pueblos celebrada en Bolivia.
Apreciar la diversidad en toda su magnitud, implica escuchar a Martí, cuando decía: «Nada absoluto es verdadero. La vida humana es la mutua e indeclinable relación entre lo subjetivo y lo objetivo».
El Director
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