Dossier sobre el VIII Congreso de la UPEC
Cartel de Nuez
3 de octubre del 2008


¿Quién dijo que todo está perdido?


Por Tamara Roselló

¿De cuántas cosas se alimentan los seres humanos? No solo de las frutas naturales, o de los granos, carnes y vegetales. Los afectos, las sonrisas, los recuerdos, están en todas las dietas que recomiendan los médicos, los psicólogos, los amigos… Es cierto que las ideas y los sueños no dan proteínas, ni ATP al cuerpo, pero nos ayudan a trazar estrategias para no morir de hambre o desesperanza.

Las cubanas y los cubanos bien lo sabemos. No faltan los refranes que lo confirmen. A mal tiempo buena cara o donde come uno…, son caras opuestas al sálvese quien pueda. Y si quedasen dudas, esta temporada ciclónica lo ha puesto a prueba. Sus secuelas serán difíciles de borrar. La furia de la naturaleza quiso que los huracanes Gustav e Ike fueran nuestros verdugos.

Del este al occidente, del sur al norte, el viento y las aguas se llevaron consigo más que el techo y las paredes. Cargaron con la memoria que se aviva cuando uno mira a un objeto pequeño y aflora la añoranza. Tomaron sin compasión alguna los productos del esfuerzo cotidiano de miles de familias, que no conocen el derroche ni el consumismo.

Sin embargo, nos salva la sensibilidad que conmueve cuando uno escucha los lamentos y el dolor del otro, pero sobre todo los deseos de empezar, de desafiar otra vez a la naturaleza y al tiempo. Nos hace crecer esa certeza de que somos uno, en las buenas y en las malas, por eso el hoy y el mañana, se edificarán con las manos y el sudor de todos. En situaciones así siempre aparecen los oportunistas.

El que acapara porque presupone que podrá sacarle partido a la escasez. El que incita al desorden público y la desobediencia civil, «porque no soportaremos regresar a la época más dura del período especial». El que nos mira con lástima o con desdén. El que no confía y siembra las dudas. El que no se inmuta, «porque no es asunto suyo».

Nada de eso es compatible con los ingredientes de nuestro ajiaco. Nuestra sazón bulle con las energías de la gente noble y sencilla, con la solidaridad que hace hermanos, con las circunstancias que nos desatan el ingenio, el humor y la creatividad, para improvisar una frase, una salida o una alternativa. Somos de los que sentimos, pensamos y hacemos y eso es lo que toca ahora.

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