5 de febrero del 2009

Comenzó el Festival de Música Antigua Esteban Salas

Por Miriam Ancizar
Fotos: Tania VG

arpa de dos ordenes
Arpa de dos ordenes

Uno de los espectáculos musicales más hermosos y esperados por los amantes de la música antigua nos espera en las sedes del Centro Histórico de la ciudad: el Festival Esteban Salas:
Hasta el 8 de febrero, conocidas agrupaciones  como Ars Longa, entre otras destacadas, nos brindarán su arte, además de llevarnos de la mano una exhibición de instrumentos antiguos y su confección en el museo de la ciudad, antiguo Palacio de los Capitanes Generales.

Honrarán en este evento el 250 aniversario de uno de los grandes músicos del mundo, Handel, cultor de la música antigua, modalidad musical que ha convocado a su interpretación en los últimos tiempos a músicos jóvenes recién salidos de escuelas de arte.

El VII Festival Esteban Salas, crea una expectativa en la recreación y nos acerca a parte de nuestra cultura, costumbre no demasiado extendida en nuestros hábitos, sobre todo de jóvenes no cercanos a estas formas del arte.

Ópera sacra en la inauguración del VII Festival

Descubierta a comienzos de la última década del siglo XX, de la ópera de San Ignacio se encontraron dos copias: una en los archivos de Chiquitos (Santa Cruz, Bolivia), y otra en la Misión de San Ignacio en la provincia de Moxos (Bolivia). 

Guitarra barroca
Guitarra barroca

La ópera de San Ignacio de Loyola es una de las tres obras dramáticas que se conservan en los archivos de las antiguas misiones jesuíticas de América. Compuesta entre 1717 y 1726, su creación se atribuye al jesuita toscano Domenico Zipoli (Prato, 1688 -Córdoba, 1726), conjuntamente con el también jesuita suizo Martin Schmid (Baar, 1694-Lucerna, 1772).

Con texto castellano, de autor desconocido, posee un libreto pedagógicamente eficaz. Los personajes principales son San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier y el demonio, quien a pesar de su dudosa seducción (su aspecto es magnífico en su simplicidad y sensualidad), no consigue desviar a los dos santos de su sagrado deber, la evangelización.

Señala el musicólogo Piotr Nawrot que el drama evangelizador, u ópera, —como se denominaba a todas las obras escénicas que se ejecutaban en las misiones— fue muy popular en la vida de las reducciones jesuíticas y resultó un aporte único al repertorio americano de la ópera en tiempos de la colonia.

Las óperas se representaban en los momentos más significativos del año litúrgico o en ocasión de acontecimientos de importancia política. Su puesta en escena tenía lugar hacia el anochecer, en la plaza mayor, junto al pórtico de la Iglesia o al castillo del estandarte real. Los actores eran los aborígenes mismos y, a menudo, se insertaban elementos del mundo indígena: vestuarios ricos y  coloristas adecuados al papel representado, escenografía típica de la zona con arcos de flores y plantas selváticas, frutas tropicales, pájaros de gran colorido y animales salvajes...

Descubierta a comienzos de la última década del siglo XX, de la ópera de San Ignacio se encontraron dos copias: una en los archivos de Chiquitos (Santa Cruz, Bolivia), y otra en la Misión de San Ignacio en la provincia de Moxos (Bolivia). La partitura fue restaurada y transcrita por el musicólogo Bernardo Illari.

Ópera sacra en la inauguración del VII Festival de Música Antigua Esteban Salas
 
Con la presentación de la ópera sacra de cámara San Ignacio de Loyola, por el Conjunto de Música Antigua Ars Longa, quedó inaugurado el sábado 31 de enero, a las 7:00 pm, el VII Festival Internacional de Música Antigua Esteban Salas en el Oratorio San Felipe Neri.

Fuente: Opus Habana, y Diccionario Oxford de la Música


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