3 de febrero del 2009 |
||
Cuando vuelve un artista |
||
|
Por Syreniad Asem |
||
Sorpresas con exceso de luces, percusión y un músico muy seguido —y perseguido, sobre todo por las muchachas— entre los tantos de la Isla, será obsequio previo al día de los enamorados. William Vivanco, conservando todavía el dejo de los mariachis, recién aterrizó de una gira de tres meses por México y prepara un nuevo concierto. “Vamos a cantar temas de los discos anteriores y un par de canciones de estreno. Voy a tocar con muchos de los músicos de mi primer disco Lo Tengo to’ Pensa’o. También habrá sorpresas como baile, percusión, luces, pues pretendemos ofrecer todo un espectáculo. Además, intentamos mostrar la diversidad de ritmos que ha salido de nuestra Isla Milagrosa. Cuando Vuelvo se nombra esta cita concertada para hoy tres de febrero en el teatro capitalino Mella, a las nueve de la noche. “Estamos empezando un nuevo año y para todos es como si volviéramos a encontrarnos otra vez. Los seres humanos siempre tratamos de encontrarnos, de perder nuestros miedos, de saber por dónde vamos. Y de eso se trata, de transmitir mucha alegría, mucho optimismo, el mismo que espero ver en los asistentes al Mella. Hace tiempo no canto en teatro y en este reencuentro les anuncio muchas sorpresas y les comento que ahora la música viene con picante.”
El sazón del espectáculo está garantizado por la banda Todos Estrellas, central producciones, y otros invitados los cuales Vivanco prefirió no revelar. Además, será presentado en el concierto el más reciente video clip del artista. La realización corrió a cargo de Nacho Vázquez y Luis Najmías, con una historia a partir de la obra musical de William y la pictórica de Vicente Rodríguez Bonachea, resaltando puntos de encuentro entre ambas manifestaciones. Con las expectativas por las nubes y mucho entusiasmo, William Vivanco confesó la síntesis de este reencuentro: “El público verá y sentirá la mezcla, todo lo que he podido digerir de la música cubana, las influencias llegadas a mí, esa hermosa y armoniosa locura de los músicos, siempre como una familia. Porque esencialmente queremos expresar eso, la familiaridad, un poco tal vez como esa botija del cimarrón. El objetivo es estar juntitos, en familia.” |

