1ro. de junio del 2009
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Generación EX… |
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Por Tamara Roselló Reina |
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Ex Generación, de 32 minutos de duración, se estrenó en febrero pasado, dentro de la VIII Muestra de Jóvenes Realizadores. La inclusión en el programa de una propuesta de Aram no fue noticia. En el 2007 obtuvo el Premio Documental con De Generación. En esa ocasión sus interlocutores fueron cubanos nacidos en los 80, que analizaban su realidad actual desde una perspectiva generacional. Entonces Aram aceptó la invitación de la FEU para participar en varios debates con estudiantes universitarios, provocados por el testimonio de los jóvenes entrevistados. Ahora regresa con una nueva apuesta tan polémica e inquietante como la anterior. La conexión entre un documental y otro es visible desde el propio título, pero también a partir de las intenciones de su realizador. Al tratar el tema migratorio cubano se corre el riesgo de caer en un lugar común, de ser juzgado por decir más de lo mismo… ¿Qué riesgos asumiste con Ex Generación? Este es un tema muy recurrente en el cine y el documental de Cuba, en las canciones, en nuestra pintura, en la literatura... Nos ha marcado mucho, forma parte de nuestra realidad, de nuestras familias, pero aún así, siento que todavía sigue siendo un tabú con muchos estigmas. Emigrar ha sido visto como un acto de abandono y de algún modo esa concepción predomina en muchas esferas. Cuando tuve la oportunidad de dialogar con cubanos residentes en otras partes del mundo, me di cuenta que yo también estaba mediado por esos estereotipos. Me sorprendía al encontrar en ellos un profundo amor a la Isla, y aún sigo encontrando más personas que hablan de su país con nostalgia y aprecio, que quienes lo hacen con odio o resentimiento. A veces ambas emociones se mezclan, pero en el fondo tienen una gran identidad con Cuba, que trasciende cualquier diferencia de pensamiento…
Ex Generación es un modesto documental que muestra a un grupo de cubanos (menores de 35 años) que sobre todo nos revelan su condición de cubanos, su fuerte conexión cultural y emocional con Cuba… ¿Cuánto difieren tus expectativas de lo que finalmente resultó con Ex Generación? ¿Cómo fue la cooperación de los cubanos radicados en México para esta realización? Desde el inicio pensé que el documental debía hacerse en varios países, España, Estados Unidos hubieran sido contextos bien interesantes y probablemente con matices más notables. Al final el proyecto se concretó en México a través de una beca de creación. No venía con un guión armado, tenía muy poco tiempo y sabía que iba a depender mucho de las personas que encontrara... No conocía a nadie desde antes, y tampoco tracé una guía de preguntas muy rígida… Por varios medios avisé que buscaba a jóvenes cubanos y fueron apareciendo. Claro que contacté a muchos que no aceptaron, unos por desconfianza, otros porque esperaban una remuneración económica, o porque no tenían tiempo. Me quedé con aquellos que confiaron en mí. El documental comienza con un cubano que llama a otro por teléfono para preguntarle si quiere recibirme. La respuesta —que allí no sale— fue no. Dijo que yo era de la CIA o del G2, para él no existía otra posibilidad. Eso me ocurrió en otros momentos. ¿Cuántas personas están dispuestas a hablar de su vida en cámara, a reflexionar sobre temáticas tan delicadas y asumir ese riesgo desinteresado? No muchas. ¿Crees que los jóvenes —dentro y fuera del país— han reconsiderado el conflicto migratorio? ¿Esta nueva realización cuánto ha cambiado o reforzado tus propias tesis sobre el tema? Sí creo que nosotros, los jóvenes, vemos el proceso de la migración y muchos otros temas de nuestra realidad social y política con otro prisma. Me parece que estamos más abiertos a volver a repasar muchas nociones que ahora se asumen como absolutas e incuestionables. Tampoco quiero hacer una separación brusca entre las generaciones. En la de nuestros padres también hay muchas personas de pensamiento flexible, que son capaces de entender que ningún tema tiene un solo punto de vista y es por eso que hay que ser muy cuidadoso de enquistarse en una sola idea… Quiero creer que nosotros y los que son todavía más jóvenes, seremos capaces de aprender de los aciertos y errores de quienes nos han antecedido, y lograremos ser más incluyentes y más respetuosos en nuestras concepciones. ¿Qué diferencias apreciaste en cuanto a consideraciones, frustraciones, expectativas…, entre los jóvenes entrevistados en Cuba para De Generación y los que contactaste en México para Ex Generación?
Somos una generación que siente deseos —dentro y fuera de Cuba— de poder influir de modo más directo en nuestra sociedad, y tomar parte de decisiones y responsabilidades en el presente y futuro. La mayoría de los entrevistados en De Generación y Ex Generación, estudiaron, son universitarios, fueron educados y entrenados en la Revolución, aprendieron a pensar por sí mismos y ahora exigen formar parte de ella, pero desde el pensamiento propio, con propuestas nuevas. El no lograrlo ha provocado que muchos se sientan alienados respecto al gran proyecto social y se centren más en sus objetivos individuales. Esa idea aparece en ambos documentales y refleja una emoción compartida dentro y fuera de la Isla. ¿Tu proyecto termina con De Generación y Ex Generación, o sueñas una continuidad? Quisiera que el último capítulo de esta serie pueda llamarlo Re Generación, pero no es algo que vaya a hacer muy pronto. |

