Con la filosofía en el pincel
Por Damepa
Fotos: Elio Mirand y cortesía del entrevistado
A propósito del aniversario 25 de la Asociación Hermanos Saíz, Alma Mater se acercó a uno de sus miembros, Alejandro Darío, estudiante de tercer año de Filosofía en La Universidad de La Habana.
Pintor y filósofo (aquí el orden de los factores sí altera el producto), Alejandro Darío, esparce en su contexto universitario la naturalidad con la que asume una carrera en las artes plásticas bastante cimentada, los logros y proyectos.
«Compañeros de clase y de facultad asisten a todos los eventos en los que aparezco, me brindan un apoyo especial, y aunque algunos profesores y nuevos alumnos se asombran cuando asocian mi nombre con obras, la mayoría lo acepta. Eso me place».
Muchos de los egresados de la Academia de Bellas Artes de San Alejandro, donde estudiaste, aspiran luego a incorporarse al Instituto Superior de Arte (ISA) o consagrarse como artistas. En otros casos, se interesan por Historia del Arte… ¿Qué hace Alejandro estudiando Filosofía, en tercer año?
«Antes de terminar San Alejandro y decidir qué hacer tras la graduación deseché la idea del ISA. Había seleccionado Historia del Arte, pues consideraba que así incrementaban mis conocimientos sobre las artes visuales, era afín con lo que hago… Al realizar las pruebas de ingreso no alcancé esta primera opción y obtuve Filosofía.
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Reflejo. - Óleo sobre lienzo, 80 x 60 cm. |
«No obstante, hoy me siento muy contento con el azar, la casualidad…, el hecho de haberla alcanzado. Como casi todo joven que va a estudiar este perfil, al principio me sentía bastante desorientado. Ahora comprendo cuánto nivel de pensamiento he logrado gracias a los contenidos de la carrera.
«Estos saberes son significativos para un artista plástico, al menos para mí, pues complementan los mensajes de las piezas y le procuran un sentido racional y profundo».
Precisamente el pensamiento, la individualidad y la sociedad en estrecho vínculo con hombres y mujeres resulta una premisa en tu producción…
«En la Academia me llamó mucho la atención el tema del individuo como parte de la sociedad, el todo que componen, y cómo ejercen una marcada influencia los cánones, patrones, estereotipos, conductas sociales, en los sujetos.
«A partir de esta motivación experimenté en varias manifestaciones: video, instalación (mi tesis de San Alejandro)…, hasta que comencé pintando la figura humana, enfocándola con una mirada expresionista.
«También lo reflejé mediante una temática estéticamente bastante diferente: el paisaje fotorrealista urbano. Enfoqué la mira en la relación de la obra del ser humano como muestra de su huella, de su impronta por la vida.
«Con este tema de la ciudad realicé mi primera exposición personal: Vamos a andar La Habana. En ella enfaticé en el contraste entre edificaciones viejas, mal cuidadas, y otras en perfecto estado. Siguiendo la misma cuerda, apareció otra exhibición, la cual marcó muy fuertemente esta manera: Resistencia.
«Aparentemente esta ofrece un cambio radical, sobre todo desde lo formal. Intenté vislumbrar la firmeza de hombres y mujeres ante la injerencia del mundo banal, material, tratando de reivindicar la espiritualidad de su ser».
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| Habaneando. - Óleo sobre lienzo, 60 x 80 cm. |
Tus más recientes muestras: Contrastes y Habaneando, versaron sobre el tema del paisaje capitalino. ¿Has pensado trasladarte a otras provincias de la Isla a captar diferentes contextos, y así tal vez extender los horizontes de tu trabajo en los públicos?
«Ciertamente he valorado e intentado materializar la idea. Con personas de otras provincias con semejanzas a lo que hago en su producción artística, he hablado lo de trasladarme a distintas partes del país para realizar otros paisajes urbanos; pero por cuestiones de tiempo, la universidad…, y elementos logísticos, no he concretado nada por ahora.»
Desde el 2006 perteneces a la Asociación Hermanos Saíz (AHS), y este año dedicaste a su aniversario 25 las dos exhibiciones de las que hablábamos antes (Contrastes y Habaneando). ¿Cómo y por qué decidiste incorporarte?
«Supe de la AHS por un amigo. Un día discutíamos sobre el apoyo que necesitábamos para un festival de escultura efímera, cuando surgió el comentario y la sugerencia de mi incorporación. Enseguida me interesé por los requisitos, y entregué la documentación precisa.
«En todos mis trabajos: instalaciones, pinturas, performances, he sentido y tenido el apoyo material y promocional de la AHS; justo por eso le he dedicado mis dos exposiciones personales de este año».
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Redención. - Óleo sobre lienzo, 200 x 125 cm. |
Perteneciendo al circuito universitario y al de los artistas jóvenes, ¿cómo valoras la incorporación del primero a la Asociación?
«Tengo varios amigos con inquietudes artísticas, a los que no les motiva o no les interesa integrarse a la Asociación. Pienso que además de los ánimos personales de vincularse o no a alguna organización estatal, está también la falta de proyección y promoción de la AHS.
«Existe divulgación de las actividades, pero no se identifican con el sector artístico de la Universidad. Y no solo el que está en las escuelas de arte deviene cantera de ella. ¡En los festivales de artistas aficionados hay muchachos con sobradas condiciones!
La AHS no debe nutrirse de artistas consagrados, sino de jóvenes que emergen, ansiosos y deseosos de apoyo y espacios donde consolidarse».
¿Hasta qué punto la AHS coordina la comunicación entre sus manifestaciones?
«La fomenta, sin dudas. He realizado diversos trabajos con Iván Lejardi (DJ), oportuna y consecuentemente facilitados y gestionados por la asociación. Mezclamos el trabajo de ambos: la música electrónica y las imágenes de mis piezas, según el tema de los conciertos.
«Considero, al menos resulta mi experiencia, que la AHS inspira a la unión de los artistas, facilitando los vínculos entre ellos. Y esto ocurre, sobre todo, gracias al ambiente poco protocolar y fresco impreso en su quehacer».
Y una vez graduado, ¿a qué Alejandro Darío nos encontraremos?
«Al pintor. Lo mío es el arte. A partir de la graduación no seré filósofo y ya. Seré artista, y la filosofía estará supeditada a mi creación, ofreciéndome las herramientas para enriquecer mi obra, sobre todo en lo conceptual». |