17 de octubre del 2008 |
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Ser cubanos en el jazz 1 |
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Por Suchely González Oliva |
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Improvisamos ante emergencias, |
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Diversos géneros musicales reflejan a un país en específico. Escuchamos rumba y de inmediato se refleja en la mente el cubano y lo cubano. Se combina la música con la idiosincrasia. Nace lo propio, lo peculiar, lo diferente, nuestra cultura. Hay productos que no son cubanos de lo que nos apropiamos, combinándoles su sabor con nuestros ingredientes. Así le ocurrió al jazz, tocó tierras cubanas y se quedó maravillado con el percutir del tambor, con el amanecer en los bares, con un amplio grupo de seguidores de cualquier raza, clase y luego, género. Para algunos músicos el improvisador es como la persona que aprende un idioma, va poco a poco conociendo palabras hasta poder decir una frase y luego expresar lo que quiere o piensa, en dependencia de su forma de ser o de la individualidad de cada cual. Lo anterior nos indica que el acto de improvisación en realidad no se produce tan libremente como suele creerse, sino que son ideas que el jazzista aprende a transmitir, y que combina por medio del instrumento. Para el guitarrista Jorge Triana Luis «el jazz tiene muchos aspectos atractivos que lo caracterizan, es por eso que ha logrado una trascendencia universal. A través del tiempo, en el jazz se reflejan rasgos interesantes, preferentemente en el aspecto de la improvisación. Es aquí donde el intérprete demuestra sus posibilidades técnico interpretativas, sus sentimientos…» La significación del jazz para sus seguidores está vinculada con el conocimiento de este género, según arroja una encuesta aplicada a un grupo de amantes de la manifestación sonora durante el Festival Jazz Plaza 2008. En muchas de las respuestas recibidas, se reconocen rasgos de la identidad cultural del cubano, asociados al lenguaje jazzístico, como la improvisación y los medios expresivos. La competitividad, la sensualidad, la extroversión y la espontaneidad, aunque no son propios del lenguaje musical, también clasifican entre los elementos distintivos, apreciados por el público. De todos estos la improvisación se manifestó en un porcentaje elevado de encuestados.
Por una parte, los asiduos al jazz se identifican con este género porque se «crea un clima agradable para relajar y enajenarse de la cotidianidad, para encontrarse con su mundo interior, en la búsqueda de sus sueños y superar frustraciones». Es evidente que la escucha de la música permite la distracción, la relajación, pero en este caso además provoca estímulos placenteros porque en la estructura del jazz se encuentran similitudes con la vida cotidiana. Un número de respuestas conduce al «deseo de libertad» del cubano de hoy, pues, al decir de los encuestados, es un género donde: «se puede expresar todo lo que siento;» «sin ataduras;» «donde puedo sentirme libre.» Otros seguidores de este lenguaje sonoro apuntan a que encuentran en el jazz cierto grado de identificación con la realidad cotidiana, dicho con sus palabras: «el ritmo en que veo muchos fenómenos de la vida;» «donde me puedo sentir como soy». El cubano se ve a sí mismo en el jazz, le halla un sentido de pertenencia y, precisamente, mediante la improvisación lo asocia con fenómenos de la vida cotidiana. La conductora y directora de programas televisivos Rita Rosa señala al respecto: «No sé si la capacidad del cubano para improvisar soluciones ante las diferentes situaciones de la vida sea un rasgo de nuestra nacionalidad, pero es un rasgo que lo distingue y eso está presente en el jazz, o sea, el jazz es para mí como la vida, porque en la vida tú tienes que estar improvisando para poder darle solución a todas las situaciones, sea del orden amoroso, económico... En el trabajo tienes que improvisar y eso está en el jazz y en el cubano. El nivel de improvisación, de respuesta rápida ante los problemas, es una característica propia del cubano». La improvisación es un eje común. Los asiduos al jazz encuentran en ella la respuesta rápida ante una situación inesperada. El periodista Joaquín Borges Triana - considera que el principal atributo de lo cubano reflejado en el jazz es la espontaneidad y en tal sentido añade: «La improvisación está ligada indisolublemente a lo que se genera de forma espontánea». La vida cotidiana está permeada de soluciones en las que el cubano es un creador por excelencia. Así, de forma sutil nos llega la similitud entre jazz y cubano, entre música y cotidianidad. Lo cubano es el producto cultural de la hibridación entre el criollo, hispano y africano, el resultado de una fuerte construcción social. Por ese camino, se ha creado un sello peculiar, una identidad diferente... En materia de música, a través de un proceso “apropiativo” se ha logrado también ser cubano en el jazz. 1 Así tituló la autora su tesis de licenciatura en Sociología, defendida el pasado curso. Alma Mater publica un fragmento de su investigación. Artículo relacionado: |

