¿Quiénes Somos? | Escríbenos | Suscríbete | Mapa del Sitio | Archivo | Descargas | Enlaces
Deportes Voces
Del 22 al 28 de agosto /2011
 

 

El firmamento tiene también su dosis de rojo

 

Por Fidel A. Manzanares, estudiante de Periodismo

Fútbol

Wembley tiene magia catalana. Primero en 1992 con el denominado Dream Team, ahora se repite la fórmula en la más reciente edición de la UEFA Champions League. Ambas se han teñido de azulgrana. Lo sufrió la Sampdoria aquel disparo holandés de Koeman, y cerró el capítulo la magistral definición de un niño asturiano quien dio la estocada final a los diablos rojos.

Sí, me quito el sombrero ante Pep y sus muchachos; pasan a la historia no solo por levantar su cuarta orejona, sino por revolucionar el fútbol, por su modestia y entrega total. Lejos de ser absoluto, me atrevería a decir que (al menos en esta versión) se han convertido en el referente futbolístico más trascendente en la historia de este deporte.

Se despertó la polémica ya —suerte de su presencia eterna—, pero me referí a una palabra clave: fútbol, el arte de ir más allá de golpear un balón.

Solo se equipara, y creo que no lo iguala, el Santos de Pelé, el Madrid de Di Stefano, el Ayax de Mister Cruyff (este tiene sangre por partida doble) o el Milán de Van Basten de finales de los ochenta.

No es una simple y atrevida mirada mediática, comercializadora a toda costa, la que me lleva a esta conclusión. No resulta un asunto de publicidad, aunque actualmente el balompié o soccer, como quiera usted llamarlo, tiene más de negocio que de deporte; incluso los árabes, sin ánimos de ofender, son especialistas en business goleadores. Pero esto llega como asunto de otro comentario.

Ferguson, disculpen, Sir Alex, lo comentó: «Es la paliza más grande que me han dado». Tengo referencias del orgullo del técnico escocés, podrán analizar el despliegue futbolístico exhibido por los patrocinadores del UNICEF el pasado 28 de mayo. Salvo los primeros instantes, el resto lo podríamos definir como la Danza culé.

Recuerdo ahora un comunicado de unos hinchas en el partido de ida ante Arsenal: «LONDRES NOS VEMOS EN LA FINAL». Paradójicamente los gunners vencieron en aquella ocasión 2-1, mas bailaron el vals catalán, el cual finalizó en la ciudad condal como regalo a aquel Día de la mujer.

La Messibanda tocó en intricados escenarios durante la más prestigiosa gira europea, veamos: Emirates Stadium, Shacktar, Santiago Bernabeu, y culminó el tour artístico en la capital del Reino Unido. Dicen (y no son especulaciones) que mientras  transcurría el choque decisivo el Big Ben tuvo sus manecillas de fiesta durante 90 minutos, y que hasta tiró su pasillo.

Hay quienes, por otro lado, adjudican el triunfo del Barcelona a los beneficios arbitrales recibidos por estos «músicos». Por favor, ¿se puede usted desprender del fanatismo en esta lectura y ser sincero consigo mismo? Sí, pues bien, entonces sobran los comentarios.

¿Individualidades? Claro, les sobran, pero tienen un puntal infranqueable: su carácter de equipo. Creo que el Barça juega con más de 11 piezas en la cancha. Tal vez hagan trampa.

En Liga 96 puntos, campeón por tercera ocasión consecutiva, conjunto menos goleado, subtitular de la Copa del Rey. El «Rector»  de Europa, comandado por sus tres generales finalistas en la disputa por el Balón de Oro.

Un avance con Guardiola desde 2008: Dos Champions, una Copa de su majestad, dos Supercopas de España, una Supercopa Europea, y un  Mundial de Clubes.

Huelgan las dudas señores; ni Special One, ni el Súper Pichichi les hacen fuerza a tales resultados. Somos testigos de una nueva era, reconozcámoslo. El cielo ahora además de azul se pinta de rojo.

 

 

 
     
Se autoriza la reproducción total o parcial de los artículos, siempre que se cite la fuente.
Director: Yoerky Sánchez Cuéllar, Editora Web: MLeida, Webmaster: Maricela Facenda