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Deportes Voces
Del 6 al 12 de agosto/2012
 

 

ALFREDO DESPAIGNE: «EL JONRÓN SALE SOLO»


Por Charly Morales Valido
Fotos: Archivo

Alfredo Despaigne, pelotero cubano

Alfredo Despaigne no es hombre de muchas palabras. Por lo general ningún deportista cubano lo es, y menos cuando los aborda un periodista: por alguna extraña razón, se sienten compelidos a responder con lugares comunes al estilo de «el terreno dirá la última palabra» o «voy a dar lo mejor de mí mismo», en lugar de, simplemente, abrirse y ser ellos.

Por eso quizás, Despaigne prefiera enfrentarse a un pitcher como Vladimir García, antes que a un reportero capaz de colarse en su sacrosanta práctica de bateo, para sacarle algunas respuestas exclusivas a quien ciertos narradores campechanos bautizaron como El Caballo de los Caballos.

Es que este hijo de Contramaestre —que Granma adoptó porque en Santiago de Cuba lo vieron demasiado pequeño para el béisbol— es el principal referente ofensivo de los Alazanes, un equipo que nadie sabe a ciencia cierta cómo llega tan lejos en los play-off, y sin embargo llega y saca algún que otro sobresalto.

El principal susto es, sin dudas, para los lanzadores rivales: el dorsal 54 ya es tan temido como antaño lo fueron el 5 de Muñoz, el 6 de Cheíto, o el 46 de Kindelán, aunque solo el santiaguero emuló la hazaña de Despaigne: superar la barrera de los 40 jonrones en un año.

La cifra añorada llegó en el cuarto juego de la pasada final oriental, en el estadio Mártires de Barbados y ante un Ciego de Ávila cuyo pitcheo había amarrado cortico a la toletería granmense, con todo y sus bates nuevos.

Aunque lo negaba, Despaigne parecía presionado por el jonrón 40 que no acababa de aparecer, y el desespero le pasó factura en los primeros partidos, pero Indalecio Alejandre, un hombre de softbol devenido manager de béisbol, sabía que cuando pegara el bambinazo, todo cambiaría.

Y se lo pegó precisamente a Vladimir García que, contra toda lógica y teoría contemporánea del béisbol, abrió el noveno episodio cuando ya el Ciclón de la Trocha era apenas una depresión tropical con más ruido que viento. Quizás el avileño se confió en el pobre desempeño ofensivo del outfielder alazán y le sirvió una cómoda bola que el toletero desapareció sin piedad.

Como aliviado, Despaigne contempló el batazo desde el home, y solo
cuando vio la Mizuno-200 caer más allá de la cerca del left-center, inició la vuelta triunfal al cuadro. En las gradas, los granmenses rugían.

«Pienso que este jonrón influye porque es lo que espera el equipo de mí, los estimula, ya ves que el Yogi (Urmaris Guerra) la botó después», me comentó Despaigne tras el partido, y al día siguiente otro estacazo suyo dejó al campo a la tropa de Roger Machado, forzando el regreso a Ciego para definir. En el feudo avileño, el estadio José Ramón Cepero, Despaigne conversó con Alma Mater sobre su record, la filosofía del jonrón y otros temas que fueron la comidilla durante el cierre de la 51 Serie Nacional.

En los últimos desafíos parecías desesperado… ¿Quizás te sentías presionado porque el jonrón 40 no acababa de caer?

«Siempre juego suelto, mi meta era el record de 34 jonrones en la Serie Nacional, llegar a 40 no me presionaba, pero sí estoy cansado, hemos jugado más de 100 partidos y ya me lo siento».

Finalmente se lo pegaste a Vladimir García, un pitcher que pueden acusar de cualquier cosa menos de fácil…

¿Cómo fue?

«Él me trabajó mucho con rompimiento, y en el dogout pensé que vendría con recta, porque era ilógico que repitiera las cuatro veces al bate: me preparé, repitió la recta y le di».

¿Alguna vez has salido a buscar el jonrón?

«A veces salgo a dar el batazo, sobre todo cuando el equipo lo necesita, cuando el empate o la victoria está en mis muñecas, pero lo fundamental es que el equipo gane. Pero el jonrón sale solo; a veces voy a buscarlo, aunque prefiero no hacerlo, porque cuando los bateadores salen con esa presión se desconcentran y casi siempre fallan».

Alfredo Despaigne, pelotero cubano

¿Algún estadio te es particularmente incómodo para botar la pelota?

«Para nadie es secreto que donde menos se batea es en Ciego de Ávila, porque además, los Tigres tienen un buen director (Roger Machado), que fue catcher del Cuba y sabe dirigir muy bien a sus lanzadores».

Eres un fuerte candidato a ser el Jugador Más Valioso… ¿Eso te quita el sueño?

«Para nada… Yo me concentro en hacerlo bien en el terreno y producir, lo demás es historia: yo hago lo que necesite el equipo, dar un fly, batear por detrás del corredor, lo que nos lleve al título».

Muchos consideran que tus jonrones obedecen más a tu fuerza que a tu técnica. Analizándote como bateador… ¿Qué consideras que debes mejorar?

«Tengo que aprender a discriminar mejor los lanzamientos, y ya esta temporada conseguí más bases por bolas. Estoy más asentado, con más disciplina al batear, pero aún tengo que seleccionar mejor las bolas a las que le hago swing».

Por último… ¿es cierto que el público de Bayamo es difícil?

(Ríe) «Cuando vamos perdiendo se van enseguida y nos dicen de todo en la calle y el estadio, pero también hay que entender que son así porque aman la pelota, y les importa demasiado como para andarse con paños tibios».

 

 

 
     
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