Dossier sobre el VIII Congreso de la UPEC

22 de agosto del 2008

Olímpicas curiosidades

Por Jorge Sariol Por Jorge SarioPor Miguel Ernesto Gómez Masjuán
Fotos: Internet

La historia de los Juegos Olímpicos está llena de momentos curiosos donde el ingenio o la entrega total de un atleta han hecho perdurar su acción, por encima incluso de medallistas o grandes marcas.

En la antigüedad las mujeres no podían participar en las Olimpiadas y como si esto no fuera suficiente, solo aquellas que estuvieran solteras eran autorizadas a asistir a los Juegos. ¿La razón? Los atletas competían sin nada encima, completamente desnudos. Si alguna atrevida mujer casada era «capturada» observando la exhibición de músculos y cuerpos bien formados, los «jueces» tenían el poder para... matarla. Extraña y radical forma de cuidar los matrimonios en la Grecia antigua.

No existía mayor premio para un atleta que ser aclamado por la multitud y ver su nombre tallado sobre la piedra. La corona de olivo era colocada en la cabeza del vencedor y ese gesto sobrevivió el paso de los siglos. En la primera edición de los Juegos Olímpicos modernos, celebrados en Atenas, en 1896, a los triunfadores se les entregó la corona de olivo, acompañada de una medalla...de plata; mientras que los segundos lugares recibieron preseas de bronce y coronas de laurel; aunque las premiaciones más raras se efectuaron en los Juegos de Londres, en 1948. El mundo apenas había salido de la II Guerra Mundial y los organizadores solo pudieron costear medallas...de hojalata.

En la historia ha quedado el esfuerzo de grandes hombres y mujeres que estuvieron a punto de perder su vida por alcanzar un lugar en el medallero olímpico. El ejemplo más recordado es el del italiano Dorando Petri. La maratón de Londres 1908 vivió momentos inolvidables cuando Petri entró al estadio londinense con una cómoda ventaja en la primera posición. Apenas faltaban unos metros para el final y allí el italiano perdió todas sus fuerzas y cayó al piso sin conocimiento.

El silencio repentino fue sustituido por un clamor del público que pedía ayuda para el caído. Dos jueces levantaron a Petri y lo ayudaron a entrar en la meta. Muchos quisieron premiarlo como el vencedor; sin embargo, las otras delegaciones protestaron porque sus representantes sí entraron por sus medios. Finalmente se aceptó la demanda y Petri se mantuvo como campeón... sentimental de la Olimpiada de Londres.

Entre las hazañas inolvidables realizadas en los Juegos resaltan los esfuerzos de George Eyser, un gimnasta estadounidense quien logró cuatro preseas en Saint Louis 1904, una de ellas dorada. Las medallas de Eyser resultaron muy significativas porque las alcanzó... con una prótesis de madera en su pierna izquierda.

No todo el mundo asimila de igual forma un revés y algunos optan por soluciones dramáticas. El japonés Akio Kaminaga quedó tan impactado por perder el combate final de judo ante su público en Tokio que dos años después se suicidó y en la nota de despedida pidió perdón por el revés. En los Juegos de México, en 1968, la corredora yugoslava Vera Nikolic no pudo terminar los 800 metros planos del atletismo y a la altura de los 300 metros abandonó el estadio e intentó suicidarse desde un puente cercano. Afortunadamente su entrenador llegó a tiempo y evitó una desgracia.

Y en el capítulo de las soluciones ingeniosas que en varias ocasiones terminan como engaño, nadie mejor ubicado que el norteamericano Fred Lorz. En la maratón de los Juegos de Saint Louis, en 1904, el cubano Félix «El Andarín» Carvajal estuvo a punto de lograr una medalla; pero el apetito voraz por unas manzanas verdes que aparecieron en el lugar menos indicado, le produjeron unos fuertes cólicos y por esta causa terminó en la cuarta posición. Mientras se acercaba a la meta, varios hombres sobrepasaron al Andarín. Entre ellos iba el local Fred Lorz quien finalmente fue el primero en cruzar el estambre, en medio de los vítores del público.

La gloria de Lorz duró unos minutos más porque un juez protestó y se demostró que el hombre...apenas había corrido unos kilómetros. El resto del trayecto lo hizo Lorz sentado cómodamente en el asiento del automóvil de un amigo que lo acercó hasta el final. El tramposo descubierto fue expulsado de los Juegos y obtuvo un puesto como uno de los mentirosos más célebres en las Olimpiadas.

En la carta olímpica se establece que los Juegos deben celebrarse en una única sede; sin embargo, en Melbourne 1956 la carta chocó contra la ley australiana que establecía una cuarentena de seis meses... a los caballos. Ante este «problema», el Comité Olímpico Internacional decidió efectuar las pruebas de equitación en Estocolmo, Suecia.

Los jueces siempre deben ser imparciales, aunque una ayudita a un atleta local nunca sobra, al menos eso fue lo que sucedió en la cita de Londres, en 1908. Para el evento los organizadores solo convocaron a árbitros...ingleses. Con esta nada convencional formación, los escándalos por el mal trabajo de los hombres encargados de administrar justicia motivaron múltiples protestas de los participantes en aquellos Juegos.

Y en eso de protestar contra las decisiones de los árbitros, una de las más originales la protagonizó el equipo masculino norteamericano de voleibol en Barcelona 1992.  Después de su primer partido clasificatorio, ante Japón, los estadounidenses se marcharon felices a la villa olímpica porque, supuestamente, derrotaron a los nipones en cinco reñidos parciales; sin embargo, estos reclamaron que se había producido una violación al no recibir un punto en el quinto set, luego que el juez principal le mostró a uno de los jugadores estadounidenses la segunda tarjeta amarilla.

La reclamación prosperó...y Estados Unidos perdió el juego. En señal de protesta, todo el equipo norteamericano decidió afeitarse, por completo, la cabeza. La rebelión de los calvos, como se le llamó, terminó en una medalla de bronce.

Momentos de Beijing 2008

Alexei  - Béisbol Anaysi Hernandez - Judo Rosir Calderón – Voleibol Beijing 2008

 

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