| 29 de agosto del 2008 | ||||
La 4 veces medallista olímpica, Driulis González, contenta por el desempeño deportivo que ha dado a lo largo de su carrera ha anunciado su retiro. |
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Driulis González de hazaña en hazaña |
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Por Joel García |
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Ni siquiera se mencionó la lesión que puso en peligro su vida en 1996 a menos de cuatro meses de los Juegos Olímpicos de Atlanta, mientras se veía como lejano en el tiempo aquellos primeros años en que prefería el atletismo al judo. Driulis González estaba impecable. Vestida de blanco defendía su tesis de Licenciatura en Cultura Física y como le ha sucedido tantas veces en las competencias, los jueces decidieron: 5 puntos.
Pocos minutos después alguien le recordó que ese era sólo un compromiso para otros premios mayores, como lo había sido meses atrás los XV Juegos Panamericanos del 2007, cuando por vez primera una judoca tuvo el honor de ser la abanderada de una delegación a la cita múltiple. Y hasta Río de Janeiro se rindió ante su incomparable maestría deportiva. «Haber culminado mis estudios era una deuda que tenía, porque los había postergado más allá de lo que quería. Ahora sólo me queda una meta por cumplir: lograr mi quinta medalla olímpica en Beijing», comentó la mejor judoca de América en el siglo XX para abrir entonces un debate más profundo sobre su historia, rica para una gran novela deportiva por escribir aún.
El amor que le sobra
«A las jóvenes del equipo actual les doy muchos consejos porque así lo hicieron conmigo las más experimentadas cuando entré en 1992 para los Juegos Olímpicos de Barcelona, donde debuté con bronce», dijo Driulis, quien recordó que cuando Raúl le entregó la bandera cubana que portó en Río de Janeiro lo primero que pensó fue en eso, en cómo empezó todo. De esta manera nos despedimos de Driulis, quien hace sólo 10 meses consiguió su séptima presea mundial y su tercera dorada. La mujer hazaña del judo cubano y de América ¿Alguien lo duda? |

