Dossier sobre el VIII Congreso de la UPEC

13 de agosto del 2008

Aquel joven que nos trajo la victoria

Por Víctor Joaquín Ortega
Fotos: Internet

Fidel jugando béisbol
«...si yo naciera en esta época, ¿sabes lo que quisiera ser? Deportista...» Fidel, 30 de abril de 1974. «...En ese periodo me movía mucho, fundamentalmente en la esfera del deporte, la exploración y el escalamiento de montañas...»Fidel y la Religión. Conversatorio con Frei Betto

Suena el disparo. Las piernas, el pecho: ansias. En acción. Un muchacho alto se adelanta al grupo, se adueña de la pista y ¡entra primero en la final de los 400 metros planos! Nuevo campeón colegial de la distancia. Brilla también sobre el tabloncillo, y dirige al equipo, en su último año en la Escuela Belén. Desde la lomita, batalla contra la ofensiva rival... Nada, derrota ríos, y montañas. Es el deportista «all around», más completo, de su centro de estudio.

Es Fidel Castro Ruz.

Y si bien tiene calidad como atleta, lo fundamental es el gran amor y comprensión mostrado por la cultura física. Ese amor, esa comprensión por las lides del músculo, lo fortalecieron física y espiritualmente, lo ayudaron a crecer, a convertirse en hombre más pleno. (…) Fidel se lanzó contra las tristezas desde muy joven. El tabloncillo y las pistas debían esperar: el amor por ellos no había concluido, pero otras batallas superiores, por la humanidad y por la patria, eran indispensables.

Después de la victoria verdeolivo, se pudo comenzar a hablar, verdaderamente, de deporte«El deporte es fuente de voluntad, constancia, vigor físico y agilidad mental» (29 de enero de 1959).en Cuba. Se prepararon condiciones, aún al principio, para que se transformara en regla lo que era excepción: Capablanca, Fonst, Kid Chocolate...

Nuestro máximo líder lo señaló bien temprano: «...venimos decididos a impulsar el deporte y a llevarlo bien lejos... El resultado obtenido hasta el presente por Cuba, en eventos internacionales es vergonzoso. No son papeles sino papelazos lo que hemos hecho.»

Lo que expreso para el pasatiempo nacional, servía para todas la disciplinas:«...comienza una nueva era en la pelota cubana, bajo el cielo libre, bajo un estado libre. (14 de abril de 1959). 

Fidel con Camilo Cienfuegos
Al pueblo le nacieron los campeones.
«Nosotros sabemos que el deporte va a ser una actividad que se va a popularizar y generalizar hasta una dimensión que posiblemente hasta ahora muchos ni se imaginanAsí afirmó el 21 de mayo de 1961, en el, programa de televisión Mesa Redonda..

(…) Febrero de 1961: creado el Instituto Nacional de Deporte Educación Física y Recreación (INDER) se acabaron para siempre aquí el béisbol tarifado, el crimen localizado del boxeo profesional. Comenzaron a arribar triunfos: al pueblo le habían nacido los campeones. De Figuerola a Juantorena y de Miguelina a María Caridad (…)

(…) Como señaló Fidel: «Sin Revolución no se habría podido soñar siquiera con desarrollar en nuestro país un gran movimiento deportivo». (19 de noviembre de 1961).

Contra las espinas.
Como cualquier jardín, el movimiento deportivo no es únicamente flores. Fidel siempre ha sabido criticar y mostrar cambios: «(...) No debemos dormirnos sobre los laureles, no debemos pensar ya que somos un fenómeno». (6 de septiembre de 1977).

«(...) El fin número uno es promover con el desarrollo del deporte y el bienestar y la salud del pueblo, y el fin número dos buscar campeones(...) Es muy importante que no nos equivoquemos, que por buscar campeones descuidemos la práctica del deporte...» (12 de octubre de 1977).

En el V Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), llamó a cambiar hábitos alimenticios equivocados y a luchar contra el mal hábito de fumar, el sedentarismo y la obesidad, y por una cultura del ejercicio físico.

El amor en la vida.
Fidel desbroza el camino con sus conceptos sobre este campo. Mas no se queda ahí: muestra el amor en la vida y, a pesar de múltiples ocupaciones, siempre buscó tiempo para jugar baloncesto y pelota, nadar, batirse en el polo acuático... Y en cada gol, cada canasta, cada strike... poner su corazón, que nos ha conducido a tantas alegrías, desde la primera fila del pueblo.

 

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