25 de marzo del 2009

Feria Internacional del Libro Cuba´08

Mella levantado

Presentación de Raquel Tibol


Por Hilario Rosete Silva
Fotos: De la Rionda


A la memoria de la amiga
y periodista de Alma Mater
Hilda Berdayes,
compiladora de Papeles del Presidente.
Documentos y discursos de J. A. Echeverría,
quien falleciera el 24 de febrero de 2008,
mientras yo redactaba el presente trabajo.
«¡Hilda, que la tierra te sea leve!»
Raquel Tibol, crítica de arte, periodista, investigadora y promotora cultural mexicana de origen argentino.
¡ALELUYA!
—Me permitirán que cumpla con un ritual; hace mucho que no daba una plática sobre Julio Antonio Mella, pero es un ritual que debemos cumplir ustedes y yo: ¡Mujeres y hombres de veinticinco años, levántense por favor!

Con esa petición, tan delicada como imperiosa y, por ende, inconteniblemente irresistible, comenzó Raquel Tibol, crítica de arte, periodista, investigadora y promotora cultural mexicana de origen argentino, la presentación, en la 17 Feria Internacional del Libro Cuba´08, de la edición cubana de Julio Antonio Mella en El Machete.

DE ORIGEN
—¡Gracias, gracias, siéntense! –les pidió a los jóvenes, con voz quebrada de ternura, tan pronto como aquellos cumplieron su mandato, y agregó a duras penas, tragándose las lágrimas–, ¡no sé por qué me dio tanta emoción verlos de pie!

Una vehemente y larga andanada de aplausos sacudió la sala Nicolás Guillén de la vetusta fortaleza de San Carlos de la Cabaña. Los asistentes, entre los que se hallaban el pleno del Secretariado Nacional de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y varios redactores de Alma Mater, sabían muy bien de dónde procedía la emoción.

EN ÚLTIMO TÉRMINO
—¿Por qué hago este ritual? Porque Mella fue asesinado teniendo esa edad... Para una mujer que, como yo, tiene ahora ochenta y cuatro, hablar de aquel muchacho de veinticinco significa revisar un trabajo que hice hace cuarenta años.


Raquel contó que cuando meses atrás los enviados de la FEU se le acercaron a fin de obtener su permiso para realizar la tirada cubana, la obra ya había pasado a los archivos de su pasado. Con una primera edición fechada en México en 1968, y luego con otra, segunda edición, también datada en la hermana república mexicana, pero en 1984, el libro habría sido considerado por revolucionarios centroamericanos de la talla de Farabundo Martí, como una especie de Biblia latinoamericana.

—Pero yo no fui yo quien la escribió: ¡El libro estuvo escrito en El Machete!

Raquel Tibol

MELLA, KIM, CUAUHTÉMOC ZAPATA
Exquisita y enorme, a pesar de su baja estatura, estuvo Raquel en la presentación. Permaneció de pie durante todo el tiempo que duró su «plática-discurso», desgranando uno a uno los contenidos recogidos en su «texto-vademécum», como son, Cuba, la dictadura de Machado, México, la Unión Soviética, la porfía contra el imperialismo y el congreso de Bruselas, el movimiento obrero, la prensa revolucionaria, el fascismo, el Arpa, el caso de Sacco y Vanzetti, la figura de Sandino, la muerte y las protestas por el asesinato de Mella.

Julio Antonio Mella en El Machete no es una antología lineal, sino temática, una apabullante compilación que nos permite calibrar qué tan intenso era el compromiso de Mella, qué tan clara era su conciencia, qué tan bien o mal escribía –firmando como Mella, Kim o Cuauhtémoc Zapata– frente a los otros autores, que eran de más años de militancia y oficio. Ya en su punto de ebullición, ante un público embelesado con sus enunciados, ora lacónicos y sucintos, ora prolijos y desarrollados, prefirió Raquel leer varios materiales.

PAZ POR EL CORO
—Advierto sobre la desilusión que habría sufrido Mella si hubiera leído este artículo publicado por El Machete en su no. 173 (julio 13 de 1929, seis meses después de la muerte de Julio Antonio). El gran intelectual alemán Willy Munzenberg, denunciaba al mundo lo que fue un gran fracaso de las llamadas fuerzas democráticas del momento:

«El Segundo Congreso de la Liga se reunirá en París en condiciones muy distintas. Ninguna señal brillante de luchas de emancipación armadas o de guerras de liberación nacional brillará en el congreso. Las cabilas de Rif Tribus de beduinos o bereberes de la cordillera del norte africano.están sometidas, el gobierno mexicano ha hecho la paz con los reyes del petróleo de los Estados Unidos, con la traición del Kuo Ming Tang a su propio programa se ha retrasado el desenvolvimiento revolucionario. El gobierno de Nankin, sostenido por los imperialistas, reina para los Estados imperialistas contra los obreros y campesinos chinos. Chiang Kai-shek, que aseguró al Congreso de Bruselas el apoyo de su ejército, ha hecho colgar, fusilar y torturar a los miembros y los propagandistas de la Liga. Los especuladores políticos del Congreso de Bruselas, han huido y han hecho la paz con los bandidos imperialistas.» Tibol, Raquel. Julio Antonio Mella en El Machete. Editora Abril, La Habana, 2007, p. 88.

Raquel Tibol

¡ADENTRO!
—Ahora leeremos una pequeña parte de la obra ¿Qué es el A. R. P. A.?; Escrito por Julio Antonio Mella, su primera edición fue fechada en México, D. F., en abril de 1928.aquí veremos la fuerza de la literatura; estamos hablando de un texto escrito por Mella, un muchacho que quizás no había cumplido los 23 años cuando lo empezó a redactar; es un folleto extenso, pero nada más leeré un parrafito breve; son frases de una mente totalmente madura, que sabe lo que está exponiendo y a lo que se está exponiendo:

«Los principios básicos del arpismo, ya enunciados, están contra el marxismo, pero no los combatimos dogmáticamente porque son antimarxistas, anticomunistas, antileninistas, sino porque –lo hemos probado– están contra la realidad americana, son impracticables y reaccionarios, utópicos. Es un error creer que toda utopía es una visión imperfecta del porvenir. Las hay, como la presente, que son "un espejismo falso del pasado".»Tibol, Raquel. Ob. cit., p. 138.

—Enseguida leeré otro fragmento de un artículo de Mella, Quién los entiende, publicado por él en el no. 106 de El Machete bajo el seudónimo de Kim:

«No hace todavía un mes que el mismo Presidente de los EE.UU. anunciaba en La Habana que todos los habitantes de este continente eran iguales. El panamericanismo era la doctrina de la hermandad continental. Así también lo creyeron muchos mexicanos. Pero ahora resulta que se acaba de presentar en el Congreso de los EE.UU. una ley recomendada por todo un sabio del Instituto Carnegie para excluir de la inmigración (“parece que estamos hablando de hoy”, comentó Raquel Tibol) a todos los latinoamericanos que no sean blancos. Luego hay diferencias y el panamericanismo es una medicina ocasional... para ciertas ocasiones nomás.

«La verdad del proyecto de la ley para excluir a los latinoamericanos indios es esta:

«Hoy los EE.UU. están frente a una grave crisis. Tienen más de cuatro millones de hombres sin trabajo. Por tanto, ya no necesitan nueva fuerza humana para su maquinaria industrial. Los trabajadores estadounidenses se están radicalizando por la situación terrible que reina en aquel país, y no son necesarios nuevos elementos para explotarlos. Hay bastantes adentro.» Ídem, p. 230.

DESHONRA DE AMÉRICA
—De inmediato, una síntesis de un acto contra el fascismo; en la crónica general del acto se resume la participación de Mella, y dice lo siguiente el cronista de El Machete:

«Tomó la palabra el camarada Mella, representante de la Asociación de los Nuevos Emigrados Revolucionarios de Cuba. Este compañero, hizo una síntesis de la formación del fascismo, indicando cuales son las fuerzas sociales en que se apoya –clase media y gran burguesía– y bosquejando la personalidad de Mussolini, ex líder socialista vendido más tarde al gobierno francés para llevar a Italia a la guerra de 1914, y por último constituido en verdugo de la clase trabajadora para salvar los intereses del capitalismo italiano. Se refirió, entre las carcajadas del auditorio, al "general de opereta" Gerardo Machado, presidente de Cuba, al cual señaló como un imitador de Mussolini que mediante un régimen de "fascismo tropical" tiene la misión de salvaguardar los intereses de los imperialistas yanquis dueños de las riquezas de Cuba. Terminó Mella haciendo un llamamiento a todos los presentes para luchar contra las formas del fascismo en América, siendo muy aplaudido.»Ídem, p. 353.

Raquel Tibol

—Quiero leerles otro fragmento importante. Se ubica después del asesinato de Mella. Habla Hernán Laborde en un acto para «llorar» la muerte de Mella; creo que es justo el término; quedó consternada la clase revolucionaria; la clase obrera, los estudiantes radicales, quedaron conmocionados con el asesinato de Mella; y Laborde, que era el dirigente del Partido en esos momentos, y que fue uno de los mejores dirigentes que tuvo el Partido, hizo uso de la palabra; así lo cuenta El Machete:

«En la calle de Abraham González donde cayó herido Mella, hizo alto la manifestación fúnebre. Tomó la palabra el camarada Hernán Laborde, diputado comunista, expresando que "aparte del desangramiento hecho en nuestra propia carne por las balas que asesinaron a Mella, aparte del derramamiento de nuestra propia sangre, de la sangre de los comunistas y antimperialistas de todo el mundo, hay un hecho que reclama la más vehemente protesta de todos y la inmediata atención del gobierno, y es que el brazo asesino del presidente Machado se extienda hasta México para ejercer el terror. Esto constituye una violación a la soberanía de México. Si cuando cayó asesinado en esta capital un político guatemalteco se rompieron las relaciones con el gobierno de Estrada Cabrera; si también se han roto las relaciones diplomáticas con Juan Vicente Gómez, el sanguinario tirano de Venezuela; con más razón deben romperse ahora estas relaciones con Gerardo Machado, el tirano servil que deshonra a América. No es tiempo de llorar, camaradas; es tiempo de ir a la protesta, de exigir al gobierno que representa la revolución que tantos sacrificios ha costado al pueblo mexicano, que rompa toda clase de relaciones con el gobierno de Cuba" (“en verdad no se rompieron esas relaciones”, enfatizó Raquel Tibol).»Ídem, pp. 399-400.

LLORANDO, O SEA, LUCHANDO
—Por último, deseo leer, de los actos posteriores a la muerte de Mella, lo referido a la participación de Tina en uno de ellos:

«La compañera Tina Modotti abrió la velada con un corto y vibrante discurso que comenzó explicando el porqué del acto conmemorativo. "En Mella mataron no solo al enemigo de la dictadura de Cuba, sino al enemigo de todas las dictaduras", dijo Tina. "En todas partes hay individuos que se venden por dinero, y uno de estos ha tratado aquí de desvirtuar el móvil del asesinato de Mella presentándolo como un crimen pasional. Una vez más afirmamos que el asesino de Mella es el presidente de Cuba, Gerardo Machado". Afirmó después la compañera Modotti que el incidente del supuesto agravio a la bandera cubana por parte de Mella (“todo empezó”, rememoró Raquel, “con el asunto de un acto que se hizo en la calle de Tacuba, y se acusó a Mella de haber ofendido la enseña cubana”) fue una preparación de la opinión en Cuba, después de la cual vinieron a México los asesinos mandados por Machado a consumar su vil acción. "Y cerrando los ojos a todas las evidencias, el policía Valente Quintana asegura, como toda la prensa de Cuba sometida al dictador sanguinario, que el asesinato tuvo carácter pasional."

"Machado, o sea, la caricatura de Benito Mussolini, ha cometido un crimen más; pero hay muertos que hacen temblar y cuya muerte representa para los asesinos una amenaza igual o mayor que su vida de luchadores –prosiguió Tina–; Julio Antonio Mella asesinado por el Presidente de Cuba es ahora un símbolo de la lucha revolucionaria contra el imperialismo y contra sus agentes, y su nombre es una bandera. Él está en la lucha de los obreros y campesinos en todo el continente; está en la conciencia y en los movimientos de masas de los trabajadores; está entre los soldados de Sandino; está entre los huelguistas de Colombia ametrallados por el capital imperialista. En esta noche, al cumplirse un mes del cobarde asesinato, nosotros honramos su memoria y prometemos seguir su camino hasta conseguir la victoria de todos los explotados del mundo, y así honraremos su memoria en la forma que más le hubiera gustado: ¡no llorando sino luchando!"»Ídem, p. 418.

Raquel Tibol

¡MELLA, SAL FUERA!
Ya en las postrimerías de su conferencia, Raquel Tibol se preguntó, en alta voz, qué le valieron a Tina estas palabras tan valientes.

—Primero le valieron el descrédito, en un juicio arrevesado, después la cárcel, en unas condiciones terribles, y a fin de cuentas, la expulsión. Yo digo y repito: «Fue el gobierno mexicano de Portes Gilel que mató a la fotógrafa Tina Modotti.» Luego de peregrinar trágicamente por varios países, Tina Modotti llegó a la Unión Soviética; pero nunca más volvió a tomar la cámara; al fin y al cabo ella murió en México, a donde entró con un nombre supuesto, ya enferma, después de haber pasado en la guerra de España como enfermera y en otras tareas difíciles por parte del Socorro Rojo Internacional.

Raquel es una convencida de que no hay que hacer novelería con la relación Tina-Mella.

—Cuando Mella llegó a México, Tina Modotti era pareja de Xavier Guerrero. Xavier tuvo que ir a la escuela de cuadros de Moscú, y ese fue el momento en que ella se encontró con Mella, en la redacción de El Machete, donde colaboraba (Tina) como fotógrafa, además de estar tomando excelentísimas fotografías de los murales que hasta entonces realizaran Orozco y Rivera, con quienes tenía una estrecha amistad. Así Tina y Mella van a vivir juntos durante 1927 y 1928, por escaso año y medio; es una relación trabada entre una mujer madura, que ha tenido varias relaciones amorosas, dedicada en cuerpo y alma a la fotografía, no a los amores; ella antepone su vocación de fotógrafa a cualquier circunstancia de carácter amoroso.

Supeditar en demasía el nombre de Tina al de Mella es degradarlos a los dos. Mella entra en la actividad revolucionaria mucho antes de conocer a Tina; esta relación de poco tiempo pudo haber sido para ellos todo lo intensa del caso, pero en verdad cada cual venía sufriendo, y sufrió después, un destino diferente; a Mella lo asesinan; a Tina la expulsan; y cada cual tuvo su destino; ambos igualmente trágicos, ambos igualmente de un gran sentido revolucionario y de un sentido generoso ante la sociedad que les tocó vivir.

La andanada de aplausos del inicio, vehemente y larga, reapareció al final. Raquel Tibol quería, así lo dijo, que surgiera «algo» entre los presentes en la sala Guillén de la vetusta fortaleza de la Cabaña, para que la presencia de Mella en aquella acción se hiciera más viva:

 «A ver, ¿quién quiere hacer un comentario, una pregunta?»

Pero no había tiempo para más. Adalberto, «Pepo», Hernández, presidente de la FEU de Cuba, le agradeció, en nombre de todos, que con altruismo y generosidad viniese a alzarnos la figura de Mella a 105 años de su natalicio.

—¡Mujeres y hombres de veinticinco años, levántense por favor!



1 Tribus de beduinos o bereberes de la cordillera del norte africano.

2Tibol, Raquel. Julio Antonio Mella en El Machete. Editora Abril, La Habana, 2007, p. 88.

3Escrito por Julio Antonio Mella, su primera edición fue fechada en México, D. F., en abril de 1928.

4Tibol, Raquel. Ob. cit., p. 138.

5Ídem, p. 230.

6Ídem, p. 353.

7Ídem, pp. 399-400.

8Ídem, p. 418.

 

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