12 de diciembre del 2008 |
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13 de marzo |
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Por
Maria Salomé Campanioni |
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Recordar el acontecimiento cada 13 de Marzo constituye para la generación de universitarios cubanos, agrupados en la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) y el sistema de la Radio Cubana, un momento importante de confirmación de su voluntad revolucionaria y creadora. En Radio Reloj, emisora ubicada en el piso 8 del edificio Radiocentro, en pleno corazón del Vedado, en la capital cubana, se rememora aquel momento en que un grupo de jóvenes del Directorio Revolucionario decidieron “romper con el yugo que les imponía la dictadura de Fulgencio Batista y Zaldivar”, al que intentaron ajusticiar “en su propia madriguera del Palacio Presidencial”. Según cuenta un testimonio publicado por Radio Reloj, para Osvaldo Antonio Castell, el acontecimiento más importante de su vida fue haber participado en esas acciones del 13 de marzo de 1957, y que conoció a José Antonio Echeverría, el líder de aquella epopeya, porque estudiaron juntos en Cárdenas, una ciudad al norte de la provincia de Matanzas, y cuna del líder histórico de la FEU. Con motivo de la fecha, no sólo se vincula y reconoce la labor profesional de los periodistas, técnicos, locutores que hacen realidad nuestra Radio Reloj, la emisora de la hora y las noticias; sino que se fortalece un vínculo mágico entre la ciudad matancera de Cárdenas, el accionar de la juventud cubana, los hombres y mujeres de la radiodifusión, y el pueblo todo, que cada 13 de Marzo a las 3.00 pm sintoniza la Radio para recordar lo que ya conocemos como la famosa Alocución al Pueblo de Cuba, en la voz de José Antonio Echeverría, minutos antes de morir en los predios de la escalinata universitaria. Tal vez por ello este año Ernesto Álvarez Blanco, Historiador del municipio de Cárdenas, Matanzas, publicó un libro al que denominó “Subiendo como un sol la escalinata” dedicado a reseñar biográficamente la vida de José Antonio Echeverría, con nuevas imágenes – algunas inéditas- y numerosos facsímiles documentales y entrevistas de prensa, así como el testimonio valioso de cómo se desarrolló el sepelio del asesinado líder universitario, luego de caer en combate desigual, aquel 13 de marzo de 1957. Fragmento del artículo publicado por la investigadora Marta Harnecker, en la revista Cuba Siglo XXI denominado: José Antonio Echeverría: El movimiento estudiantil en la revolución cubana. Faustino Pérez, enviado del Movimiento 26 de Julio, que hace contacto, en ese momento, con la dirección del Directorio Revolucionario en La Habana, describe así su estado de ánimo: "Se les veía angustiados, desesperados por desarrollar acciones armadas decisivas <...> Hablamos de la posibilidad de abrir un frente guerrillero en el Escambray, pero predominó la decisión del ataque al Palacio <...>, plan que tenían muy adelantado" y para el cual contaban con los recursos necesarios. El 13 de marzo de 1957, se produce el ataque. No logra su objetivo. Batista, advertido a tiempo de que se había iniciado el combate en la planta baja se esconde en un refugio del propio Palacio. Ese día, junto a la Universidad, después de arengar al pueblo por la estación de Radio Reloj convencido del éxito del plan, cae herido de muerte bajo las balas asesinas de policías batistianos "el líder indiscutido de los estudiantes de aquel tiempo"(138) "en un gesto pleno de heroísmo, que tuvo tremenda repercusión en la conciencia popular y se integra legítimamente a la historia de los hechos más trascendentes del acervo revolucionario cubano". Desde el desembarco del yate Granma, que coincide con el cierre de la Universidad de La Habana, el movimiento estudiantil deja de jugar un papel protagónico en el escenario político. El grado alcanzado por la represión inhibe las manifestaciones callejeras. Los estudiantes más radicalizados se integran a las diferentes organizaciones revolucionarias. Su principal actividad es de apoyo a la lucha guerrillera conducida por Fidel. Muchos estudiantes pasan a ingresar a las filas del Ejército Rebelde, otros realizarán atentados y sabotajes en las zonas urbanas. En esta etapa el 26 de Julio logra conquistar una indiscutible hegemonía tanto en el movimiento estudiantil como en el resto de los sectores populares. Es importante aclarar que Echeverría "no fue un militante marxista leninista". Fue un combatiente revolucionario, un dirigente estudiantil y político de nuestro pueblo, en las condiciones concretas de su etapa histórica, y por lo tanto, con las características concretas de ese momento. Su pensamiento, expresado en múltiples ocasiones, desplegó una serie de proyecciones que constituyen el resultado de la filosofía política del movimiento estudiantil revolucionario de la época. En su estrategia y táctica de lucha, Echeverría consideró la unidad con las fuerzas revolucionarias y con los hombres como la pieza fundamental de sus acciones: la unidad del movimiento estudiantil, la unidad de las fuerzas revolucionarias, la unidad entre las fuerzas revolucionarias y las masas, y la unidad con las fuerzas progresistas de América Latina y de otras partes del mundo. A medida que se desarrolló la lucha se fueron materializando todos los factores que conforman esta estrategia. José Antonio, como dirigente de la Federación Estudiantil Universitaria, fue un fiel seguidor del ejemplo de Mella y supo poner en manos de Fidel la gloriosa bandera del estudiantado, que rescató de manos vacilantes. El agravamiento de las contradicciones políticas de la dominación a partir del 10 de marzo de 1952, y sobre todo, la nueva etapa de revolución abierta el 26 de julio de 1953, permitieron a la rebeldía universitaria buscar su organicidad, permanencia y objetivos engranados a una estrategia nacional de toma del poder político para desarrollar una revolución. José Antonio Echeverría es la figura que personifica con más fuerza esa lucha revolucionaria del movimiento estudiantil. Su sacrificio y el de centenares de estudiantes de todo el país contribuyeron a la liberación nacional definitiva de Cuba; a su vez, la revolución dirigida por Fidel Castro ha permitido en su desarrollo siguiendo el orden que ya preveía Mella el desarrollo de una revolución universitaria que va comenzando a superar los más audaces sueños de los pioneros de la revolución. Artículos relacionados:
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