12 de diciembre del 2008

Esculpir a Mella

Por Arianna Oviedo y Tamara Roselló
Foto: Abel Ernesto

Escultura de Mella hecha por el artista de la plástica José Villa Soberón
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Julio Antonio Mella es de esas figuras que atrae. Su imagen espléndida, atlética parece sacada de un libro de héroes o de dioses. Sus asesinos quisieron arrebatar aquella fuerza física, pero no pudieron con su otra estatura, la que llevaba su verdadera dimensión de héroe.

Al líder de los universitarios cubanos no le han faltado esculturas, bustos, retratos, reinterpretaciones del hombre que hizo tanto en tan poco tiempo. La más reciente de esas obras lo trasladó otra vez a la Universidad, al recinto académico que quiso desbordar y que ahora es incontenible.

El responsable fue el artista de la plástica José Villa Soberón. Su Mella, rompió todos los moldes, incluso la inercia de tanto tiempo. Logró atraparlo en sus pasos por el Patio de los Laureles. Un pedazo de la bicentenaria Universidad de La Habana quedó maquetada a tamaño real junto a la imagen del Apolo, que la desanda.

La Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) le dio el espacio al escultor para emprender este proyecto, inaugurado en diciembre de 2005, cuando la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) cumplió sus 83 años.

No hubo mejor homenaje al fundador de esa organización revolucionaria. Otras personalidades han provocado la imaginación de este artista, recientemente electo vicepresidente primero de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Lennon, Madre Teresa de Calcuta, Hemingway, Benny Moré, Antonio Gades...

No obstante, Villa confiesa «nunca me ha alcanzado el tiempo para hacer todas las esculturas que he querido, por eso nunca he podido experimentar en otras manifestaciones.

«Retomé esta idea que tenía desde cuando era más joven, de hacer figuras de bronce. Para mi asombro han tenido mucha aceptación. Cuando realicé la primera de ellas que fue el Lennon del Vedado capitalino, nunca me imaginé que iba a resultar tan atractiva para el espectador cubano, porque prácticamente recién graduado intenté hacer un proyecto similar, sin embargo, en aquella época nunca hubo mucha aceptación para una propuesta así».

Quizás el mayor aporte de este artista sea traer a entornos contemporáneos a grandes personalidades de la cultura y de la historia, no para recordarlos desde un pedestal, sino con la cercanía de un ser, tan de carne y hueso como nosotros mismos.

«La escultura tradicional –dice Villa- por lo regular teatraliza un poco a los personajes que se quieren homenajear, asumen poses heroicas, por lo regular siempre están sobre bases, de manera tal que se crea siempre como una especie de distancia, entre el espectador y la obra, hay una especie de barrera. Sin embargo, a mí lo que más me interesa de este tipo de esculturas, es que el espectador puede sentir que ellos fueron humanos.

¿Y por qué Julio Antonio Mella?

«Mella siempre fue para mí una figura tremendamente atractiva, por lo que a todos los jóvenes les resulta interesante. Es una de las personalidades históricas más hermosas de la cultura cubana. En ocasiones me doy cuenta casi desde el principio que no me voy a conectar, no se por qué… Es un problema puramente químico».


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