12 de diciembre del 2008

Ni un minuto de silencio

Por Tamara Roselló Reina
Foto: Cortesía de la Autora

El proceso de paz en Colombia tiene detrás muchos intereses políticos, que pondrían en peligro aún más, la posición hegemónica del gobierno de los EEUU en la región latinoamericana. La juventud colombiana conoce bien el peligro que significa el conflicto en su país y expresa su descontento con la política que sigue el actual gobierno del presidente Álvaro Uribe y denuncia la violencia de la cual son blanco. La lucha por la paz forma parte de sus aspiraciones dentro del movimiento estudiantil.

“Por nuestros muertos ni un minuto de silencio, toda una vida de combate.” Los jóvenes colombianos se saben de memoria este lema. Más que una consigna es su propio grito de resistencia.

Las organizaciones estudiantiles de ese país mas allá de su plataforma de lucha y de los intereses de sus respectivos gremios, defienden un reclamo común: la paz para su pueblo.

Belisario Camallo fue asesinado un día de noviembre. En el 2005 apagaron su vida de activista revolucionario. Tenía solo 20 años y su único delito fue pasarse al lado de los inconformes.

A otros como él le han negado la vida. Ese es el mayor riesgo que corren los que integran movimientos revolucionarios, estudiantiles, sindicales, campesinos en Colombia.

Sebastián Torres y Juana Aurora son estudiantes universitarios y militan en el Movimiento Bolivariano, una fuerza que actúa en la clandestinidad para evadir la muerte.

El conflicto colombiano se asocia sobre todo a la guerrilla, sin embargo, hay otros movimientos de presión a lo interno de esa sociedad.

Sebastián: “En Colombia hay grupos insurgentes, guerrillas, pero también hay una gran influencia de paramilitares. No hace falta ir a una marcha para que seas reprimido por esas fuerzas. Hay universidades que las tienen dentro, lo que pone en peligro la vida de cualquier estudiante. Siempre estamos con un pie en la vida y el otro en la muerte.

“Organizarse, incluso desde el movimiento estudiantil, equivale a ser catalogado como terrorista y de estar apoyando a las guerrillas.

Juana: “en la Universidad Distrital de Bogotá, donde estudio Ingeniería industrial, hace unas semanas mataron a un compañero los paramilitares. El muchacho era un activista político en la Facultad Tecnológica.

“Los paramilitares pegan listas en los baños dentro de las universidades, con los nombres de los jóvenes que dicen ellos son objetivo militar. Varios compañeros de nosotros han estado en esas listas, con las que se inician las amenazas. Ni la policía, ni las instituciones internacionales de Derechos Humanos han hecho algo para cambiar ese panorama.

¿Cuál es el centro del movimiento estudiantil en ese escenario tan complejo?

Sebastián: “Más allá de la Universidad, tratamos de llegar a la población para que crean en lo que creemos. Luchamos porque en Colombia la repartición de la riqueza no sea tan desigual como ahora.”

Juana: “yo trabajo presentando películas y otras actividades culturales, en universidades públicas. También vamos a las escuelas más pobres o intercambiamos directamente con la población.

“Tenemos una función social real: rescatar la memoria histórica, despertar a la gente que piensa que mejor se van del país o que esto no les interesa. La salida al conflicto colombiano depende de un cambio de gobierno. Todas las movilizaciones de este 2007 han sido pidiendo la renuncia del actual presidente Álvaro Uribe.

“Defendemos una alternativa de izquierda que nos permita generar conciencia en la sociedad. Por eso hay que incidir en la formación, en las escuelas, con los jóvenes.”

¿Cómo reflejan los medios esa labor?

Juana Aurora: “hay muchas personas que permanecen escépticas ante los procesos políticos, por el manejo que hacen los medios de comunicación de estos temas. A nosotros nunca nos cuentan la historia verdadera de lucha en Colombia. Las movilizaciones que se hacen, las luchas campesinas, estudiantiles, no las muestran.

“Casi hay que volverse autodidacta para conocer esos procesos revolucionarios. La represión no permite que las personas sepan del trabajo de las organizaciones. Los medios no se dan por enterados.”

Sebastián: “en cada espacio donde estamos contamos lo que sucede en nuestro país, para que el resto del movimiento estudiantil latinoamericano se solidarice con nuestra causa y conozca de la represión extrema que padecemos, en una nación donde el estado invierte miles de dólares en la guerra, en lugar de darle al pueblo lo que merece. Quizás así los medios no puedan silenciar más la lucha que libramos desde Colombia para evitar que el Imperialismo tenga una zona franca en América Latina.”


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