7 de mayo del 2009

El Parque de los Cabezones

Por Rodolfo Romero Reyes,
estudiante de Periodismo
Foto: Sara S. Jiménez


Gladys, presidenta Nacional de la FEU en Cuba
Cuando era presidenta de la FEU de la Universidad de La Habana (UH) intercambiamos saludos un par de veces. Era una muchacha bonita, agradable, pero no hubo en ella nada sobresaliente que robara mi atención porque tenía ese estilo similar a algunos dirigentes estudiantiles que te hacen distanciarte poco a poco.

Tiempo después, en Villa Clara, compartimos unos días en una de las casas de visitas. Conversamos durante varias horas y descubrí en ella a una mujer inteligente, detallista, que no hablaba a la ligera y que siempre estaba al tanto de los problemas ajenos. Por ello desde entonces siempre que coincidimos busco el tiempo para conversar. Cuando supe que había sido electa Presidenta Nacional de la FEU pasé para entrevistarla, al llegar, sin protocolos pregunté por: 

GLADYS

Te gradúas del Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas Vladimir Ilich Lenin (IPVCE) en el 2003, llegas a la Facultad de Biología y empiezas como dirigente de la UJC los dos primeros años, luego presidenta de la FEU y por último asumes la presidencia de la organización en la UH. ¿Qué aprendiste en esos cinco años?

En primer lugar, que en una universidad hay diversidad de opiniones y es necesario respetarlas para que respeten las tuyas, que todos tienen su poquito de razón, que hay con quien no se puede contar para nada pero que también hay otros a los que hay que insistirles un poquito y darles más argumentos para que al final se sumen, pero sobre todo aprendí que siempre hay que decir la verdad y no intentar tapar los problemas con justificaciones. 

Una de tus primeras tareas fue el VII Congreso, al que resultaste Delegada Directa por tu Facultad, ¿cuál fue tu experiencia en él?

El Congreso motivó mucho a los que en ese momento estudiábamos en la universidad. Recuerdo que se hicieron propuestas atrevidas, incluso algunas no fueron aprobadas. Lo más importante es que no se quedó en una tribuna más, sino que cambió la visión de los problemas, se dieron algunas soluciones y eso la gente lo sintió. Creo que fue una prueba para los que en aquel momento integrábamos el secretariado. El debate contribuyó a integrarnos más y a compartir criterios a pesar de pertenecer a distintas áreas del conocimiento.

Como consecuencia de las recientes reestructuraciones en el Estado algunos opinan que los dirigentes juveniles han perdido protagonismo. ¿Qué piensas sobre eso después de haber transitado por diferentes escaños estudiantiles? 

Pienso que es incorrecto decir que los dirigentes juveniles hemos perdido protagonismo. Así como lo sería decir que la juventud está perdida. Cuba atraviesa un momento histórico difícil, donde hay muchas cosas que poner a prueba. Es cierto que algunos jóvenes no han estado a la altura de las exigencias, pero creo que lo que nos toca como FEU es evitarles un camino trillado a los dirigentes que despuntan, los que dirigen una provincia o una universidad deben haber pasado primero por la Brigada, conocer a los jóvenes, estar dispuestos a sacrificarse y sentirse bien en lo que hacen sin buscar logros personales. Hay muchos jóvenes que hoy hacemos por la Revolución, y eso nadie nos lo puede negar.

Ahora diriges el secretariado nacional ¿cuáles son tus metas? 

Lo fundamental para nosotros es poder comunicarnos con la mayoría de los estudiantes que representamos, dejar en ellos una respuesta, una solución, un pedacito de nosotros y de nuestro esfuerzo. Hay que lograr que no se pierda el amor que sienten los estudiantes por su organización ni el respeto que siente el resto de nuestro pueblo por la FEU. Debemos lidiar con los intereses de los estudiantes sin estar ajenos a la dura situación económica que enfrenta el país. A veces para las actividades, para la estimulación de los más destacados no tenemos ningún recurso y la cosa se pone difícil. Estamos desarrollando algunas iniciativas pero lamentablemente solo llegan a un grupo muy reducido de estudiantes, por eso pretendemos que cada brigada, facultad o Universidad atendiendo a sus características propias extienda su concepto de recreación y busque soluciones alternativas que aminoren la falta de estimulación.

¿Cómo sumar a los que solo piensan en la docencia?

Lo primero que hay que entender es que vamos a la universidad esencialmente a aprender, a hacernos de una profesión. Necesitamos graduados, profesionales que ejerzan en este país y que sean capaces. A veces nosotros mismos discriminamos al que solo estudia porque no va a los festivales o no practica deportes. Ellos también son de la FEU, pienso que lo que nos toca es diversificar nuestras actividades y multiplicar los espacios para que ellos también se sumen y pasen unos años de universitarios más plenos y más integrales.

¿De tu vida de estudiante preferías la cultura o el deporte?

Mira, uno por la FEU hace de todo. En los festivales de cultura llegué a bailar un reguetón y en los juegos Caribe competía en Taekwondo, Kárate (y eso que nunca le he dado una patada a nadie) y era miembro de los equipos de básquet y kikimbol. 

En tu Facultad desarrollaste muchas investigaciones y terminaste con un índice académico de 5.08. ¿Volverás a la Biología cuando ya no seas dirigente estudiantil?

Eso no depende de mí, pero me gustaría mucho ejercer mi profesión. De mi época de estudiante tengo muy buenos recuerdos y más allá de los cargos y las actividades, eso es lo que queda al final: la satisfacción de ser un buen profesional.

¿Cómo haces con tu tiempo libre?

Ahora mismo es muy poco. Casi todo lo dedico a dormir, me gustaría leer pero casi siempre el sueño me vence. A veces voy a una fiesta, intento despejar, pero me gustaría mucho tener tiempo para rescatar amistades que he perdido y compartir más con mi familia que es algo que me hace mucha falta.

De la universidad te queda…

La ética profesional que me inculcaron mis profesores, la madurez, la capacidad de reflexionar para encontrar diferentes aristas de un problema y la preocupación por el futuro. Aun cuando para un universitario lo importante es el presente y dos meses constituyen una eternidad, pienso que no debemos perder de vista que en 20 años nosotros, los de esta generación, guiaremos el camino del país. Para eso es necesario estudiar, trabajar, producir, ser modestos, hablar, discutir y hacer de las ideas nuestras mejores armas.     

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