Es la presidenta de la FEU de Ciencias Médicas ―estudia cuarto año―, en la provincia La Habana. Dirigente salida de las masas, elegida por unanimidad y aclamación incluida, advierte por su fama de intransigente: «…después de un tiempo veremos si me eligen otra vez y si me aclaman». Se llama…
Shakira González Duarte
Nada que ver con la cantante colombiana; ni le hace falta a esta muchacha gozosa y exuberante que hace de su vida una fiesta y un arte de su profesión en ciernes.
Muy risueña siempre, sí, pero fuerte y exigente, según reconocen compañeros y amigos. «Resulta falso que mujer, médico y dirigente ―dice― sea síntoma de dominación; cada cual debe hacer lo que le toca»
¿Qué es eso?
En mi caso dirigir a 450 estudiantes del municipio, es decir 450, individualidades: incomprensiones, reivindicaciones… ¡si eso no es un riesgo!, pero sus íntimos dicen que es una muchacha demasiado tímida. Artemiseña total e hija de una veterinaria, de pequeña jugaba a ser doctora, con las muñecas como pacientes. Inventaba nombres de enfermedades y las curaba con tratamientos propios…de veterinarios. Así que desde que estaba en la primaria tenía claro que estudiaría Medicina.
¿Cómo fue el primer encuentro con un cadáver?
Fue en segundo año… en Anatomía Patológica…en la morgue… No pasó nada, sentí mucha curiosidad, mucho interés académico. En cambio en tercer año tuvo una crisis en la asignatura de Medicina Interna. En mi opinión, si vences eso ya eres médico y tuve mucho miedo en los exámenes.
¿La alegría mayor en estos cuatro años?
Cuando participé por primera vez en una cesárea, como instrumentista; sentí que crecí ese día. La he vuelto a hacer varias veces, además de otros tipos de operaciones de cuatro horas, de pie, sin descansar casi. Y todo eso me hace feliz.
¿Cirugía en el futuro?
Sí, es difícil, y he rotado por otras especialidades, pero me veo como cirujana.
Con buen apetito, se muere por las confituras, y el helado es su debilidad, sin embargo, cuatro horas de pie… en una cirugía…
¿Cómo aguantas, estando pasada de peso?
Mire, le explico, yo hago ejercicio y hago dieta, pero nada, soy así y así me asumo, cuantiosa como puede ver, es un problema de arquitectura corporal.
¿Tu primer disgusto?
Cuando la embarazada a la que le hice el seguimiento desde la primera consulta, se le ocurrió parir un día en que yo estaba fuera de la ciudad, en un consejo nacional de la FEU, precisamente. ¿Cómo no me esperaste, mujer, le dije, ¡ese era mi parto total!, pero ella se reía a carcajadas feliz con su bebé.
Dicen que tiene una respuesta para todo.
Los varones se burlan ―machistas que son― cuando una va a hacer el primer tacto a una mujer, pero la misma pregunta se la hago a los que por primera pasan por proctología.
Prefiere el color azul y la música salsa; aseguran que es lenta para todo, pero se mueve.
Vivo en Artemisa a dos cuadras de la discoteca; lo que sucede es que la carrera y la FEU no dan tiempo libre.
¿Novio? …
Es de San Cristóbal, está en el servicio militar y va a estudiar veterinaria. Yo… aquí… asumiendo el reto.
¿Cómo ves los estudios hoy?
A la asignatura de Morfofisiología le cambiaría en primer año el modo de impartirla toda junta ―a nosotros nos la dieron por partes―, pues lo que toman de cada cosa en muy poquito; me preocupa, porque al final no entienden nada.
Advertencia a los de tu profesión …
Que nunca falten a una guardia, ni se ausenten, aunque la consulta esté desierta por muchas horas, porque la urgencia es en cualquier instante, y un minuto que se pierde nunca se recupera.
Una amiga dijo al pasar cerca del lugar de la entrevista: es demasiado tímida; en cambio es una compañera de valía, y como amiga es la mejor.