Dossier sobre el VIII Congreso de la UPEC
Cartel de Nuez
3 de octubre del 2008

Visitantes famosos

Por Antonio Berazaín (Bera)
Ilustración: Joseph

Ilustración de Joseph
Son conocidas las visitas de personajes ilustres a Cuba. La lista abarca desde físicos como Albert Einstein hasta cantantes de la talla de Enrico Caruso. Sin embargo, menos conocidos resultan algunos detalles relativos a su estancia y que marcaron una huella profunda en sus vidas.

Por ejemplo, Einstein puso en duda su convicción de que nada podía superar la velocidad de la luz luego de ver a varios compatriotas correr detrás de los tranvías, abuelos de las actuales guaguas.

Caruso, por su parte, sufrió un trauma terrible, pues llegó con la fama de poder quebrar las copas de cristal tan solo con la voz. Su frustración ocurrió cuando a instancias de los dependientes de una cantina de séptima categoría intentó romper uno de los vasos del establecimiento logrando tan solo romperse un vaso sanguíneo de la garganta por el infructuoso esfuerzo.

Más aún, he descubierto que bajo el cielo cubano han estado celebridades cuya presencia ha sido prácticamente un secreto.

Tal es el caso del músico Antonio Vivaldi, famoso por su concierto Las cuatro estaciones. Pero lo que muy pocos saben es que fue creado luego de que su autor hiciera un viaje en tren desde La Habana hasta Santiago de Cuba. El genial artista dedicó esta obra, llena de optimismo, a cada una de las estaciones de trenes en las que hizo escala.

Así, la primera parte se la dedica a la Estación Central de La Habana, lugar desde donde partió, y donde también se le partió un diente al comer un pan de la cafetería, y en la que refleja la pérdida, no sólo del diente, sino también la de uno de sus maletines.

La segunda parte, se dedica a su paso por la Estación de Camagüey, y en ella describe la habilidad de ciertos pobladores del lugar para sustraerle otro maletín en sus propias narices.

La tercera parte se inspira en la Estación de trenes de Cacocum, en la oriental provincia de Holguín, en la que refleja cómo la ingestión de un turrón que comprara a un vendedor ambulante le produjo una serie casi interminable de descomposiciones de estómago. Paradójicamente, fueron estas descomposiciones las que le estimularon a componer el concierto.

Y en la cuarta y última parte, Vivaldi aborda su llegada a la Estación de Santiago después de 36 horas de viaje. Allí fue recibido por la comparsa de Los Hoyos, lo cual motivó que incluyera en la partitura original un solo de trompeta china, acompañada de tambores y cencerros. Pero la falta de estos instrumentos tradicionales el día del estreno en Roma determinó sustituirlos por el violín, tal y como se conoce en la actualidad.

Y hablando del tema ¿será que Agatha Christie también estuvo en Cuba e hizo el mismo recorrido en tren? Lo digo por aquella novela que escribió, Crimen en el expreso de Oriente ¿Qué creen?

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