| 4 de septiembre del 2008 | |
El fotógrafo |
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Ilustración: Joseph
Tomado de Internet |
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—¿Que debemos hacer doctor?— preguntan ambos. —¿Que es un padre sustituto? —pregunta la señora. —Es un hombre escogido con cuidado que hace las funciones del esposo, de modo que la mujer quede embarazada. La señora vacila un poco, pero su marido le dice al doctor que él no tiene inconveniente en adoptar aquello, con tal que su esposa vea realizada su ilusión de ser mamá. Y en efecto, pocos días después, por intermedio del doctor, se contrata a un joven, y se hace la cita para que al siguiente viernes por la mañana, ausente el marido de la casa, vaya a la casa de la señora, y cumpla su tarea. Sucedió, sin embargo, que un fotógrafo de niños, que había sido llamado a una casa cercana, para retratar a un bebé, se equivocó de domicilio y llegó a la de la señora Pérez. —Buenos días, vengo por lo del niño —se presenta el fotógrafo. Lo hice en un parque público, a plena luz del día. ¡Cómo se juntó gente a verme trabajar! Esa vez me ayudaron dos amigos porque la señora era muy exigente. Con nada le podía yo dar gusto. Para colmo tuve que suspender el trabajo porque llegó una ardilla y comenzó a mordisquearme el equipo. La señora estupefacta oía todo. El fotógrafo continuó: —Ahora vea estos mellizos, en esta ocasión sí que me lucí; todo lo hice en menos de cinco minutos. Llegué y ¡paf! ¡paf! dos tomas, y mire los gemelos que me salieron. —Con este niño batallé un poco más porque la mamá era muy nerviosa, hasta que le dije: «mire señora, usted voltéese al otro lado, y déjeme a mí hacer todo.» Ella se volteó, y así pude hacer mi trabajo. A estas alturas la señora estaba al borde del desmayo. Y el fotógrafo, guardando su álbum: —¿Quiere que comencemos, señora? ¡¡¡SEÑORA... SEÑORA!!!...
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