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4 de junio del 2009

Cucarachas

 Por Yuris Nórido

Las cucarachas son insectos poco populares, a nadie se le ocurriría asumir su defensa pública. Pululan en la suciedad, viven a sus anchas en medio de la podredumbre, hasta el punto de que llegamos a considerarlas la suciedad y la podredumbre en sí. Por eso el mero hecho de verlas nos causa desazón, asco. (Nosotros mismos somos responsables de toda esa inmundicia, pero ahora no estamos hablando de nosotros).

Por si fuera poco, las cucarachas tienen fama de cobardes. Sienten el peligro y enseguida huyen como alma que persigue el diablo. (Todos los animales huyen del peligro, pero ahora no estamos hablando de los demás animales).

Cuando yo era niño y me asustaba por algo o alguien, siempre saltaba alguno con aquello de ¿tú eres hombre o cucaracha? Ser “cucaracha” era el colmo de la pusilanimidad. Pero, poniendo las cosas en perspectiva, el terror que puede llegar a sentir una cucaracha por un ser humano es bastante parecido al que algunos seres humanos pueden llegar a sentir por una cucaracha, ¿o es que no hemos visto a más de uno correr despavorido ante la sola presencia de un escuálido insecto?

Es más, algunas cucarachas pueden ser muy temerarias, sobre todo las voladoras, hasta el punto de ir a aterrizar sobre nuestras cabezas. Tal práctica ha provocado más de un infarto, por lo que pudiera considerarse que una cucaracha puede llegar a ser letal.

Con tantos defectos, las cucarachas nos parecen hasta feas, aunque en realidad no podemos esgrimir razones puramente estéticas para afirmarlo: ¿por qué es fea una cucaracha y no, por ejemplo, un escarabajo?

Hace poco Fabelo instaló unas cuantas (artificiales, se entiende) en la fachada de Bellas Artes, inmensas cucarachas con cabezas humanas (¿tú eres hombre o cucaracha?) y la verdad es que a la mayoría de la gente les parecieron bastante bonitas, o por lo menos interesantes.

Todo es cuestión de contextos. A mí mismo me parece hermosísimo un tigre, siempre y cuando le vea en una foto o tras las rejas de un zoológico, otra cosa será tenerlo delante, en actitud ofensiva, vamos a ver si nos da tiempo admirar sus rayas.

Todo esto, por supuesto, a las cucarachas les da lo mismo. Ellas siguen en lo suyo, por los siglos de los siglos. Después de todo, lo más probable es que nos sobrevivan.

Las cucarachas no tienen apuro.

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