Lo de los audífonos es una renta, qué facilidad tienen para romperse, para dejar de escucharse por un lado y así, por lo menos yo, mal acostumbrado a las embriagueces del sistema estéreo, no estoy capacitado para disfrutar una canción. Perdonen que les hable de un tema tan baladí, pero es que se me acaban de romper los cuartos audífonos en tres meses y estoy algo disgustado, porque la verdad es que bastante caritos me salieron, yo suponía que me fueran a durar un poquito más.
Pensándolo bien, el tema no es tan baladí, si se tiene en cuenta la cantidad de personas que ahora mismo van por la vida con los audífonos puestos. Es algo que asusta, porque un par de audífonos conectados a un reproductor de sonido, a un radio, a lo que sea, son como una barrera, una manera de irse del mundo, de meterse en otra dimensión. O sea, que puede estar cayendose todo a tu alrededor y tú como si nada, escuchando a Shakira o a Enya.
He leído una y otra vez que los audífonos, particularmente aquellos que se insertan en el interior del oído, son bastante nocivos, que su uso constante puede tener graves consecuencias para la salud. Lo he comprobado en oído propio, pues de un tiempo a estar parte, cuando me los quito, me queda como un zumbidito. Me han recomendado que use un modelo menos invasivo, de esos que se enganchan en las orejas. Estoy buscándolos como cosa buena, pero no encuentro algunos lo suficientemente discretos como para no parecer un extraterrestre cuando me monte en el P-11, porque les confieso que a estas alturas, con tanto calor y tanta gente, ya no puedo montarme en un P-11 sin tener un par de audífonos que me salven del sinsabor y el tedio.
Les comento todo esto porque a lo mejor a ustedes les pasa lo mismo, uno se acostumbra a una cosa y después cuestan Dios y ayudan perder el vicio. Ahora que se me han roto los audífonos, siento una frustración que no puede ser normal, teniendo en cuenta que viví durante tanto tiempo sin necesitarlos.
He estado pensando en hacerme una cura de caballo, dejar de usarlos de golpe y ver qué pasa. A lo mejor mejoran mis relaciones personales, mi nivel de información, quién sabe cuántas conversaciones interesantes e instructivas me perdí por estar pegado a un par de audífonos.
En lo que me decido, y para no perder el tiempo, voy a seguir buscando unos nuevos, que no sean tan caros. Si saben algo, me cuentan…