| 29 de octubre del 2008 |
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La injusticia no debe seguir en pie |
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El 12 de septiembre, cinco cubanos cumplieron nueve años de injustas condenas en cárceles norteamericanas, precisamente por combatir el terrorismo, a riesgo de sus propias vidas y sin otras armas que la dignidad y fidelidad a su Patria. ¿Cómo evalúa el comportamiento de las autoridades de su país en torno a este caso? "No podemos olvidar que hay abogados que defienden a los Cinco, y lo han hecho honestamente y bien. Los fiscales que los procesaron se comportaron con deshonestidad. Sin embargo, yo no diría que en su conducta se reflejó negativamente todo el sistema judicial norteamericano. En Miami no se debe esperar un juicio justo cuando de Cuba se trata". Por más de cuatro décadas el pueblo cubano ha sido víctima de miles de acciones terroristas, organizadas y financiadas por Washington y perpetradas por grupos anticubanos basificados en el sur de la Florida, con el triste saldo de 3 mil 478 muertos y 2 mil 99 mutilados.¿Coincide usted con otros analistas en que las actividades de los Cinco estaban justificadas y eran necesarias para salvar vidas? ¿Por qué? "Sí, pienso que fueron perfectamente justificados sus esfuerzos para monitorear los planes y las acciones de los varios grupos de exilios contra Cuba. Esos grupos, después de todo, tienen un historial muy largo de actos terroristas contra Cuba. Los Cinco intentaban evitar esas acciones antes de que se realizaran". La liberación del connotado terrorista Luis Posada Carriles y la manifiesta convivencia de las autoridades norteamericanas con la mafia miamense, evidencian el doble rasero de la política antiterrorista del gobierno de Estados Unidos. ¿Qué motiva a Washington a asumir un comportamiento excluyente y discriminatorio frente a este flagelo? "La familia Bush, en particular, tiene un historial largo de ver a los terroristas antiCastro como "luchadores por la libertad". Por eso, George H. W. Bush, exhortado por su hijo Jeb, perdonó a Orlando Bosch. Y ahora, George W. Bush está protegiendo a Luis Posada Carriles. Eso ciertamente debilita la posición y la campaña norteamericana en contra del terrorismo internacional". Como refirió usted en un artículo titulado Saquen a Cuba de la lista de terroristas, no existe evidencia creíble de que seamos un estado patrocinador del terrorismo. Sin embargo, desde hace 25 años el Departamento de Estado ha situado a Cuba entre ese grupo de naciones. ¿Cuánto ha socavado esta política deshonesta la credibilidad del sistema político estadounidense? "Estados Unidos no puede producir ninguna evidencia de que Cuba debe estar en la lista de las naciones terroristas. Pero eso no ha sido una cuestión muy grande en el mundo, probablemente porque solo afecta a Cuba, no a otras naciones”. Estamos ahora en otra fase del proceso de apelaciones en el caso de los Cinco. Este 20 de agosto, las partes se verán las caras ante el mismo tribunal que inicialmente analizó el caso y decidió, en agosto de 2005, que los antiterroristas cubanos no habían tenido un juicio justo en Miami, veredicto que posteriormente fue revertido por esa corte. Teniendo en cuenta aquel desenlace, ¿cree usted que pueda haber justicia en el caso de los Cinco en ese nivel del sistema jurídico estadounidense? "Por el bien de mi país, y para poner fin a la injusticia cometida contra los Cinco, espero que haya una decisión justa en la Corte de Apelaciones. Tengo que decir, sin embargo, que no soy optimista, teniendo en cuenta la decisión anterior de este tribunal. Pero creo que habrá una tendencia a apoyarla”. Los abogados de la defensa llevan varios temas para la apelación. Uno de ellos es el cargo 3, que alega contra Gerardo Hernández una conspiración para cometer asesinato. La evidencia es insuficiente desde el punto de vista legal. ¿Cómo observa usted este cargo y cómo augura su posible desarrollo en el proceso de Apelaciones? "Por mi parte, creo que simplemente no había ninguna prueba convincente contra Gerardo. En realidad, su caso carecía tanto de mérito que yo supondría que la Corte de Apelaciones tendría que descartar el cargo de homicidio". En el libro Terrorismo de EE. UU. contra Cuba, El caso de los Cinco usted reveló experiencias personales con juicios en Miami, cuando fue acusado por la FNCA por difamación. En uno de los párrafos señaló que dijo a su abogado, "ganaremos en la apelación cuando sea una cuestión de derecho y no de emociones políticas". A partir de su propia vivencia, ¿cómo avizora ahora el caso de los Cinco? ¿Cree que tenga solución en el plano legal o fuera de este? "Espero que haya una solución en las cortes. Si no, tendrá que haber una solución política en los años venideros. No se puede permitir que esta injusticia siga en pie". La solidaridad internacional, y en particular del pueblo norteamericano, es indispensable para la liberación de los Cinco. ¿Qué percepción tiene sobre este fenómeno dentro de los propios Estados Unidos? ¿Qué papel le corresponde jugar en este concierto a la intelectualidad norteamericana? "Es solo recientemente que la opinión pública internacional ha empezado a exigir justicia en su caso, y solo ha sido en el último año que la opinión pública norteamericana ha comenzado a expresar un fuerte desacuerdo. Es imperativo que la comunidad intelectual norteamericana exija la justicia y señale el daño que hace esta decisión a nuestro sistema de justicia". Agosto del 2007) |

