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1.
Su mirada, detenida
frente al antiguo almanaque.
Día de julio. Un ataque
de sueños, historia, vida.
Por un instante, la herida
derrocha verso y metralla;
su voz sangrante no calla
y el Manifiesto es la cumbre
contra tanta podredumbre
en el pecho del canalla.
2-
Llega Raúl, el poeta,
el periodista, el muchacho
entusiasta, vivaracho,
tan familiar, tan profeta.
Deja su luz, la silueta
poética del Moncada,
sigue la huella sagrada
del Apóstol: fundamento
moral de su pensamiento,
semilla de su alborada.
3-
Allí, en 25 y 0
su espíritu permanece,
recobra fuerzas y crece
¿Quién dijo que se extinguió?
Allí, por siempre quedó
su estirpe, su poesía
Y mientras se observa el día
que el almanaque señala
invade toda la sala
la luz de Gómez García. |