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21 de mayo del 2009

Un premio resorte

Por Dainerys Mesa Padrón
Foto: JIO


Yoandy profesor universitario
Por solo unos minutos Yoandy no me impartió clases de Gramática Española. Confieso lo extraño que hubiese sido tener como profesor a un amigo del preuniversitario, casi de mi edad. Sin embargo, hoy lamento no tener el privilegio de disfrutarlo frente al aula, apasionado con las corrientes literarias de América Latina (en la asignatura de Literatura) o mostrando esa mirada escudriñadora ante un minúsculo error gramatical.

Me han contado sus primeros y posteriores estudiantes que, similar al Gregorio Samsa de Kafka, sufre una metamorfosis al entrar a las cuatro paredes de la sabiduría. Creo que justamente eso le sucedió cuando, casi obligado, me concedió una entrevista en la entrega de los Premios Dador.

A quienes nos tratamos desde la niñez o adolescencia, nos cuesta un poco reconocernos como adultos y profesionales. Entonces la timidez florece en cuanto la vida inventa la difícil situación de trabajar juntos, por fácil que lo suponga la confianza.

Formales y distantes comenzaron mis cuestionamientos a Yoandy, quien obtuvo una beca de creación Dador 2009, en el género de ensayo. Igual fue su primer minuto de contestación. Luego, sin violentar las líneas del oficio y la amistad, ambos pasamos de mujer periodista y hombre letrado, a cucarachones kafkianos.

«Comencé escribiendo poesía y mi afición a ella me llevó a ser crítico. Me ha interesado estudiar la obra de Lina de Feria, por ejemplo, que es una gran poetisa, ícono en estos momentos para la juventud cubana. Sobre su creación poética he publicado algunos artículos en revistas como Dédalo y La Gaceta.

«Aunque he presentado mis poesías en varios concursos no he ganado, sí han sido divulgadas en determinados medios impresos. La que escribo ahora es bastante dispersa, a veces la rutina académica en La Universidad te restringe el tiempo de inspiración. Eso puede ser bueno o malo, en dependencia… No obstante, la poesía sigue siendo para mí el género por antonomasia, sin discusión. No puedo mirar el mundo si no es mediante ella. Generalmente siempre se asocia a lo poético con la rosa, la cascada, lo bello, pero cuando digo que miro la vida a través de la poesía, es con un concepto muy amplio de esta, el cual no se enmarca solo en lo hermoso, también abarca lo grotesco».

Amantísimo de los versos, como confiesa en la actualidad, este joven profesor de la Universidad de la Habana ha descubierto, gracias al quehacer en la academia, otras modalidades de las letras en las cuales especializarse y dejar una significativa impronta.

«No solo disfruto escribir ensayos, sino leerlos. Cuba tiene grandes ensayistas como Lezama Lima o Fina García Manruz, a quien considero una de las mejores voces de la ensayística cubana.

«En comparación con la poesía, que surge de golpe y no necesita de un tema para escribirla, el ensayo requiere una temática, bases teóricas, presupuestos, lecturas anteriores, por eso es trabajoso y pienso debería ser más reconocido en el país. En las premiaciones de eventos, queda un poco apartado, pues se valora como el género de menos creación, discrepo totalmente con eso. El ensayo es una zona de fabulación y vuelo literario al cual le falta mucho destaque.

«Me interesa reflejar en él un espacio poético, capaz de desarrollar tesis serias sin limitar sus posibilidades estilísticas. Este género se convierte en un terreno de fabulación también, de interacción entre lo poético y lo técnico, los postulados y teorías. La poesía tiene ese sentido profético inexplicable para los autores; sin embargo, el ensayo igual tiene de ello. En él uno puede encontrar ese espacio de profecía, y la posibilidad de afianzarse a lo teórico».

Yoandy Cabrera se graduó de Letras en la Universidad de La Habana en el año 2006, desde entonces imparte clases en la institución.

Yoandy Cabrera se graduó de Letras en La Universidad de La Habana en el año 2006, desde entonces imparte clases en la institución.

Desde el tercer año de la carrera de Letras, Yoandy Cabrera investiga sobre la poesía anacreóntica en Cuba, sus manifestaciones y principales figuras. Con este proyecto pretende enriquecer los textos alrededor del tema para sus clases a estudiantes cubanos y extranjeros.

«La investigación trata de relacionar a la literatura del siglo XX cubano, proyectando líneas subterráneas de desarrollo de un tipo de específico de poesía. El tema se imbrica mucho con mi papel de profesor de la universidad. Las anacreónticas, que en Europa vienen desde los siglos XV, XVI, incluso antes, llegaron a Cuba y se instalaron para reflejar nuestra realidad, pues a pesar de proceder de tierras españolas fue un estilo que se adaptó a nuestra idiosincrasia».

Hasta el momento, solo un veinticinco por ciento de la redacción del ensayo está listo, de ahí que las impresiones del premiado sobre este galardón resuman reto por encima de la satisfacción habitual.

«Significa un estímulo, una exigencia para continuar trabajando e investigando. Para cuando termine La poesía anacreóntica en Cuba tengo ya otros temas esperando: aspectos de la tradición clásica, la literatura grecolatina, porque esencialmente imparto asignaturas vinculadas con las letras clásicas; y me atrae sobre todo la resonancia entre el arte, la literatura, el cine, la danza…»

Con la misma sencillez con la cual esquivó mis preguntas iniciales, trata Yoandy de evadir la importancia del galardón y el cambio que puede propiciar en su carrera.

«Es un premio muy reconocido, no sabía cuánto, con una idea exacta de él no habría presentado mi trabajo. Pero de igual manera considero que los premios muchas veces son aleatorios, de determinadas coyunturas. No pienso en él como una manera de legitimar la obra de alguien, sino como una forma de impulsarla».

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