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Teresa Gómez Pérez, jefa de Atención al ALBA en el Departamento de Relaciones Internacionales del Ministerio de Educación Superior. |
Un convenio que garantiza la movilidad académica de estudiantes y profesionales dentro de los programas, proyectos nacionales e internacionales de los países del ALBA es expresión de la voluntad política para el desarrollo educacional de los pueblos.
El acuerdo para el reconocimiento de títulos universitarios entre los países miembros del ALBA es revolucionario por su contenido, alcance, y redacción, porque responde a los intereses genuinamente latinoamericanos y ofrece la voluntad política de hacer las cosas correctamente, expresó Jorge Valdés Asán, jefe del Departamento Jurídico del Ministerio de Educación Superior (MES).
¿Cuáles son los objetivos de este documento?
«Fortalecer la unión entre nuestros pueblos y gobiernos, contribuir al desarrollo local, comunal y nacional, así como impulsar y fortalecer los programas de movilidad académica, en materia de formación de pregrado y postgrado, entre los países parte.
«Esto solo tiene valor para los estudios que se enmarquen en acuerdos, programas de cooperación, declaraciones o actas de compromiso asumidas entre dos o más países partes de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, precisó, porque esa es también una forma de defender nuestros recursos humanos.
«Además incluye la posibilidad de establecer los mecanismos que permitan, más adelante, integrar los sistemas educativos, para alcanzar una mayor movilidad en el mundo académico y en el mundo profesional».
¿Qué características técnicas tiene este convenio?
«Este acuerdo es de doble efecto, es decir permite el reconocimiento de los diplomas con vistas al ejercicio de la profesión en los países receptores de los graduados, o la continuidad de estudios de postgrado.
«Por ejemplo, ciudadanos venezolanos graduados en Cuba mediante programas cubanos de pregrado, pueden ejercer después profesionalmente en su país previo reconocimiento de sus títulos, a tenor de lo preceptuado en el propio convenio. Igual ocurre con un cubano graduado en Venezuela.
«Al mismo tiempo admite la continuidad de estudios de postgrados, ya sean especialidades, maestrías o doctorados».
Teresa Gómez Pérez, jefa del Departamento que atiende a los países del ALBA en el MES, explicó que la elaboración de este documento fue necesaria porque muchos de los graduados, por medio de convenios y programas de cooperación, tienen luego que vencer una serie de obstáculos para revalidar sus títulos.
«El objetivo es que esos profesionales, cuando terminen sus estudios, regresen a sus países y contribuyan a su desarrollo.
“Por el programa de becarios extranjeros de países del ALBA, es decir, de Antigua y Barbuda, Bolivia, Dominica, Ecuador, Honduras, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas y Venezuela, se han graduado en Cuba más de 4 mil profesionales».
La especialista recordó que la iniciativa de homologación de títulos fue planteada por Venezuela en el I Taller de Educación Superior para el ALBA, que se desarrolló en Cochabamba, Bolivia, del 20 al 22 de abril de 2008.
«Allí se acuerda elevarla a la Cumbre de Presidentes. Se realizaron una serie de pasos técnicos que mediaron el proceso, y se firma en la Cumbre de Maracay».
¿En qué situación se encuentra el Convenio actualmente?
«Está en trámite para la ratificación constitucional ―explicó Valdés Asán. El convenio no entra en vigor hasta que un segundo país signatario deposite el instrumento de ratificación.
«Todo convenio tiene un primer paso que es la firma, pero después los mecanismos internos constitucionales establecen la forma y manera en que los gobiernos van a ratificar dichos tratados.
«En el caso de Cuba hay voluntad política de hacerlo, y realmente lo que falta son pasos formales. No creo que haya ninguna dificultad para que Cuba sea muy pronto el segundo país firmante del Convenio».
¿Hay otros convenios similares para la Educación Superior?
«Los convenios de este tipo existen hace muchos años. Están los regionales, que son monitoreados en gran medida por la UNESCO, y que responden a esos mismos intereses. Europa, por ejemplo tiene los suyos muy bien articulados.
«Cuba es firmante de una cifra importante de convenios bilaterales, y además pertenece al regional de América Latina y el Caribe, firmado en la Ciudad de México el 19 de julio de 1974, pero en realidad es letra muerta, porque debido a su formulación y redacción nunca obligó a las partes a su cumplimiento.
«El mundo actual impone a Latinoamérica la necesidad de organizarse, ser más autónoma en la Educación Superior, lo cual contribuye a la independencia en el ámbito de los procesos históricos, políticos, sociales y culturales”.
(Tomado del semanario Opciones, de la Editora Juventud Rebelde y editado por MLeida)