26 de marzo del 2010

¿Dónde está la brújula para la ubicación laboral?


Texto y Fotos: Rodolfo Romero Reyes


Yanet Álvarez es una trigueña de 22 años que en el próximo mes de junio terminará su carrera como ingeniera en Telecomunicaciones. En este momento está impaciente. Sentada en su aula escucha atenta cada intervención. Sabe que de lo que allí se diga, dependerán los próximos tres años de su vida. Hasta ahora todo va bien y nadie ha empezado a sacar «trapitos sucios». Allí, en la brigada de Yanet, en la CUJAE capitalina transcurre la reunión que decide el «escalafón de integralidad». Una de sus amigas se voltea y le dice: No te preocupes, muchacha, al final te mandan para cualquier lugar y tienes que arreglártelas como puedas.

Lo que ocurrirá con Yanet se sabrá el próximo septiembre. Algunos de sus compañeros no están preocupados por eso: son cadetes insertados del MININT, las FAR o provienen de la Orden 18. Otros andan buscando cartas de las empresas y de centros de investigación; los más sentimentales amenazan con el suicidio si son ubicados en algún lugar allá, en el fin del mundo. La mayoría de sus amigas de otras provincias ya se han casado o han heredado, de forma misteriosa, direcciones en La Habana. «Todo cambiará; adiós a la vida de estudiantes…», pero Yanet todavía tiene una duda; «¿Por fin, dónde me van a ubicar?»  
Una pregunta asalta a muchos: ¿quiénes y cómo deciden el futuro de un estudiante universitario?

El proceso de ubicación laboral comienza cuando el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros aprueba las posibles ubicaciones de acuerdo con lo que anticipadamente ha solicitado la Administración Central del Estado y a la información suministrada por el Ministerio de Economía y Planificación.

Pero este proceso tuvo sus antecedentes que se remontan incluso al inicio de la carrera. Pues la cantidad de plazas que otorga cada universidad está en relación con la demanda de profesionales que existe en ese sector. Una vez culminados los cinco años de estudios, el proceso lo dirigen los diferentes ministerios formadores (MES, MINSAP, MINED y el INDER, entre otros) de conjunto con el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Así son ubicados los estudiantes para cumplir con su servicio social.

Olivia Romero se graduó de sociología en la Universidad de La Habana el pasado curso y ahora está cumpliendo su servicio social. «He oído que esa es una forma de pagar la enseñanza gratuita a la que tenemos acceso en Cuba. Yo no creo que tenga esa intención, pero es lo que dicen los demás. A mí nadie me explicó con profundidad en qué consistía», comenta.  

«Lo malo del servicio social es que te puede tocar en cualquier lugar», dice Camilo Santiesteban, quien próximamente se graduará como ingeniero químico. Pero, te quita una preocupación de encima. Se imaginan sumar otro problema más, porque no es fácil salir a buscar un trabajo. En otros países muchos universitarios se gradúan y terminan en la calle o en empleos diferentes a las carreras que estudiaron. Aquí al menos, en algunos lugares mejor que en otros, te asignan una plaza que te garantiza “los frijoles” después de graduado».    

Las dudas de los jóvenes de quinto año y aquellos recién graduados son muchas. La ley de servicio social vigente es la misma que se dictó en 1973 —que firmaron Fidel, Dorticós y José Ramón Fernández— y aunque ha sufrido algunas modificaciones con el paso del tiempo, su esencia se mantiene: constituye el aporte del recién graduado al desarrollo del país, en el lugar que el Estado determine a partir de sus planes y prioridades. El periodo del mismo es de dos o tres años, pues se complementan con los años pasados como parte del servicio militar; la sumatoria es de tres, tanto para mujeres como para hombres.

Escalafón de la integralidad
¿qué es eso?

En un momento previo a la ubicación laboral la brigada se reúne y hace un escalafón basado en la integralidad de cada estudiante durante los cinco años de carrera. Este será, en la mayoría de los casos, el orden en que se irán ubicando a los graduados. Y en ese momento comienzan las deficiencias. El papel desempeñado por la FEU es de vital importancia.
  
Yander García estudia Ciencias Médicas en la provincia de Sancti Spíritus. Sobre el momento señalado comenta: «La confección del escalafón es un proceso en el cual debemos saber fusionar la excelencia profesional y el compromiso social. Nosotros debemos llevar el papel rector y no esperar a que sean los profesores los que decidan».

Como parte del debate, Alejandro Ernesto López, presidente de la FEU en la universidad de Pinar del Río sugiere: «Como no existe en las brigadas un expediente resumen de cada graduado, es necesario retomar el proceso de evaluación anual y analizar quiénes han sido los integrales en cada una de las esferas. No solo debemos evaluar la participación en actividades, sino la labor investigativa,  docente y productiva desarrollada por el estudiante».

¿Cómo combinar integralidad con idoneidad?

En opinión de Gladys Gutiérrez, presidenta nacional de la FEU, esa es una de las interrogantes más difíciles. «No solo se trata de decidir quién es el graduado más integral sino dónde ese graduado es más idóneo, dónde es más útil. Hay que preguntarse dónde ese estudiante hizo las prácticas preprofesionales, cuáles fueron los resultados que allí obtuvo, qué opinión tienen de él en ese centro laboral. Tenemos que pensar en todo e involucrarnos completamente en el proceso», explicó la líder estudiantil.

En el pleno nacional de la FEU en el año 2003 quedó aprobado el escalafón de la integralidad. En enero del presente año, los miembros del Consejo Nacional dedicaron los debates esenciales a identificar y argumentar los principios que tiene el cumplimiento del servicio social, y a proponer soluciones en pos de eliminar tales deficiencias. 

En busca de irregularidades

Entre las relacionadas con el servicio social, está la poca participación que en el proceso de ubicación laboral tiene hoy esta organización y el seguimiento que les brinda a los recién graduados. Como resultado la mayoría de los estudiantes desconocen los derechos y deberes que deben cumplir durante los dos o tres años de servicio social.

«Cuando yo estaba en quinto año desconocía la diferencia entre adiestramiento y servicio social. Y no es únicamente una diferencia de salario, sino también de categoría profesional. Ahora sé que todos empezamos el servicio social como adiestrados y en uno o dos años, podemos categorizarnos y empezar entonces a ejercer emplantillados como trabajadores», explicó Yanier Orta, graduado de Comunicación Social. 

Otro problema es la falta de incondicionalidad de la mayoría de los graduados. En el caso de Edgar Luy, después de realizar su tesis de licenciatura en un proyecto del Ministerio del Interior, decidió quedarse en esa institución. «Esa es una decisión que para muchos es difícil. Durante la carrera todo el mundo hace planes y cuando te ubican hay lugares mejores que otros. Lo importante no es dónde te ubiquen, sino lo que tú seas capaz de hacer allí. Incluso, puedes aportar ideas que hasta ese momento no se habían puesto en práctica y eso es muy reconfortante».  

Para evadir la ubicación laboral,  las estrategias son disímiles: hay quien se cambia la dirección particular en el último año de la carrera y otros solicitan prórroga para ubicarse fuera del plan. Entre los años 2006 y 2010, un total de 121 estudiantes en todo el país han incurrido en esta última acción. Esas iniciativas, motivadas en la mayoría de los casos por intereses individuales, afectan considerablemente el plan de distribución aprobado, pues la ubicación ya no tiene lugar en el territorio de origen donde se había otorgado la plaza laboral.

Otro dato preocupante anuncia que de siete mil 811 ubicados desde 2006, un total de 318 no se habían incorporado, 157 no se presentaron, 13 abandonaron el país, 19 estuvieron pendientes de tesis y 106 se trasladaron de dirección. Pero no toda la responsabilidad recae en la FEU. De forma general, la mayoría de los organismos empleadores no participan en el proceso de ubicación laboral, imposibilitando que los estudiantes conozcan las características de las entidades. Además, una vez ubicados, de los graduados desde 2006 se han detectado 93 sin tutor, 165 sin plan individual de adiestramiento y 126 que no tenían evaluaciones trimestrales.

En opinión de Reudenis Salas, presidente de la FEU en Guantánamo, el alto desconocimiento jurídico y de la tarea a realizar es responsabilidad de las instituciones. «Los ministerios tendrán que revisar y explicar los elementos, las funciones, la tarea que debe cumplir el estudiante, si no para qué lo pidieron allí. Como consecuencia muchos recién graduados se disgustan, no terminan ni siquiera el adiestramiento, y en muchas ocasiones el cumplimiento es a causa del mal trabajo de los directivos. Lo que ocurra en ese servicio social garantizará el servicio eterno que brindaremos a nuestro país», enfatizó.

Por su parte Viviana García, presidenta de la FEU en Cienfuegos opinó: «Hay que lograr que el graduado se enamore de la práctica de su profesión. ¿Por qué los graduados de Ciencias Médicas, no quieren ser Médicos Generales Integrales y trabajar en un puesto médico? Cuando buscamos las causas encontramos un graduado que es el esclavo del médico, el que le busca el café, el que lo cubre en las guardias, etc. Ese médico debe ser el profesor por excelencia pues es el que lo guiará en el aprendizaje práctico que no podemos completar desde el aula».

¿Y qué ocurre con los que hoy se quedan en la Universidad?

Yamila Vázquez se graduó de Filología en la Facultad de Artes y Letras y vive en la Lisa. Cuando cursaba el quinto año, supo que la Facultad de Comunicación necesitaba cubrir una plaza para impartir la asignatura Semiótica y Análisis del Discurso. Con su formación como lingüista, no solo era una oportunidad de ejercicio práctico sino también un momento de superación cultural.

«Me entrevisté con la vicedecana y ellos hicieron la petición. Eso fue el año pasado, pero no fue hasta el mes de septiembre que otorgaron las ubicaciones. Cuando me dieron la boleta, me correspondía la residencia estudiantil de F y 3ra, en el Vedado. Al principio pensé que era una confusión, incluso aquí nadie sabía que yo venía para acá», comentó.

Actualmente trabaja dos días —en jornadas de 12 horas— y descansa dos. «Cuando estaba en el proceso yo tenía dos preocupaciones: poder elegir, que no pude, o poder superarme. Esta última quedó resuelta porque tengo la posibilidad de vincularme a la preparación de la asignatura que en un futuro quiero impartir. ¿Satisfecha? El trabajo que hago me mantiene en constante intercambio con los estudiantes, atiendo sus necesidades, regulo el control de los pases, pero no hago nada relacionado con mi carrera».

Tradicionalmente los adiestrados de nivel superior se quedan en la universidad como docentes, ganando un salario de 495 pesos, y como no-docentes, con 455. A partir de las nuevas modificaciones, en la actualidad todos son ubicados como no docentes en centros laborales. De su tiempo como trabajador, en el mes emplean el 60 por ciento en la producción, un 10 por ciento dedicado a la docencia y un 30 por ciento a la superación.

«Con estas modificaciones casi no hay espacio para la docencia porque pasas la mayor parte del tiempo vinculado a la producción. En mi caso tributa mucho a mi formación pues de otra manera mis herramientas para ejercer estarían incompletas —aunque los medios no son nunca lo que uno sueña, pero esos son los que tenemos y nos adaptamos— Eso sí, tengo compañeros muy inconformes con su ubicación con toda la razón. No se trata solo de cubrir las plazas de la universidad o sumarnos en masa a la producción, sino de analizar en qué lugar uno es más idóneo», afirmó Carlos Díaz, recién graduado de Periodismo, quien está trabajando en Buenos Días y próximamente impartirá Periodismo televisivo, y agregó: «Con lo que sí no estoy de acuerdo es con que nos hayan bloqueado la maestría hasta que terminemos el adiestramiento.
Nuestra superación se traduce en un diplomado que, en ocasiones, no responde a esos intereses de superación.

En el caso específico de la Universidad de La Habana, la responsable del grupo de atención a adiestrados también es graduada de Estudios Socioculturales. «Al principio las modificaciones no estaban muy claras para los adiestrados, pero poco a poco se debatieron y hasta se han hecho algunas modificaciones», explicó Yenia Brindis.

Su compañera de trabajo, recién graduada en Psicología, Yudeisys Ysadas, comentó: «Como parte de estas modificaciones se ha pensado excepcionalmente, en incrementar el por ciento de horas dedicadas a la docencia. La solicitud debe llegar a través de los decanos de facultades, después de haberse puesto de acuerdo ambos tutores, el docente y el de producción; después la valora el rector y posteriormente es aprobada por el MES».

Cárol Muñoz, estudiante de quinto año de Periodismo, todavía tiene sus dudas: «Yo desde tercer año soy alumna ayudante, he participado en múltiples eventos docentes y en varias investigaciones, pero la asignatura que imparto es Teoría de la Comunicación. Si mi asignatura es eminentemente teórica, ¿dónde me van a ubicar a producir?»

El seguimiento a los adiestrados no debe ser solo con aquellos que siguen vinculados a las aulas. Detectar sus deficiencias y proponer soluciones es tarea de todos. ¿Por qué llegar al punto de inhabilitar títulos a aquellos que incumplen con el servicio social? ¿Por qué no hablamos de la ubicación laboral desde cuarto año? ¿No sería ideal preubicar desde ese nivel para que los estudiantes puedan hacer sus prácticas y su ejercicio de tesis en el centro donde pasarán su servicio social?

Ojalá que cuando, en los próximos tres años, tengamos la suerte de encontrarnos con Yanet, aquella muchacha de la CUJAE que sirvió como pretexto para iniciar estas líneas, después de saludarnos y ante la tradicional pregunta de «¿cómo te va?», responda con una sonrisa: «Aquí; feliz, trabajando y todavía aprendiendo». 

Edgar Luy

Edgar Luy
A nosotros nos captó el MININT.  
Hicimos la tesis con ellos y al final nos gustó quedarnos aquí.
Nos ha ido muy bien.

Cárol Muñoz
En mi aula hay un camagüeyano que, con la dirección en La Habana, cambió para Camagüey porque él sí quería regresar a su provincia, pero es la excepción de la regla;  todos los demás hacen el proceso a la inversa.  

Malena Díaz
Cuando me gradué solamente me dijeron que debía cumplir un servicio social como adiestrada por tres años, y que tenía derecho a un tutor.  El resto lo he vivido con el tiempo.

Olivia Romero
Yo tengo una idea de lo que es el servicio social, pero a mí nadie me explico nada.

 


Nota: Las cifras fueron facilitadas por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), un estudio realizado por la Oficina Nacional de la Inspección al Trabajo (ONIT) y el informe central del Consejo Nacional de la FEU en enero de 2010.