FEU Y TRADICIÓN «¡DONDEQUIERA QUE ESTÉ!»
Por Hilario Rosete Silva
Fotos: Elio Mirand
«¡Una idea largamente soñada!»¹ expone las causas por las que enfocamos a Néstor del Prado, hoy director de Formación y Difusión del Conocimiento en GECYT,² para contar la etapa de la Historia de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) donde las federaciones estudiantiles universitarias de los centros de enseñanza superior, rescataron su correspondencia consigo y fundaron el Consejo Nacional.
Néstor habló de los 11 pescadores, la zafra del 70 y el fortalecimiento de la Federación, y de cómo el ocaso de la denominada UJC-FEU ³ catapultó la democratización del movimiento estudiantil universitario.
Nuestro entrevistado documentó su toma de posesión de la presidencia de la FEU de la Universidad de La Habana (UH) en marzo de 1971, poco después de que Allende y la Unidad Popular ganaran las elecciones en Chile; evocó el Primer Pleno de la organización, celebrado en abril, y avanzó hacia los días en que debió presidir el referido Consejo Nacional, por primera vez constituido.
Luego de repasar la Alma Mater, dedicada al Pleno, recordó que ocuparse de la universalización de la universidad fue la tarea número uno asignada por Fidel a la FEU de la época, y que el discurso programático del Comandante sobre el tema data del 13 de marzo de 1969. Al divulgar esta segunda parte del trabajo, contemporánea con aquella, pero inédita durante seis años, cerramos el capítulo.
TÉRMINO CREATIVO
¿Podría citar ejemplos de la incipiente universalización de la universidad?
En el discurso de 1969 Fidel reconoce que dicha universalización ya estaba en vías de hecho: miles de estudiantes graduados de institutos tecnológicos adquirían el nivel preuniversitario, pasaban a la producción y estudiaban en la universidad. Para dar clases a los trabajadores que ingresaron en las universidades fundamos el Movimiento de Alumnos Instructores Julio Antonio Mella. Ismael González, Manelo, como secretario de Docencia e Investigación de la FEU de la UH, desempeñó un papel decisivo en esa fundación.
Habría que distinguir dicho Movimiento de Alumnos Instructores J. A. Mella, del Movimiento de Alumnos Ayudantes nacido en 1961 en la Escuela de Ingeniería de la UH, y del Destacamento Pedagógico Universitario Manuel Ascunce, hijo del curso escolar y académico 1972-1973.
Las tres instituciones tienen algo en común, pero si el objetivo de aquellos dos primeros movimientos fue suplir el déficit de profesores en la universidad, cada uno en diferentes períodos históricos y por causas específicas concretas, el Destacamento buscó aliviar la escasez de profesores en la enseñanza media. La novedad del Destacamento fue sintetizada en Alma Mater por el ingeniero civil y educador universitario recientemente fallecido, Diosdado Pérez Franco, cuando apuntó que los profesores del Destacamento eran alumnos-estudiantes, futuros graduados de Pedagogía, quienes impartían y recibían clases en sesiones cruzadas.
¿En qué pensó cuando en abril de 1972, en la clausura del II Congreso de la UJC, Fidel lanzó esa idea: captar estudiantes de décimo grado para que fuesen profesores de secundaria básica mientras estudiaban Pedagogía?
En el Congreso fui electo miembro del Comité Nacional de la UJC... Pensé en nuestro Movimiento de Alumnos Instructores J. A. Mella, pero comprendí que la tarea del Destacamento era más difícil: implicaba consagrarse a una profesión que no era suficientemente valorada por los jóvenes. Me pregunté qué organización estudiantil acogería a estos adolescentes. Un latente sentimiento discriminatorio podría avivarse contra los estudiantes del llamado curso del «pedagógico básico», del Instituto Pedagógico Enrique José Varona. El Instituto también contaba con el comúnmente denominado curso del «pedagógico superior», que preparaba a los licenciados en Educación de las diferentes especialidades, y la gente solía decir: «Los del “básico”, esos no son de la FEU, son muy niños».
Estábamos obligados a tomar partido. Defendí que ingresaran por un criterio pragmático, sería un estímulo adicional para quienes respondieran al llamado, y porque me sentía identificado con los estudiantes del Pedagógico; la simpatía nacía de mi vocación y ejecutoria como alfabetizador, monitor en el preuniversitario y alumno ayudante durante mi carrera; finalmente los contingentes del Destacamento integraron la FEU.
¿Quién aportó más: el Destacamento a la FEU o al revés?
En un inicio imaginé que la FEU le aportaría más al Destacamento de lo que recibiría de él. Pronto se evidenció lo contrario. El 26 de noviembre de 1972, el día de su constitución, pensé y dije en voz alta que el Destacamento era una solución verdaderamente creativa; pensé y dije en voz baja que mostraría la esencia revolucionaria incondicional de miles de jóvenes; y pensé, pero no dije, que le escamoteará al país brillantes médicos, ingenieros y licenciados en ciencias naturales y exactas, pero que sería una magnífica cantera de cuadros dirigentes: ¡así ha sido! Deseo, por demás, aclarar que dos meses después de la creación del Destacamento concluyó mi mandato, y a Manelo le tocó «velarle el sueño».
AUSENCIA JUSTIFICADA
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Candidatura al ejecutivo de la FEU. Universidad de La Habana. 1971. Foto: Cortesía de Raúl A. Sarmiento Carreras. |
¿Tiene presente las primeras actividades donde habría participado en su doble condición de presidente de la FEU Nacional y de la UH?
Viene a mi memoria el 27 de agosto de 1971, cuando en la Plaza Cadenas se efectuó el acto de solidaridad de la Federación Mundial de Juventudes Democráticas y de la Unión Internacional de Estudiantes con la Revolución Cubana.
El hecho fue fruto de una iniciativa de los delegados de 30 países que se hallaban de paso en La Habana para intervenir, en Chile, en el Encuentro Latino-norteamericano de la Juventud en Solidaridad con Indochina. Mi hijo Néstor, navegando en Internet, encontró un reporte de esa celebración, en inglés, que cita a la revista Verde Olivo. Entre los oradores de la noche, además del presidente de la FMJD y del vicepresidente de la UIE, estuvo Eugenio Tiazhelnikov, entonces secretario general del Konsomol Leninista de la URSS.
¿Usted también habló?
Pasadas las 12 de la noche le hice llegar un papelito a Jaime Crombet, entonces primer secretario de la UJC, pidiéndole que le propusiera a Fidel que me librara del encargo: los jóvenes esperaban sus palabras, no las mías.
La respuesta fue: «Tienes que hablar, y hacerlo bien». Días después asistí al Encuentro en Chile: integré la delegación que, presidida por Jaime, completaron, en nombre de la FEU, Omar Jiménez, presidente en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, y Antonio Santana, vicepresidente en la Universidad de Oriente. Después vino el largo viaje de Fidel por aquel país (del 10 de noviembre al 4 de diciembre). El Comandante se despidió de la universidad en el lobby del rectorado y nos prometió que haría uso de la palabra en el centenario del fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina (27 de Noviembre), mas no pudo asistir, y envió un mensaje desde Chile. Fui quien propuso a Carlos Rafael Rodríguez, autor de Letra con filo, para orador central de aquella efeméride centenaria.
¿En algún momento se «libró»usted de aquella doble condición o «estado-conjunto» de presidente de la FEU Nacional y de la UH?
Mi mandato fue arduo. La FEU de Cuba no contaba con un secretariado propio, y para cumplir sus misiones me veía obligado a «utilizar» los miembros del Buró de la FEU de la UH. A Manelo lo mandaba a reuniones a las que yo debía de asistir como presidente del Consejo. Luego de tratar dicho estado de cosas con la UJC y los presidentes de la Federación en los centros universitarios, y cuando la realidad se hacía insostenible, en un Pleno reunido en septiembre de 1972 en el teatro Manuel Sanguily, fue electa Mariela Columbié presidenta en la UH. A partir de entonces, y hasta enero de 1973, solo presidí la FEU Nacional.
De 1972, ¿recuerda otro suceso?
Tengo presente el lapso mayo-julio. Fidel realizó una gira de 63 días por varias naciones africanas, que continuó con la visita a los antiguos países socialistas de Europa central y oriental, y concluyó con una estancia en la extinta Unión Soviética. Fui seleccionado para integrar la delegación. Me citaron, sin que supiese de qué se trataba, para darme la noticia. Pero la noche antes me ingresaron, con un neumotórax espontáneo, en el hospital Calixto García. Los compañeros se extrañaron de mi falta.
«¡Qué raro, con lo disciplinado que es Néstor!» Fidel envió al Comandante Montané para que me convenciera de que no debía hacer el viaje: tenía que cuidar mi salud.
CANTERA DE CUADROS
También hay una Alma Mater dedicada al aniversario 50 de la FEU...
Vio la luz en noviembre de 1972. Conversamos con personalidades de la época o logramos que escribieran. Sarah Pascual nos concedió una entrevista que publicamos bajo el título de «Para abrazar la verdad»;
Raúl Roa escribió «Fragmentos de una memoria para mañana»; y Faure Chomón redactó «El movimiento estudiantil. Foco insurreccional»; tuve que perseverar y viajar hasta el actual municipio tunero de Amancio, donde Faure vivía en un trailer: «Por favor, no nos vaya a fallar en esto». Y él: «Es que estoy muy complicado».
José Rebellón, presidente de la Federación entre 1962 y 1965, firmó «Hacia la FEU de Cuba»; Jaime Crombet, vicepresidente de la Asamblea Nacional entre 1993 y julio pasado, señaló los atributos de la vida revolucionaria en «Universidad. Cantera de revolucionarios»; y Castro Palomino, que a la sazón ya era Jefe del Destacamento de Seguidores de Camilo y Che en Camagüey, analizó en «UJCFEU » la etapa en que se unieron las dos organizaciones, los primeros pasos de la universalización, y la posterior separación de la UJC y la FEU; aún me conmueven sus palabras: «Confiamos en que las nuevas generaciones de universitarios serán mejores que nosotros... Esa es la confianza que tenemos: la FEU está en buenas manos y seguirá siempre en buenas manos...».
También aparece la entrevista que le concedí a Alma Mater: «La brigada: núcleo fundamental de la FEU».
La brigada, como la conocemos hoy, ¿cuándo surgió?
Jaime Crombet fue presidente de la FEU en 1965, mas pronto pasó a la UJC. Francisco Dorticós sucedió a Jaime, y en las elecciones para el período 1966-1967, resultaron presidente y vicepresidente, en ese orden, Enrique Velazco, de la Facultad de Tecnología, y Juan Vela, el alumno de la Facultad de Medicina que llegaría a ser Ministro de Educación Superior. Después Velazco debió abandonar la FEU, y Vela la «asumió » por sustitución reglamentaria. A Juan Vela lo relevó Castro Palomino (UJC-FEU), y luego yo asumí la presidencia, primero de la FEU de la UH, y más tarde de la Nacional.
Sabemos que Palomino fue el primer y único presidente de la UJCFEU; que como célula fundamental para el trabajo de la Federación, la brigada maduraría con el mandato que me tocó encabezar, de mayo del 71 a enero del 73; y también podemos inferir, por aquella entrevista que le concedió Palomino a Alma Mater en su aniversario 50, que la brigada que maduró en mi mandato y siguió afirmándose hasta hoy, tuvo su antecedente en la Brigada Universitaria José Antonio Echeverría (BUJAE), creada en la UH desde mediados de 1967, cuando aún no se había producido la fusión de la UJC con la FEU.
¿Antes de que surgiera la BUJAE, cuál era el «modo» organizativo vigente?
En las elecciones de junio de 1962, por ejemplo, la prensa de la época hablaba de cuadros dirigentes que integrarían tanto la «FEU de la UH», como las asociaciones de estudiantes a nivel de «Facultad» y de «Escuela»; y mencionaba las asambleas que se sucedían en todas las «escuelas»: ni la palabra ni el concepto de brigada aparecían por ningún lado. Cuando finalmente surge la BUJAE, entonces cualquier aula de cualquier Escuela y Facultad podía llegar a tener hasta tres brigadas. Mientras mayor cantidad de dirigentes hubiese, no solo sería mayor la cantera de cuadros, sino que las dificultades que podían tener los estudiantes en su desarrollo integral se identificarían mejor.
DESEO MANIFIESTO
La BUJAE surgió a mediados de1967. ¿Y la UJC-FEU?
A finales de ese mismo año, 1967, se dieron los primeros pasos para el cambio estructural que fusionaría los dos organismos juveniles en la UH. Según expresó Palomino en la entrevista mencionada, la Alma Mater de noviembre de 1967 publicaría una especie de cronograma para el nacimiento de la UJC-FEU que, con certeza, sería una realidad en 1968. Se había considerado que la simplificación de la estructura organizativa del movimiento estudiantil y juvenil en la Colina, evitaría el desdoblamiento de los cuadros y, por ende, simplificaría los mecanismos de atención a los problemas, y mientras tanto, los nuevos dirigentes que iban a nacer y desarrollarse se ocuparían del fortalecimiento del organismo de base, de la organización de masas, de la cantera que era la BUJAE.
La realidad fue otra. La promoción de los nuevos dirigentes estudiantiles universitarios fue débil, y esto nada tuvo que ver con la reducción de la estructura. Se hicieron ajustes por el camino, pero era imposible desarrollar un verdadero proceso de asambleas o elecciones con estudiantes de todas las Escuelas y Facultades saliendo a cumplir misiones en la producción y la zafra. Para colmo, la simplificación de la estructura redujo la función, la actividad o capacidad de acción específica de la UJC-FEU. No fue fácil echar atrás y rectificar la decisión, pero hubo que hacerlo. El proceso inverso comenzó con las elecciones a la UJC de la UH en 1970, y la selección por parte de los estudiantes de todo el país, de sus candidatos a la FEU, entre febrero y marzo de 1971.
¿Qué otro hecho, de finales de 1972, recuerda con sentimiento?
Formé parte de la comitiva que recibió, en diciembre, a la delegación
chilena presidida por Salvador Allende, y estuve en la concentración de solidaridad con el pueblo de Chile y con su Presidente efectuada el día 13 en la Plaza de la Revolución José Martí. En la delegación viajó a Cuba, entre otros compañeros, Osniel Núñez, dirigente estudiantil de la Universidad Técnica del Estado (UTE), hoy Universidad de Santiago, el que, tras el golpe fascista de septiembre de 1973 fue detenido y conducido, primero al estadio Chile, y, luego al Estadio Nacional. En la UTE había nacido, en 1967, el grupo musical Inti-Illimani, del movimiento de la nueva canción chilena, y trabajaba el muy querido músico, cantautor y director de teatro Víctor Jara, asesinado en aquel tétrico trasiego.
Resumiendo, el 25 de enero de 1973 usted dejó la FEU...
Se reunió el Tercer Consejo Nacional, en la UO, que eligió a Manelo como su nuevo presidente. Me quedé preparando, desde la UJC, la realización del V Congreso Latinoamericano de Estudiantes (CLAE), que sesionaría del 13 al 17 de mayo de 1973 en Santiago de Chile. En nombre de Cuba me tocaría desempeñar el liderazgo: Manelo sufriría un accidente de tránsito en el mes de abril y sería hospitalizado.
Días antes, en marzo del 73, qué cosa más hermosa, Manelo y yo, los presidentes saliente y entrante de la FEU de Cuba, habíamos participado, juntos, en la reunión del Comité Ejecutivo de la UIE, en Sofía, la capital de Bulgaria. En julio de 1973 se decidió mi ubicación, en la Escuela Vocacional V. I. Lenin, cuya inauguración oficial, por Fidel Castro y Leonid Brezhnev, se efectuaría el 31 de enero de 1974.
Con todo, no creo que la expresión «dejó» se ajuste a la verdad. Tuve ocasión de hacerle la sugerencia a uno de los presidentes posteriores.
El llamamiento al VII Congreso de la Federación, efectuado en diciembre de 2006, declara, con relación a las primeras generaciones que engrosamos la FEU, que estas no han «podido» salir nunca de ella. Preferiría decir que no han «querido».
Díganlo así: ¡me siento parte de la FEU y estoy con ella dondequiera que esté!
NOTAS
¹. Publicada en Alma Mater, no. 442, noviembre de 2006.
². GECYT. Empresa, de Gestión del Conocimiento y la Tecnología, subordinada a INNOMAX, acrónimo de «innovación al máximo», el único grupo empresarial que posee, hasta hoy, septiembre de 2012, el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.
³. Consultar en Alma Mater, las dos partes de la entrevista con Jaime Crombet, a saber, «Sentido en su contexto» e «Hijo de sus obras», publicadas en los números 450 y 453 de abril y julio de 2007, respectivamente.
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