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Del 11 al 17 de febrero/2013
 

 

EL SIDA TIENE LA  CARA FEA


Por Nairovín Ojeda Durán y  Abel Castillo Noriega
Foto: Ricardo Pérez de la Rionda

El Doctor Jorge Pérez Ávila director del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), presento en la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) su volumen literario: SIDA: Nuevas Confesiones a un Médico

La  Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) recibió al Doctor Jorge Pérez Ávila, director del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK). El profesor presentó su volumen literario: SIDA: Nuevas Confesiones a un Médico, apropósito de la segunda edición del popular espacio A contracorriente, organizado por la Facultad 4 de esa institución académica.

Las estadísticas ofrecidas por el destacado médico llaman a la reflexión.

En Cuba existen más de 17 mil personas detectadas con VIH. Unas 1 800 han fallecido, el 81% de los infectados son por la relación de los hombres que tiene sexo con otros hombres (HSH) y el 86% de las mujeres han sido contagiadas por este último grupo.

En la cita vespertina, Pérez Ávila narró varios sucesos de su vida profesional y catalogó como más emocionante el del primer caso de SIDA en Cuba, cuando le correspondió darle la noticia al paciente.

«Sinceramente yo recuerdo siempre ese día del año 1986. Nadie quería  decirle lo que sucedía y como había tanto desconocimiento referido a la enfermedad, el grupo de especialistas temía dirigirse a él. El paciente nos preguntaba: ¿por qué me tienen encerrado aquí entre tantos cristales sin ver a mi familia? Finalmente se decidió que yo le explicara, y confieso que tenía más miedo que el mismo paciente, hasta que le dije: «compadre, sin más rodeos, usted lo que tiene es VIH».

El señor aquel se daba golpes en la cabeza y maldecía, a tal punto que pensamos que se tiraría del edificio, algo que por suerte no sucedió. Pero la vida demostró que con la sinceridad todo se puede.

A pesar de la voluntad del Gobierno cubano en cuanto a la prevención del VIH, en los últimos tiempos se ha percibido un incremento del virus. ¿A qué se debe?

El fenómeno de este aumento es algo complejo y yo lo abordé también en el libro; realmente las personas no se sienten comprometidas ni perciben el riesgo a enfermar y por otra parte las campañas no han sabido llegar a los grupos más vulnerables para interactuar con ellos de manera efectiva. En nuestro país existen individuos que tienen diferentes preferencias sexuales, ocultas muchas de ellas, y que se sienten fuera de estos problemas o están al margen porque nuestros mensajes no les llegan. Entonces yo creo que eso es lo fundamental, aunque en el último año la infección por VIH mostró cifras más bajas que en años anteriores.

¿Cómo valora el papel de los medios de comunicación en la prevención del VIH?

Siempre he dicho que desafortunadamente los medios no afrontan el tema como debieran. Hay en nuestro país quienes escriben sobre VIH y su prevención sin tener los conocimientos necesarios. Deben estudiarlo, si no nunca se obtendrá un buen resultado.

Me preocupa, porque la prevención no ha sido tratada en profundidad; aún hay lagunas y temores al abordar aristas como las de los hombres que tienen sexo con otros hombres, de las mujeres que tienen sexo con mujeres y así estamos excluyendo segmentos mayoritariamente vulnerables e infectados por el virus en estos momentos.

Por otra parte, ocurre que la muchacha puede llevar al novio a su casa, o la novia puede entrar a la casa del novio, pero es difícil que entre el noviecito del varón o la noviecita de la joven, eso sí es menos probable, entonces tienen que irse al matorral, irse por ahí, a sitios donde no hay dispensadores de condones y desgraciadamente viene el problema.

Detrás de una cara bonita y un cuerpo esbelto puede estar la enfermedad; cuando no había tratamientos antivirales en nuestro país, las personas se desfiguraban rápidamente, ahora la situación cambia, pero me atrevo a decir que el SIDA tiene «la cara fea».

Si esos asuntos se tratan con rodeos, no con elementos claros, si además no se emplea el lenguaje adecuado al nivel de las personas, entonces las campañas nunca serán buenas, sin contar que generalmente son las mismas: la muchacha bonita, el muchacho bonito, el vasito de jugo o de bebida, considero que pierde eficacia el mensaje, este debe ser dirigido a todos en todas las circunstancias.

El también director del IPK, hizo referencia a los esfuerzos e inversiones que realiza el país en el tratamiento y cuidado de los infectados por el virus del VIH. Puso como ejemplos la medicación que reciben estos pacientes, la dieta alimenticia que garantiza el Estado cubano y la del Fondo Global, pero recalcó que la vida del ser humano es lo principal sin importar lo que se invierta en ella.

Muchos de lo portadores del virus en nuestro país son jóvenes. ¿Cree que debe incrementarse el trabajo preventivo en las universidades y otros centros educacionales internos?

Sí, estoy seguro. Realmente la enfermedad está creciendo entre los jóvenes y también entre los que no lo son tanto, hay que transmitir mensajes para aquellos que se sienten fuera del peligro y para los que todavía no están conscientes de él. Las relaciones sexuales protegidas y la estabilidad que se necesita en las relaciones de pareja son los dos elementos fundamentales para cuidar la vida.

Los jóvenes constituyen un eje fundamental en la prevención. En las universidades hay que trabajar más diferenciadamente, es un universo grande y diverso, por eso debe hacerse mayor énfasis en la labor preventiva, por la diversidad sexual que existe.

Las autoridades médicas deben de redoblar su agenda en estos centros educacionales, tienen que trabajar más; yo creo que nuestra sociedad padece de machismo y otros comportamientos atávicos que atentan contra las campañas preventivas. Hay que llegar a cada grupo de manera diferenciada, según su orientación sexual.

Cuando el intercambio con los estudiantes de la UCI alcanzaba sus matices más interesantes el doctor Pérez Ávila recibió la noticia de que uno de sus pacientes había entrado en estado de gravedad. Entonces expresó:

Siempre tenemos que lidiar con el fenómeno de la muerte y la mayor satisfacciónde un médico es salvar a un paciente, pero la verdadera Medicina es la preventiva.

Una doble vida, anécdota que narra en su libro el doctor Jorge Pérez Ávila

 

 

 
     
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