Dossier sobre “La diversidad sexual y contra la homofobia” actualizado el 14 de mayo/2008

11 de julio del 2008
Recreación ¿Dónde, dónde? 

Por Dorelys Canivell y Rodolfo Romero,
estudiantes de Periodismo
Foto: Cortesía de los autores

Logo del inicio del verano en Cuba

«Si ahora mismo a mí me presentan una muchacha que me agrada y la quiero invitar a salir, no puedo porque no tengo a donde llevarla. La realidad es esa, no hay lugares donde los jóvenes puedan compartir en moneda nacional», dice Alejandro Pérez, estudiante de 5to año del Instituto Superior de Diseño (ISDi).

A su lado, Edgar Luy, del mismo grupo apoya el criterio: «Se pudiera pensar que eso es falso si vas a una discoteca y la ves repleta de jóvenes que pagaron cinco dólares para entrar. ¿Pero quiénes son ellos? Los hijos de papi y mami o los que viven del invento y del dinero que se ganan haciendo negocios en el barrio y se lo gastan en una noche en el restaurante 1830 o en cualquier centro nocturno de la capital».

La interrogante pasa a otros jóvenes universitarios. «¿Que adónde llevo a mi novia? Bueno, te diré que Anet y yo pasamos momentos lindísimos en el malecón viendo la puesta de sol. A veces variamos y vamos a los teatros o al cine, pero nada del otro mundo. Para comer en algún lugar tiene que ser que por la facultad nos den a ella o a mí un FEU-TUR, y eso es una vez al año», responde Ariel Hernández, de 2do año de Física Nuclear.

Para otros, como Manuel Combarro, estudiante de Informática en la CUJAE, el «fatalismo geográfico» tiene sus influencias: «Los que estudian en la Universidad de La Habana (UH) están mucho más cercanos a las opciones recreativas. A los de la Universidad de las Ciencias Informáticas no les hace falta salir porque lo tienen todo allí, sin embargo, nosotros estamos bastante lejos y la mayoría de las veces las opciones más atractivas no están a nuestra disposición».

Un verano desde la FEU
«Este verano espera que los jóvenes universitarios sean los que contribuyan a la recreación del resto de la población. En aquellos municipios y comunidades que más lo necesiten», dice Ediunys Carrazana Garcés, coordinador de las Brigadas Universitarias de Trabajo Social (BUTS) a nivel nacional.

Este año es intención de la FEU y la Unión de Jóvenes Comunistas que no solo se realicen acampadas gigantes en las bases de Campismo Popular con la participación de todos los miembros de las brigadas, sino que además se incluyan recorridos por lugares históricos.

Las lecturas de verano o noche de libros, ofertas gastronómicas en parques, acuarios y zoológicos y todo un intenso programa que se desarrollará en el Balneario Universitario, en el círculo Recreativo José Antonio Echeverría, serán otras de las opciones para el público capitalino. De igual forma en cada territorio se garantizarán actividades similares. También los artistas aficionados de la FEU se presentarán a lo largo y ancho del país.

Por su parte, el INDER se compromete a llenar todas las piscinas de los centros deportivos donde la población pueda, además de divertirse, disfrutar de un excelente servicio gastronómico.

Desde el centro
Esta es la historia de nunca acabar. Con la recreación hay más insatisfechos que conformes. En la Universidad de Ciego de Ávila, Alma Mater intercambió con un grupo de estudiantes de Informática, que añoran los chequeos de emulación que hacían en el propio centro y terminaban con un bailable. Los más recientes se han convocado para locales fuera de la universidad.

Algunos aspiran a un mayor ambiente cultural en esa institución, porque con una guitarra bien acompañada puede formarse en cualquier sitio una descarga, pero cuesta trabajo que suceda incluso, en el área más céntrica de la ciudad avileña.

No han faltado gestiones para traer a una agrupación musical de primer nivel, pero las tarifas que piden son muy elevadas. Da sus primeros pasos la peña de trova, Causas y Azares, los terceros miércoles de cada mes.

En Santi Spíritus, el debate toma otras aristas. Alumnos de Estudios Socioculturales del Centro Universitario José Martí, criticaron las pocas opciones recreativas de que disponen en ese territorio central. Ante el ocio aparecen vicios como el consumo de bebidas alcohólicas, el cigarro y actos de violencia.

Por una parte están los que consideran insuficiente la vida universitaria y su trascendencia más allá de los espacios estudiantiles. De otro lado, quienes se implican en la organización de festivales culturales, juegos deportivos, intercambios con otras universidades y visitas a museos y demás lugares de interés histórico, cultural o natural, que prefieren señalar la falta de motivación para participar en las actividades que se convocan en el centro o en la beca.

«Un ejemplo fue la semana de cine universitario», nos comenta una de las estudiantes, desde el final del aula. «¿Cuántos universitarios vieron la muestra en el cine Conrado Benítez? Yo estuve poco antes de que terminara y la taquillera me dijo que casi no había ido nadie a disfrutar de esa opción y así pasa en muchos casos».

Los estudiantes de primero a cuarto años, tienen la certeza de que en ellos mismos puede estar el cambio que merece la villa espirituana y sus habitantes. Aportarle más movimiento y creatividad a las propuestas que se generan desde las instituciones socioculturales, o llenar de bríos, de vida, las plazas, calles e instalaciones, forma parte de ese horizonte hacia al que han de encaminarse los futuros licenciados en Estudios Socioculturales.

Mientras llega la hora de llevar a la práctica (a las comunidades e instituciones) los nuevos saberes y el entusiasmo, que tanta falta hacen para hacer fundaciones y perseverar en los empeños, la universidad es un buen escenario para impulsar la transformación.

Espacios alternativos
Es viernes y la céntrica calle G o Avenida de los Presidentes, en el vedado, está inundada de jóvenes. Al principio los rockeros y después jóvenes de todas edades, sexos e inclinaciones sexuales. El objetivo según los encuestados «ir a compartir». Conversan sentados en el parque en pequeños grupos donde casi siempre aparece una botella de ron «de sesenta pesos».

«Yo empecé a venir aquí por mis amigos. Eso fue en el pre y ahora que estudio en la CUJAE lo sigo haciendo. Aquí por lo menos todos somos iguales y nadie se fija en como andas vestido; se pasa muy bien y no te cobran nada por sentarte en el parque», dice Dailán, estudiante de Electrónica y después se ríe: «sería el colmo que te cobraran por eso».

El Parque de G ha devenido punto de reunión para los jóvenes capitalinos, igual que el Malecón habanero en las noches, existen otros lugares de los que los universitarios se han apoderado.

Al mismo tiempo, el Estado ha tratado de propiciar espacios con el Proyecto 23 para dar solución a las necesidades recreativas de la juventud capitalina. Lamentablemente todavía no son suficientes.

Yo fuera feliz, si la calle 23 se volviese La Calle de los universitarios pero me parece que falta mucho para que esto ocurra», argumenta Yordani Beltrán, de 5to de Diseño.

«Creo que se necesita promover espacios dentro de las propias universidades como peñas y festivales aunque eso solo no basta. En mi facultad, Contabilidad, se hacen fiestas todas las semanas en centros y discotecas nocturnas donde solo hay que pagar 10 pesos cubanos. Pero yo creo que debieran existir sitios públicos, no todo tiene que lograrse por la gestión de nuestros dirigentes. No solo los universitarios necesitan recreación, el resto de los jóvenes también», considera Yohana Martínez, estudiante de primer año.

Las inquietudes son muchas. Los jóvenes universitarios esperan por las soluciones. Entre tanto la creatividad tiene que seguir tomando altura en moneda nacional.

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