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9 de julio del 2009

La Crisis Financiera Mundial
Repercusión en Cuba

Por Luis Arrazcaeta Navarrete,
graduado de Dirección Económica y
especialista en Gestión Económica en la UNECA S.A.
Imagen: Tomada de Internet

La Crisis Financiera Mundial y la  Repercusión en Cuba
Nadie lo duda, la economía norteamericana se encuentra en franca recesión y la crisis financiera nacida en esta nación se ha extendido rápidamente como una pandemia al resto del mundo, conducida por los expeditos canales de la globalización. Es un hecho, no una predicción.

Sería acertado repasar y adentrarnos en los orígenes tortuosos de esta crisis planteándonos algunas interrogantes: ¿Por qué esta crisis financiera? ¿Quién es el responsable? ¿Cuándo y cómo comenzó todo? Tratemos de respondernos estas preguntas y otras, evitando en lo posible los tecnicismos, los detalles prescindibles para el lector medio y las terminologías y cifras complejas, aunque ciertamente constituye un fenómeno de suma complejidad.      

El Origen de la Crisis. La burbuja inmobiliaria

A principios del presente siglo, la política monetaria expansiva llevada a cabo por la Reserva Federal (autoridad monetaria de los EUA) e impulsada por la crisis de las empresas tecnológicas1 y los atentados del 11-S, materializada en bajas tasas de interés que llegaron hasta el 1% en el 2003, implicaron un estímulo a la expansión del crédito y a la inversión, orientado hacia la reanimación económica. 

Esto repercutió significativamente en el sector de la vivienda, el cual experimenta un rápido crecimiento de oferta y demanda. Se produce una tendencia alcista en el valor de los inmuebles que unido a las bajas tasas de interés hace sumamente atractiva la adquisición de bienes inmuebles a través de los créditos hipotecarios. Estas condiciones hacen que los intermediarios financieros se muestren menos exigentes en los colaterales y la clasificación2 crediticia de los solicitantes de hipotecas y que deudores de baja calidad de crédito obtuvieran con relativa facilidad financiamiento hipotecario para la adquisición de viviendas. Este mercado se ha dado a conocer como “Hipotecas Subprime”, en contraposición a las hipotecas “Prime” de alta calidad crediticia.

Sin embargo, debido en parte a las restricciones de carácter legal, por las garantías y reservas3 exigidas a los intermediarios financieros, que limitan su capacidad para el otorgamiento de hipotecas y créditos en general, los emisores de deuda subprime procedieron a la “titulización” de estas deudas, esto es, “empaquetar” créditos hipotecarios con una mezcla de valores subprime junto a otras deudas menos riesgosas y crear nuevos derivados financieros que fueron vendidos masivamente como títulos de deuda independientes, al punto que muchas agencias de evaluación como Moody’s y Standard & Poors las clasificaron como instrumentos de cierta calidad dada su diversificación y el hecho de estar garantizadas con activos inmobiliarios.

El resultado más elocuente fueron los CDOs (Collateralized Debt Obligations), algo así como “Obligaciones con garantía colateral” y sus destinatarios fueron los inversores institucionales, principalmente los fondos de inversiones, destacándose los llamados “Hedge Funds”, una suerte de fondos de alto riesgo los cuales invirtieron cuantiosas sumas de capitales en estos exóticos y rentables “enlatados financieros”. Una vez lanzados al mercado estos paquetes financieros, los emisores de deuda subprime sujetos a límites restrictivos en el otorgamiento de hipotecas, se encontraron en condiciones de otorgar nuevas hipotecas subprime, agregando oxígeno e inflando más la burbuja inmobiliaria. 

Paralelamente los Hedge Funds son fondos de inversión “participados” por otras instituciones e inversores diversos, que a su vez también responden a inversores individuales e incluso a otros fondos de inversión, tanto dentro como fuera de los EUA, de manera que se produce una compleja interrelación o interconexión de grandes dimensiones. Si a esto se añade el hecho de que muchos de estos fondos utilizaron préstamos bancarios para “apalancar4 sus inversiones, se tendrá entonces una idea más o menos aproximada de las proporciones de esta enorme burbuja financiera.

Luego de un período de euforia colectiva la gran fiesta especulativa llega a su fin, estalla la burbuja financiera en agosto del 2007. En apenas tres años la tasa de interés5 de la Reserva Federal (FED) aumenta desde el 2% llegando en el 2006 a 5.75%, cambiando gradualmente su política monetaria expansionista y sustituyéndola por una contracción monetaria. Se inicia una espiral ascendente en los impagos de los créditos hipotecarios por los prestatarios insolventes, se producen ejecuciones masivas de hipotecas (subastas de inmuebles hipotecados) que se tratan de liquidar y recuperar en el menor tiempo posible en un esfuerzo por evitar pérdidas mayores, presionando los precios a la baja y provocando un reajuste de signo negativo en el valor de la vivienda (desde el 2004 hasta el 2007 alrededor de 1.2 millones de estadounidenses perdieron sus hogares). Se contrae el sector constructivo ante la caída abrupta de la demanda, los títulos “enlatados” (CDOs) pierden prácticamente su valor ocasionando cuantiosas pérdidas a los inversores y a los prestamistas que no pueden recuperar sus fondos. Llueven las declaraciones de quiebras y suspensión de pagos.

El sector bancario se estremece. Bancos de inversiones otrora erigidos como baluartes del sistema financiero norteamericano y mundial, caen vencidos ante la imposibilidad de sanear sus finanzas y liquidar sus abultadas obligaciones. Nombres de la talla de Merrill Lynch, Lehman Brothers, Bear Stearns y otros, antes símbolos de solidez e integridad, renuncian derrotados frente a la crisis.  

A la crisis financiera se suma una crisis de confianza y una pérdida de credibilidad no menos dañina. El mercado de crédito sufre una contracción sensible ante la incertidumbre de las proporciones y durabilidad de la crisis y la falta de liquidez. Los bancos se muestran reticentes a prestar fondos y la aversión al riesgo es el común denominador. Se contrae el consumo como reacción racional ante la inseguridad del futuro, se producen ajustes en la oferta, disminuye la producción, aumentan los despidos y el desempleo afectando aún más al consumo.

Para las economías con estrechos vínculos comerciales con los EUA el impacto será mayor, especialmente los países con fuertes exportaciones hacia el primer mercado del mundo, como China, Japón y la Unión Europea. Las sensibles economías latinoamericanas tienen también su cuota de afectación, en mayor medida los países integrados a tratados comerciales con los EUA como Rep. Dominicana, Chile, Perú, México. Ya es una realidad la caída del flujo de remesas hacia las economías latinoamericanas. Los países africanos ven también reducidas sus exportaciones y consecuentemente sus ingresos. En sentido general las economías subdesarrolladas o emergentes están afectando sus balanzas comerciales ante la contracción de la actividad económica de las más desarrolladas,  y la reducción en los precios de las materias primas están causando un sustancial descenso en las entradas de estos países.   

Necesariamente habrá más recortes en los fondos disponibles para los proyectos humanitarios y de ayuda al desarrollo. Además, el acceso de los países tercermundistas a fuentes de financiamiento externas se hará cada vez más difícil y costoso.

Repercusión de la crisis en nuestro país

Si bien puede afirmarse que nuestra independencia económica de los EUA nos da algunos puntos de ventaja relativa, no podemos dejar de reconocer que esta crisis es hoy una crisis de alcance global y Cuba como cualquier otro país del planeta no está al margen de sus efectos y consecuencias, las cuales pudiéramos resumir en seis afectaciones y vulnerabilidades fundamentales a considerar, algunas de ellas de efecto inmediato, otras que ya se vislumbran como realidades y otras que pudieran presentarse en el futuro:

  1. La contracción internacional del crédito hará más difícil y costosa aún la obtención de financiamiento externo.
  2. La cotización del níquel el cual constituye alrededor del 60% de nuestras exportaciones, ha descendido sensiblemente.
  3. Disminución de las remesas familiares.
  4. Descenso en la factura turística por disminución en la afluencia de visitantes.
  5. Hoy una arte significativa de las importaciones de alimentos que realiza Cuba proviene de los EUA (condicionadas estas al pago de contado antes de su embarque) y la reducción en su oferta o el incremento en sus precios, reduciría nuestra capacidad de compra.
  6. La baja relativa en los precios del petróleo y la consecuente disminución en los ingresos por exportaciones de la República Bolivariana de Venezuela, hoy nuestro principal socio comercial y con el cual mantenemos estrechos lazos de cooperación y colaboración.

Para este año que pronto concluirá su primera mitad, en medio de una crisis mundial de alcance global y luego del golpe demoledor de la temporada ciclónica del pasado año, nuestro país se ha propuesto trabajar en el incremento sostenido de los niveles de productividad. El ahorro de recursos, particularmente los energéticos, la disminución de las importaciones, la reducción del gasto público, el control de las inversiones y el aumento de la producción de alimentos, constituyen prioridades a corto plazo.

Por otra parte, Cuba continuará insertándose dentro del proceso integrador de América Latina. El ALBA, el cual surgió como una alternativa al neoliberalismo propuesto por EUA con el Tratado de Libre Comercio para las Américas (TLC), y el Banco del Sur y del ALBA, erigidos como alternativas a las políticas impositivas de los organismos financieros internacionales, son hoy una alternativa viable de integración basada en la cooperación y la colaboración asentada en la reciprocidad, la racionalidad y la equidad.

Conclusión
 
El mundo ya no será igual. La actual crisis ha evidenciado una vez más el fracaso de las políticas neoliberales alentados por la globalización. El ambiente de desregulación y la falacia de que los mercados corrigen automáticamente los desajustes temporales, ha generado el espacio ideal para la especulación y la expansión irracional del crédito. El divorcio entre la economía real y los mercados financieros generó una burbuja virtual de valores que en nada se correspondían con la producción real de bienes y servicios.

Esta segunda versión de la “Gran Depresión” en el siglo XXI, demuestra la imperiosa necesidad de un nuevo orden económico internacional basado en la racionalidad y la equidad, donde ninguna nación, moneda o grupo de países controle o influya unilateralmente en los mercados internacionales y en el destino de otras naciones. El movimiento de capitales, los mercados y la intermediación financiera, no pueden ser organizados por casinos controlados por especuladores y apostadores.


1 También conocidas como “las puntocom”. Generalmente asociadas a empresas de rápido crecimiento del sector de la informática y las telecomunicaciones.

2 Clasificación o categorización en función de la capacidad de pago de un deudor generalmente basado en un sistema de puntuación (score).

3 Depósitos legales obligatorios a mantener en terceras instituciones y vinculado en su cuantía al monto de los créditos otorgados; límites restrictivos a los préstamos en función del capital de la entidad emisora; reservas obligatorias de capital, etc.

4 Término utilizado en finanzas y que en este contexto está referido al empleo de deudas para financiar inversiones, etc.

5 La Reserva Federal de E.U. regula y controla “directamente” la tasa de interés (precio del dinero) mediante la tasa de descuento: tasa de interés que aplica a los préstamos concedidos por esta a los otros bancos; y la tasa de los fondos federales: tasa de interés que los bancos se cobran unos a otros por préstamos diarios.

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