23 de marzo del 2009 |
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Cíber LQQD El agua, ¿fuente de vida o de guerra? |
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(A cargo de Jorge Sariol) |
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Para unos cuantos la idea no pasaba de un presentimiento vago o una forma de llamar la atención sobre la naturaleza de la mayoría de los conflictos armados contemporáneos. Y en efecto: Las guerras extraterritoriales actuales son todas con el interés de adueñarse de las fuentes de energías originadas de los hidrocarburos, de sus formas de procesarlo y las vías de trasportarlo. O al menos de una de ellas, por defecto. Sin embargo, si quedan algunos que piensen así es hora de ir cambiando de opinión. El V Foro Mundial del Agua que recién acaba de finalizar en Estambul, Turquía, cerró sus puertas con la oposición de 25 países que impugnaron la declaración ministerial. Esta especie de audiencia planetaria tiene una frecuencia trienal y es regida por el Consejo Mundial del Agua, una organización que tiene su sede en Francia y cuya subvención procede principalmente de la industria del agua. En esta edición del 2009 Estados Unidos, Francia y Brasil estuvieron entre los que se sumaron a la declaración que en principio señalaba que el agua es necesidad humana básica. Bolivia, Chile, Cuba, Ecuador, España, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay y otras 16 naciones intentaron que se declarara explícitamente el acceso a agua potable y el saneamiento de las fuentes como un derecho humano básico. Pero la declaración del foro no incluyó el reclamo. Cuestión de sumar o dividir
Muchos expertos han recordado una sencilla realidad: las personas puede vivir hasta 30 días sin comida, pero sólo siete sin agua. Hoy el planeta lo habitan 6 Mil 500 millones de personas y según noticias publicadas recientemente la demanda de agua se elevaría a 64 millones de metros cúbicos al año en las próximas cuatro décadas. Si es cierto que la agricultura consume el 70 por ciento del agua disponible, la industria un 20, y el sector domestico sólo un 10 %, es fácil adivinar dirección que tomará el mundo en los próximos cuarenta años, si para entonces existe el mundo. Significa que si el agua llega a ser considerada en el futuro una propiedad privada o parte de un negocio trasnacional o de un muy poderoso emporio determinado, la ecuación tendrían un único resultado. La guerra por dominar las fuentes, y naturalmente, el mercado será las razones futuras de las sin razones actuales. |

