13 de marzo del 2009
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El caso Mañach: una voz que regresa1 |
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Una serie de entrevistas realizadas a figuras reconocidas como Cintio Vitier, Carlos Manuel de Céspedes, Ana Cairo, Fernando Martínez, Juan Emilo Friguls y otras como los ensayistas Jorge Domingo Cuadriello y Duanel Díaz van construyendo una imagen de Jorge Mañach Robato (1898-1961) que revela las contradicciones de su comprensión en la Cuba contemporánea. Así por ejemplo algunos entrevistados subrayan sus contradicciones con Juan Marinello como si las mayores o menores simpatías por el marxismo pudieran definir la calidad de su pensamiento. De igual forma se señala por algunos entrevistados el peso de lo martiano en la obra de Mañach, como lo hace el fallecido periodista Juan Emilio Friguls, recordando como José Antonio Portoundo le revelara que no deseaba morir sin volver a ver el texto Martí el apóstol de Mañach de vuelta en las aulas cubanas- pero lamentablemente ninguna de estas figuras hicieron referencia a sus medulares Indagación del choteo y La crisis de la alta cultura en Cuba. Asimismo en un momento del documental aparece el tema de la militancia de Mañach en el ABC, pues fue redactor de su manifiesto, con la bizantina discusión acerca del carácter fascista de la organización. Algunos de los entrevistados no toman en cuenta que desde 1932, cuando surge el ABC, éste se desmarca del fascismo pues se declara a favor de las libertades civiles y la democracia2, asimismo que el ABC renunciará a la violencia como fórmula política al participar en la inoportuna mediación de 1933 y al convertirse en partido político en 1934 y por otra parte, que el programa del ABC Radical figuraba entre los discursos que iban a ser leídos por radio por los protagonistas del 26 de julio de 1953. De igual forma, en las entrevistas se escucha el criterio de que Mañach era anticomunista. El término anticomunista aplicado a su figura por simplificador se convierte necesariamente en una falsedad. No era marxista. Su filosofía, influenciada por el pragmatismo y la obra de José Ortega y Gasset se movía dentro de una síntesis de vitalismo y existencialismo por lo que no tenía cabida el esquema de la historia como lucha de clases y el triunfo inevitable del proletariado en ésta. Tampoco estaba de acuerdo conque el socialismo existente en la Unión Soviética fuera el futuro de Cuba. Otras lúcidas figuras políticas cubanas de su época como Eduardo Chibás pensaban de igual forma. ¿No se negaron los ortodoxos a pactar con los comunistas en las elecciones de 1952? ¿No era el joven Fidel Castro candidato a representante por el Partido Ortodoxo? Sin embargo, nada de esto lo convierte en un anticomunista si por esto se entiende haber estado en contra de que los comunistas participaran en la vida pública y política del país, con los que de hecho trabajó en la redacción de la constitución de 1940. En este sentido el documental logra sortear los lugares comunes del análisis de la obra de Mañach como los son subrayar su obra martiana o su labor cultural en la Universidad del Aire. Asimismo rescata su concepto de la crisis de la cultura cubana tan cercano a José Ortega y Gasset. La voz de Mañach se levanta en el documental como una respuesta a muchos de sus críticos pos-republicanos. Así logra escucharse el discurso en que inaugura las labores de la Asamblea Constituyente de 1940, mientras la cámara recorre los salones del edificio donde ésta sesionara. Allí, mientras se le oye aparece la imagen de la estatua de la República, sostenida por un andamiaje de cables y sogas que tratan de apuntalarla. Las grietas de un monumento devienen metáfora de la república a través del elogio sonoro de la obra de la constituyente. Asimismo su voz se escucha defendiendo la necesidad de que en Cuba triunfase una revolución en 1959 con una argumentación ya olvidada: Cuba necesitaba una regeneración moral que acabara con el utilitarismo rampante, con la actitud defensiva del cubano; que desterrara el slogan de “sálvese el que pueda”, más propio del darwinismo social y no del pensamiento cubano, que terminara con el castigo al talento y a la conducta decente. Es lo que explica la raíz de la revolución en el pensamiento del Partido Ortodoxo y en el entonces tan popular lema de “vergüenza contra dinero”. Esto llegó a declarar Mañach a pesar de haber formado parte de la gestión mediadora de la Sociedad de Amigos de la República en 1955, último intento de un sector de la intelectualidad de lograr sacar, por la vía pacífica, a Cuba del régimende facto de Fulgencio Batista. Este es el mismo Mañach que en Indagación del choteo buscaba identificar y hurgar en las raíces de los vicios del carácter del cubano medio: la superficialidad, la ligereza en el análisis, la impetuosidad, la tendencia a atacar todo aquello que fuera tomado con seriedad: fuera la actividad política, intelectual o cualquier faceta de la vida personal, vicios que condicionan la larga vida republicana, explican su crisis y la aparición de la revolución. El documental también inserta un discurso suyo de 1959 donde señala la necesidad de que la revolución se efectúe en los cubanos mismos, que nazca “un cubano nuevo”, que consideraba como verdadera finalidad de la revolución. Esta era la revolución soñada por Mañach, diferente al criterio de que cambiar las estructuras económicas lograría cambiar los valores. Mientras se escucha a Mañach la cámara recorre la calle Obispo donde los habaneros nuevamente se han convertido en mera imagen propagandística: habaneros solo interesados en una alegría insincera, en hacer de sí mismos ese habanero inauténtico que viene a buscar el turista. Esa Habana recorrida por el documental señala rostros que delatan su falta de proyectos, el aferramiento de unos, no siempre justificable por la pobreza material, a la más inmediata supervivencia a cualquier precio y de otros a la indiferencia ante el empobrecimiento, ya no tan reciente de la sociedad cubana, manifestación de aquel “sálvese el que pueda” de los cincuenta. La voz profética de Mañach nos recuerda que los valores no son un lujo sino una necesidad para enfrentar a las circunstancias, sean trágicas o críticas. 1 Escritor e intelectual cubano, primer catedrático (desde 1940) de Historia de la Filosofía en la Universidad de la Habana, que se distinguió por una activa participación en la vida política de su tiempo y por su compromiso con el desarrollo y divulgación de la cultura en Cuba. Cultivó intensamente el ensayo periodístico y el filosófico, la crítica, la biografía y el teatro. Nacido en Sagua La Grande (Las Villas), vivió en España con sus padres desde los nueve a los quince años, regresó con ellos a La Habana en 1913. 2 Lionel Soto en su clásica obra La revolución del 33 además de catalogar a Mañach de ínclito, se abstiene de considerarlo fascista por haber pertenecido al entonces movimiento ABC.
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