23 de marzo del 2009

Mujer con primavera y Violines

Por Maria Murdoch *
Fotos: Cortesía de la autora

Se han beneficiado de estos cursos por encuentros, estudiantes-reclusos y profesores; estos últimos, incluso cuando enseñan, continúan aprendiendo de esta nueva experiencia.
Cuando la reja de su galera se cerró por primera vez ante sus ojos sintió algo indescriptible le parecía que una loza del cementerio había caído sobre su corazón. Sintió asfixia y una gran pesadumbre. Quedó confinado a los pasos que  iban desde su litera hasta la reja. Desde la reja hasta su litera. Sintió que flotaba. Aun resonaba en sus oídos la voz del presidente del tribunal…  “14 años de privación de libertad…” y empezó a rodar. Lo atrapó el vacío, un vacío sin esperanza.

Las buenas costumbres, la delicadeza, la empatía, la sensibilidad y el respeto a los derechos de nuestros semejantes son valores que cada vez cotizan menos en el mundo. Al contrario, los malos modos, el insulto y la descalificación, la violencia verbal, la zafiedad, hablar a gritos, pronunciar palabras obscenas y blasfemias, comerciar con la intimidad y los sentimientos, airear las miserias ajenas y hacer mofa de quienes todavía practican la delicadeza y el respeto a los demás son los nuevos valores que cotizan más alto. Si niños, adolescentes y jóvenes de estos tiempos añaden a sus vidas una educación familiar permisiva, sin adecuada comunicación, sin disciplina, sin exigir sacrificios y esfuerzos; no es extraño que cada vez aumente  la delincuencia. Entonces llegan a la prisión.

El pensamiento del poeta inglés Samuel Coleridge reflexiona….” Si los seres humanos aprendiéramos de la historia, cuántas lecciones extraeríamos, pero la pasión y las acciones nos ciegan y la luz de la experiencia es como el barco, que solo alumbra las olas que dejamos atrás…”

María Murdoch incursiona en el periodismo, pues tiene “mucha prisa por decir cosas”.  Mujer con primavera y violines, aborda su experiencia como profesora de reclusos. “Llevar la universidad a la prisión da luz a los presos, una esperanza, otra vida”, asevera.

Y cuando llegan las personas a la prisión las familias entonces sufren; por ese hijo, hermano, esposo… que fue para allí por la causa que sea y las jabas y las lágrimas, la tristeza y la nostalgia, la desesperanza y la espera; se entrecruzan en silencio. Los días de las visitas a la prisión muestran a un numeroso grupo de personas que se agita y espera.

El 6 de febrero del 2004 en la clausura del Cuarto Congreso de Educación Superior celebrado en La Habana; el Comandante Fidel Castro afirmó… “las cárceles son las universidades del delito. No hay rehabilitación, eso es falso; lo único que puede haber es educación, esa es la realidad…” y un día  del mes de  marzo de ese mismo año, una mujer con primavera y violines llegó a las prisiones. El horizonte de los reclusos se llenó de pomarrosas, mariposas, nardos que se movían al compás de la melodía de tomeguines y jilgueros; todo amenizado con esperanza, entusiasmo, afabilidad, prudencia, honestidad, firmeza y entrega. Había llegado la universidad a las prisiones. Esta idea del Comandante fue respaldada por el INDER.

Comienza como pilotaje (en 18 prisiones del país, una por cada provincia y 4 en ciudad de La Habana) el curso de habilitación para la formación de Licenciados en Cultura Física y Deporte. El Rey Midas comienza a enriquecer la mente de cada estudiante recluso con los nuevos conocimientos.

¿Y fue fácil? En la clausura del Cuarto Congreso de Educación Superior el Comandante planteó:…” las ideas nuevas siempre producen algún choque. Las ideas nuevas no siempre resultan fácilmente comprensibles…” Como seres humanos que somos, tememos al fracaso. Nos hacemos representaciones internas por adelantado de lo que podría faltar al acometer un nuevo proyecto. Esto es lo que nos puede impedir iniciar justamente aquellas acciones que  puedan garantizar la consecución de ciertas aspiraciones.

¿Estudiantes-reclusos y profesores temían al fracaso?

¿Estudiantes-reclusos y profesores temían al fracaso?
La experiencia humana y docente exhortó a los profesores a iniciar y seguir con pasión la idea del Comandante. Y  cito a William Shaquespeare cuando planteó: Nuestras dudas son traidoras y por ellas perdemos el bien que con frecuencia pudimos ganar por miedo a intentarlo, había que tener fe en esta idea.

Desde la antigüedad filósofos y escritores han  pensado y escrito sobre la fe y su importancia. Sobre la fe Virgilio expresó: “Pueden por que creen que pueden.” Eso es importante. Alumnos y profesores poder porque creyeran en la idea del Comandante, porque tuvieron fe en esa idea.

Para que la mujer con primavera y violines pueda incidir satisfactoriamente en la educación de los estudiantes reclusos ha sido necesario aproximarse al conocimiento de los procesos reales que antecedieron a su mal comportamiento. Es la entrevista, el método básico para ello, porque ofrece muchas posibilidades si el profesor establece una buena empatía con el estudiante-recluso en un clima de confianza y comunicación.

“Cojito ergo sum” y existen porque esa música les ha transmitido conocimientos, mensajes, esperanza, luz porque la universidad en las prisiones ha sido eso: arte más ciencia, primavera y violines.

Y se han hecho cambios: ajustes para que los estudiantes-reclusos se sientan bien. Han debatido temas que han removido valores que no se ejercitaban desde hacía mucho tiempo. Como dijera Ortega y Gasset: “Hacer cambios en la universidad es como remover cementerios”. Y se han levantado.

Se han beneficiado de estos cursos por encuentros, estudiantes-reclusos y profesores; estos últimos, incluso cuando enseñan, continúan aprendiendo de esta nueva experiencia.

Baloncesto, Morfología, Ajedrez, Filosofía y Sociedad, Atletismo, Psicología, Educación rítmica, Español, Medio Ambiente... 1ro, 2do, 3ro, 4to año de la carrera… A través de las asignaturas del plan de estudio no solo los estudiantes-reclusos han interactuado sino también han alcanzado a través de la comunicación con los profesores el perfeccionamiento de la actividad pedagógica.

Cuando terminen el 5to año de la carrera y sean licenciados y les corresponda salir, tendrán un trabajador social que se volverá como su padrino, su consejero, su tutor, le buscará trabajo, los protegerá, si fuera necesario, en su nuevo empleo.

Líneas y colores, luces y sombras, seguridad y satisfacción; todo convertido en existencia útil. Brevísimos silencios. Incendios en las tardes. El viento se ha llevado nota a nota sus nostalgias hacia el mar. La mujer no se ha perdido ni un parpadeo, ni un suspiro. Manantial y refugio para los estudiantes-reclusos. Solo ella, desde su trono maternal los ha ayudado a crecer.


                                  


* Actualmente, María Murdoch incursiona en el periodismo, pues tiene “mucha prisa por decir cosas”.  Mujer con primavera y violines, aborda su experiencia como profesora de reclusos. “Llevar la universidad a la prisión da luz a los presos, una esperanza, otra vida”, asevera. Siempre le ha gustado escribir, pero no lo hizo en serio hasta 1989. Ha publicado en la casa editora Capitán San Luis los cuentos para niños La cinta azul y La novia de enfrente y el relato para adolescentes Unas olas de mar para Daniel. Poemas suyos fueron incluidos en la antología Poesía cubana hoy, que vio la luz en Madrid. La editorial Poemas, de Valladolid, publicó su libro Desnuda de hombres.

 

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