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Cuba clama por el regreso de nuestros cinco héroes

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Club de Amigos

17 de septiembre del 2009

¿Como nos komunicamos x correo?

Corrección: ¡Cómo!, ¿Nos comunicamos por correo?

Por Anabel Jiménez Cervantes
Fotos: Internet

Sentada frente a la computadora abro el correo y para mi sorpresa veo que mi bandeja de entrada marca seis nuevos mensajes. Borro casi por instinto los que considero “correo chatarra” y me detengo luego en uno en particular. !Vaya! ¡Al fin un viejo amigo se ha dignado a escribirme!

Tecleo rápidamente sobre el asunto: “ola”, y al verlo sin h me alegro inocentemente al pensar que mi antiguo compañero se ha vuelto un adepto al portugués. Sin sorpresa alguna, advierto en el cuadro de texto apenas unas tres líneas, pero..., siempre hay un pero, extremadamente difíciles de entender, aun en español.

Decía así: ”como sta to2 por alla aquí ½ fula x las pruebas y eso, no tengo much time ahora, después t escribo con + dtalles, cuidate chao”.

El mensaje era fuerte y claro, pero de una manera enfermiza. Definitivamente mi amigo se había obsesionado tanto con los números, que virtualmente estaba convirtiendo el castellano en una compleja ecuación matemática-bilingüe.

Cuando terminé de leer el correo, más que alegrarme por tener noticias de un viejo compañero, me alarmó muchísimo su modo tan avanzado y tecnológico de prostituir nuestra lengua materna. Llegué incluso a meditar sobre qué hubiera pensado Don Miguel de Cervantes al haber recibido tal misiva; quizás se hubiera vuelto tan loco como el mismísimo Quijote, al no poder descifrar el mensaje.

Pues sí, por más común que aparente, la situación anterior es un tema bastante serio, especialmente en estos tiempos en que la máxima dirección de la educación cubana está retomando con mucho ahínco el buen uso del español e insiste en la correcta ortografía de sus egresados.

Resulta casi imperdonable, que nuestros estudiantes universitarios tomen a la ligera la comunicación electrónica y que por una cuestión de apuro, vagancia o simplemente por moda cibernética, cambien tanto y en tan poco tiempo, un idioma que tardó tantos siglos en construirse.

No estamos hablando aquí de menoscabar ni despreciar los tantos beneficios de las computadoras con sus respectivos servicios de mensajería. Se trata de no afectar el resto de las materias que lleva aparejada, pues hasta donde yo se, no existe regla escrita que exima a ningún texto digital de las normas gramaticales u ortográficas.

La única diferencia entre una carta de papel y una electrónica debe radicar en su formato y presuntamente en su rapidez, para nada en su abrumadora informalidad y en su pericia de trinchar el lenguaje.

Paralelamente, hace algunos años, las personas se cuidaban mucho más de enviar correspondencias sin errores ortográficos, limpias y con buena letra, pensando siempre en la opinión que podía tener su destinatario. Era una cuestión hasta de decencia.

Sin embargo hoy en día no se le da tanta importancia a dichas cuestiones. Pero mucho cuidado, porque a pesar de que los tiempos han cambiado un poco y las tecnologías cubren cada vez más terreno, todavía hay por ahí quienes, como esta servidora, se molestan y hasta critican los agravios que pueden traer a nuestra sociedad.

Este mensaje sí está claro señores. Bastante le debemos al español por su riqueza como para sabotearlo de cualquier forma. Antes de pretender faltarle el respeto a nuestra lengua española, sería entonces preferible teclear solamente dos palabras, ¡sí!, pero bien escritas, aunque sean: hola y adiós.

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