INFO 2010
¿Para qué una gestión del conocimiento?
Por Jorge Sariol
Por estos días La Habana reunió en un congreso a especialistas que trabajan en el ineludible encargo de compilar información para que la humanidad pueda encontrar beneficios con sus aplicaciones.
El encuentro se llamó INFO 2010 y a su convocatoria asistieron profesionales de las bibliotecas, gente que hace de los libros, la lectura, los datos, la información y los contenidos, una especie de culto no solo a la sabiduría sino también al intercambio de ideas.
Y ese es a mi juicio, la importancia de un congreso como este, en momentos en que la sociedad necesita de los saberes, pero también del sentido colectivo de lo que se haga con ellos.
Muchos participantes de INFO 2010 coinciden en que el conocimiento sin acciones concretas en favor del ser humano no sirve de nada.
La universidad es una de las áreas que mayor responsabilidad tiene en ese empeño. Y la fórmula I+D (investigación+desarrollo) tan pertinente en el ámbito universitario tiene muchos puntos de partidas. Uno es la biblioteca.
Bibliotecas, bibliotecarios.
La biblioteca es una organización. Sin embargo no falta quienes la siguen viendo como un almacén de contenidos en medio de la quietud que atesora la sabiduría y custodiados al estilo de los conventos de la cristiandad en el siglo X. Por suerte son más los que entienden que avanzado el tercer milenio los conceptos evolucionaron en otro sentido, más participativo, y mucho más si son bibliotecas universitarias.
Para la Master en Ciencias Arianne de Cárdenas Cristiá, las bibliotecas universitarias son elemento esencial para el desarrollo social y forman parte de una estructura de apoyo al funcionamiento de la academia.
«Deben adaptarse de manera permanente, asumiendo los cambios que enfrenta la sociedad. Tienen que implementar necesariamente métodos de gestión y difusión de servicios y productos», dijo la joven ante el auditorio del congreso INFO 2010.
Para esta experta de la Facultad de Comunicación Social de La Universidad de La Habana se impone elaborar e incorporar modelos de gestión de calidad, que permitan evaluar su funcionamiento e impacto.
«Existe conocimiento por parte de los directivos, acerca de las áreas estratégicas y los procesos de evaluación que se realizan de esta gestión que realizan las bibliotecas; sin embargo, no existen manuales de procedimientos o un documento rector para desarrollar el proceso de evaluación en los diferentes centros de la red.
«No sabemos realmente cuán eficientes y eficaces son, pero creo que a pesar de las deficiencias, existen condiciones elementales para mejorar las bibliotecas universitarias. Aceptemos por fin que mucho contribuyen al desarrollo social, por lo que deben adaptarse de forma permanente, asumir los cambios que enfrenta la sociedad, además de incorporar modelos de gestión de calidad», advirtió de Cárdenas Cristiá..
Por su parte María Virginia González Guitián, del Departamento de Comunicación Social y Ciencias de la Información de la Universidad Oscar Lucero de Holguín, recordaba ante el público las distintas etapas recorridas por la Biblioteca cubana para llegar a la nueva concepción sobre su papel en la sociedad.
«En la década de los 70, el análisis se basaba en la evaluación de los recursos debido al enfoque cuantitativo que se asignaba a la calidad. Ya en los 90, se hacía básicamente con la medición cualitativa, por medio de indicadores. Hoy estamos yendo más allá, es decir al análisis de los resultados evaluables cualitativamente, a través de la satisfacción del usuario, así como en la medición del impacto y el beneficio que la biblioteca tiene en el entorno».
Es imprescindible incluir en las colecciones bibliotecarias universitarias —según González Guitián— el mayor número posible de recursos electrónicos y evaluarlos adecuadamente así como también automatizar procesos internos y crear áreas de autoaprendizaje.
«En resumen —explicó— es trabajar en función de la calidad; nada más y nada menos que hacer las cosas bien hechas. Esto debe convertirse en una filosofía de trabajo dentro de cualquier organización, especialmente en las instituciones de información, donde sus miembros estén convencidos y motivados a alcanzar las metas y objetivos, que están encaminados de una u otra forma hacia lograr la satisfacción de todas las necesidades”.
Datos ≠ información
Evidentemente, las bibliotecas universitarias deben redimensionar todos sus procesos, servicios y gestión, en función de apoyar la investigación y la innovación tecnológica. Y para ello es necesario potenciar las bibliotecas virtuales, evaluar el impacto de los servicios y productos brindados a la comunidad de usuarios que atiende, además de convertirse en un espacio de promoción de la cultura y la identidad nacional
Y sobre todo deben convertirse en Centros de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación.
Solo así se llega a ese conocimiento que implica un proceso de asimilación de datos, información y contenidos, todo asociado, sistematizado y finalmente puesto a producir.
El sentido primero del conocimiento sería —debería ser— el de mejorar a las personas y servir también para hacer que vivan mejor.
Ambas cosas no debían andar separadas y en la Era en que la sociedad se mueve en medio de tecnologías, el conocimiento tiene que producir bienestar espiritual y material.
Estudiar no puede ser solo pensado en producir ganancias, ni tampoco concebido solo como puente para llegar a la felicidad del espíritu.
El equilibrio que hay que buscar en la sociedad moderna debe incluir la certeza de que el saber ocupa un lugar que hay que llenar todos los días con el fin de socializar la esperanza por un mundo mejor.
Articulos relacionados:
Muestrario de maravillas
La sociedad y el mundo
|