8 de marzo del 2010

8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer
¿Unidad o lucha de contrarios?

¿De qué se habla cuando se argumenta a favor o en contra de la igualdad entre el hombre y la mujer?
¿Se habla de diferencias y similitudes físicas? ¿Se habla de actitudes y aptitudes? ¿Se habla de derechos y deberes?
Lamentablemente muchas discusiones se limitan, sencilla y llanamente, a la controversia machismo-hembrismo o ¿Quién fue primero: el matriarcado o el patriarcado?

Por Jorge Sariol
Ilustraciones: Internet

8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer
A mi juicio en el tema de la igualdad entre el hombre y la mujer se pierde el rumbo demasiadas veces. El conflicto no puede ser discutido en la sociedad cubana como se pudiera producir en otras latitudes, aun cuando todavía nos lastran mentalidades retrógradas que condicionan graves conflictos de los que no, a saber, no están exentos ninguno de los dos sexos.

En naciones desarrolladas, el matrimonio condicionado por la unión o separación de bienes, la procreación mínima  —y en muchos países nula—,  o la vida “independiente” no hacen, en mi opinión, más libre a la mujer. La hace más sola.                   

8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer

En países pobres, la dependencia económica, la marginación familiar y la exclusión social de todo derecho a superase y encontrar un lugar —nunca se sabe dónde empieza y termina el problema—, puede dar pie entre sociólogos y sociólogas a concepciones erróneas y a recetas extemporáneas, sobre el modelo familiar de quién se ocupa de la casa, y quién de procurar el sustento.

¿Conoce alguien de un país y una sociedad donde no se produzca nunca violencia contra la mujer?

En nuestro país aún  no hemos encontrado el meollo de la discusión, al menos a nivel microsocial, pues en lo tocante al nivel académico o macrosocial se ha avanzado mucho.

Y la sociedad cubana tiene sus peculiaridades: la mujer ocupa con la misma responsabilidad cargos técnicos y científicos, ejecutivos o políticos, y las universidades cubanas generalmente están más pobladas de mujeres que por hombres.

La realidad ha demostrado que la mujer cubana tiene mejores posibilidades de hacer valer sus derechos porque la sociedad está diseñada para defenderla.

¿El huevo o la gallina?
En un entorno más estrecho se sigue viendo el problema como si casi todo pudiera resolverse con nomenclaturas «niños y niñas», por ejemplo; o con una controversia que olvida que el ser humano es único y diverso —único en la diversidad y diverso en la unidad—, que traducido al buen cubano significa que no hay dos hombres iguales, como dos mujeres tampoco, y somos en suma, seres humanos semejantes.

Conozco a unos cuantos hombres que nunca podrían alcanzar la excelencia de la voleybolista Mireya Luis y conozco a unas cuantas mujeres que nunca cocinarán ni por casualidad como nuestro multipremiado chef de cocina internacional Gilberto Smith Duquesne .

Se trata a mi juicio de cambiar el concepto; se trata, en mi opinión, de ver con claridad meridiana sobre todo las contradicciones no antagónicas.

Y no creo que haga falta  que los hombres nos propongamos un congreso o la fundación de la federación de hombres cubanos, aunque con el tiempo, es evidente, nos estemos volviendo minoría.

Se trata de dimensionar lo bueno y lo mejor que nos une a los hombres y a las mujeres, en este mundo cada vez más chiquito y necesitado cada vez más del concierto humano.

 


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