23 de marzo del 2010 |
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Alternativa energética con destino al ALBA |
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Por Míriam Zito |
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Con una calidad homologada a la de otros países, los paneles solares cubanos han dado respuesta no solo a la electrificación rural en zonas de difícil acceso en la Isla, sino también a regiones de Venezuela y Bolivia. Única de su tipo en Cuba, la industria pinareña está en condiciones de producir hasta 10 MegaWatt pico de potencia, lo que supera su capacidad máxima inicial cuando en el 2001 comenzó a entregar este tipo de módulo. Actualmente, fabrican diversos formatos que abarcan desde cinco hasta 160 watt, con una garantía del 90 por ciento de su potencia original tras casi 20 años de explotación. De los 70 mil paneles ensamblados históricamente, el 65 por ciento ha respondido a la demanda internacional, que crece constantemente. Técnicos y especialistas formados por la Revolución, han sido capaces de enfrentar una tarea que va desde el diseño a solicitud del cliente, hasta pedidos específicos para señalizaciones marítimas, entre otros. La máxima capacidad de esta Empresa, creada después del triunfo revolucionario de enero, se alcanzó para garantizar la implementación del programa audiovisual de la educación cubana, lo que exigía electrificar centros docentes en zonas de difícil acceso donde no solía llegar la electricidad. Innovaciones en sus tradicionales líneas de producción gracias al ingenio de sus especialistas y una modernización tecnológica constante han hecho posible elevar la producción de los paneles solares, una alternativa sumamente válida hoy cuando se prevé que las necesidades energéticas para el 2030 crecerán en más de un 50 por ciento, en particular, en el uso de combustibles fósiles.
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