8 de marzo del 2010

Clara Zetkin, líder por antonomasia


Por Míriam Zito
Foto: Internet


Clara Zetkin
Hoy, cuando la mujer cubana ocupa por derecho propio un lugar relevante en la  vida socioeconómica y científica de la Isla, no puede dejar de recordarse a Clara Zetkin, una mujer fuera de serie, líder por antonomasia.

Nacida el 5 de julio de 1857 en Wiederau, Alemania, hija de un maestro rural de Sajonia, desde muy joven se dedicó a combatir la opresión para hacer valer la posición de las trabajadoras en los albores del pasado siglo.

Tras finalizar sus estudios se convirtió en maestra, con solo 17 años entra en contacto con el movimiento obrero y femenino alemán y cuatro años después se une al Partido Socialista de los Trabajadores (SAP).

Dada la prohibición de las actividades socialistas en la nación germana, dictada por Otto Von Bismarck en 1878, Clara se refugia en Zurich en 1882, y se exilia más tarde en París, donde desempeña un importante papel en la fundación de la Segunda Internacional. Adopta el nombre de su marido, el revolucionario ruso Ossip Zetkin, del que tuvo dos hijos, y posteriormente, se casa con el artista George Friedrich Zundel, unión que duraría de 1899 a 1928.

Exiliada en Suiza durante ocho años, regresa a su país natal en 1890, y dos años después dedica sus esfuerzos a la sección femenina del Partido y funda el diario La Igualdad, el primer órgano de  mujeres socialistas en Alemania, el cual mantuvo en circulación por un cuarto de siglo.

Época de numerosas huelgas obreras en Estados Unidos y Europa, en 1908 destaca la de 40 mil costureras industriales de grandes fábricas estadounidenses, en demanda del derecho de unirse a los sindicatos, mejores salarios, una jornada menos larga, entrenamiento vocacional y rechazo del trabajo infantil.

A sus 50 años de edad, Clara ayuda a organizar la I Conferencia Internacional de Mujeres y en 1910 propone, durante el evento celebrado en  Copenhague, que el 8 de Marzo sea establecido como Día Internacional de la Mujer, lo que fue ampliamente aprobado.

A partir de 1914, Clara junto con su amiga Rosa Luxemburgo emprenden acciones para detener la I Guerra Mundial que estallaría ese propio año y en la que Alemania desempeñó un papel principal.

Zetkin milita en el Partido Socialdemócrata de Alemania hasta 1917, momento en que ingresa al Partido Socialdemócrata Independiente de Alemania (USPD), concretamente en la Liga Espartaquista, su ala más izquierdista, que devendría posteriormente el Partido Comunista de Alemania (KPD).

En 1920 fue electa presidenta del Movimiento Internacional de Mujeres Socialistas, y entre 1891 y 1917 dirige La Igualdad, órgano de prensa que llega a tener 125 mil suscriptores y que fuera considerado desde 1907 como órgano oficial de la Internacional de Mujeres Socialistas.

Encarcelada en varias ocasiones, en 1918 pasa a formar parte del I Comité Central del Partido Comunista, que representó desde 1920 hasta 1932, y en 1919 Clara y Rosa contribuyen a formar el Partido Comunista Alemán, desde cuyas filas luchan contra el Partido Nacional Socialista, formado por los nazis.

Con 63 años fue elegida diputada al Reichstag, puesto que mantuvo hasta 1933, y donde sus intervenciones fueron ampliamente respaldadas, en particular cuando se opuso a la ideología hegemónica de Adolf Hitler.

Exiliada en Rusia en 1933, cuando Hitler toma el poder, fue nombrada presidenta de la Junta Internacional de Mujeres, puesto que desempeñó hasta su muerte.

Su fallecimiento a los 76 años de edad, ocurrido en la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), el 20 de junio de 1933, constituyó un duro golpe para el movimiento revolucionario y feminista mundial.

Su ejemplo prevalece en la historia por su desinterés, altruismo y entrega a las causas justas, en la que tomó decisivo lugar su lucha por hacer prevalecer el derecho femenino a la igualdad social.