|
MEMORIAS DE UN CAFE
Por Miriam Ancízar
Fotos: Abel Ernesto
Tarde como casi todas en La Habana, llena de luz. El mar cerquita y el café que pasa por una de las venas de mi ciudad se atiborra de jóvenes ansiosos de vivir una experiencia de encuentro y de canto libre.
Es entre libros y voces novísimas, en el Pabellón Cuba,
recinto de encuentros para el arte ubicado en el mismo centro de La Rampa. Recuerdo otros tiempos también de canto y de compromiso, mochila al hombro y con ganas de entrega... es pasado.
Las charlas que me rodean por un momento me son ajenas. Contemplo al cazador de imágenes que fue, hoy es solo una parte de la historia de la trova y en ella los encuentros en la Casa de las Américas, acogedora siempre...
Ha pasado el tiempo, el Platano y yo, ¿no somos más que historia? Se imponen otros tiempos y otros jóvenes, con la mochila tambien llena de sueños, parecidos pero menos quijotescos.
El sitio reúne a todos, no importa de que residencia o facultad, alrededor de los informales cubos de poliespuma que sirven de mesas y asientos. El cafe literario Alma Mater fue el pretexto para estar juntos oyendo cantar y cantando a voces.
De mis pensamientos me sacan las frases de un canto,
alguien que descubre la Cuba que yo conozco, esa que nunca comprarían los turistas. Me sorprende estar en la cuerda de estos muchachos que ya pueden ver sin deslumbramientos.
Me acerco. No, fisicamente me quedo en mi rincón, pero ahora estoy mucho más cerca, los escucho. Puedo ver la luna llena de Liliana Hector, que así se llama una de las voces que me hace pensar que estoy en la cuerda, que aún podemos hacer la historia sobre todo si sigo el consejo de Ariel Diaz, la otra voz del duo.
Habla, si vas a hablar es ahora
que el verso se te demora,
y la ocasión se te pasa
Habla, rompe de un tiro la inercia
Que empiece la controversia
Mejor adentro y en casa
El lirismo de Liliana en No tan feliz,
me recuerda los boleros de aquella Estrella, reina de la noche habanera de los años cincuenta.
Nos regalan un disco. Ellos se hacen la publicidad. Regresan de México con la canción en la garganta, de cantarle a Frida y Diego, dos rebeldes de los que siempre habrá que hablar.
Entonces, comienzo a pensar que nuestra generación no es historia pasada, la trova siempre será un canto a la vida, y que cantar y hablar es un privilegio que nos toca a todos los que de un modo u otro seguimos siendo rebeldes., Hacemos historia a pesar de las décadas. Alma Mater y yo seguimos en la contienda.
Artículos relacionados:
GRAN ÉXITO DEL FESTIVAL UNIVERSITARIO DEL LIBRO Y LA LECTURA
EL PRETEXTO FUE UN LIBRO
FESTIVAL UNIVERSITARIO DEL LIBRO Y LA LECTURA EN HOMENAJE DE RAÚL ROA Y AL ANIVERSARIO 85 DE LA FEU DEL 1ro. AL 17 DE NOVIEMBRE
|