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CELEBRADO CONSEJO NACIONAL DE LA FEU
Responsabilidades del relevo
A seis meses del VII Congreso Nacional de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) sus principales dirigentes debatieron entre el 2 y 3 de julio sobre los retos estudiantiles para el verano y el próximo curso.
Por J. Sebastián
«Si la estructura no ayuda al vínculo del secretariado con la base, no sirve. Muchas veces arriba se dice azul y cuando llega a la base, ya es verde»... «Hay que mantener los espacios de debates —lo mismo sobre la situación internacional que sobre la nacional—, muy internos, muy reales y muy difíciles».
Miembros del Secretariado Nacional de la FEU de Cuba, presidentes de la organización de todas las universidades del país, de algunos municipios y de varias sedes municipales universitarias (SUM), se reunieron a comienzos de julio para continuar los acuerdos de su VII Congreso, celebrado en diciembre pasado en La Habana, y establecer nuevas rutas de trabajo, a disponer sobre este verano y pensar la celebración del cumpleaños 85 de la Federación.
El encuentro enrumbó el debate —entre otros temas— hacia el funcionamiento de la organización en cada una de sus estructuras, la dirección del trabajo estudiantil por objetivos y la potencialidad de los universitarios para contribuir al desarrollo y perfeccionamiento del proyecto socialista cubano, en estos momentos cruciales de la Revolución.
¿Cómo entendemos y asumimos representar a los estudiantes? ¿Qué significa eso?, se preguntaron los jóvenes.
Para muchos queda claro que hoy el funcionamiento de la FEU necesita: la planificación por «objetivos, pues cuando se trabaja por hacer un poco más que el año pasado se hace solo un poco más. Hay que identificar los problemas, jerarquizarlos y darles soluciones con estrategia… a largo plazo, pero también en las cosas inmediatas, pues de otro modo se hace todo muy abstracto”, señalaba Carlos Lage Codorníu, el presidente nacional de la organización.
Yudith, de la Facultad de Cultura Física, de la oriental provincia de Granma, —y excelente basquebolista—, opina que después del Congreso, la dirigencia no puede seguir «con que hay que ir más a la base».
Para la integrante del equipo femenino de baloncesto —oro en los pasados Juegos Centroamericanos Universitarios—, la cuestión es sencilla. Con su hablar parco y despacio deja planteada una fórmula: «Primero: hacer más y hablar menos; segundo: ocuparnos más que preocuparnos; y tercero: que nuestros estudiantes se sientan importantes, porque son ellos los verdaderos protagonistas de lo hecho y de lo que queda por hacer».
Por su parte, Fernando, presidente de la FEU en Ciudad de La Habana, quien gusta de graficar las ideas que expone —de formación pedagógica por vocación, y literaria por ejercicio— advirtió que las carreras pedagógicas y de las ciencias médicas «tienen mucha incidencia en la población, y en las que se han hecho unas cuantas concesiones, y no podemos aspirar a que los estudiantes se transformen dentro de la carrera, pues desde los primeros años se vinculan con muchos escolares.
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«Hay que ser intransigente con el rigor académico. Ampliar la universidad debe tener como principio el rigor académico. La oportunidad es que venzan los objetivos; el tiempo es flexible, pero los objetivos no. El universitario es un producto no formado y no se puede renunciar a acciones formativas; hay que conversar con la gente, pero hacérselo evidente y esto me lleva al punto de hasta dónde llegan nuestras responsabilidades, porque las hay en las que nos toca resolver y otras en las que nos toca avivar. Sobre todo porque a veces se nos pide que resolvamos cosas que en realidad deberíamos ayudar a empujar.
En cuanto al proceso eleccionario de la organización, que comienza en septiembre próximo con la selección de los nuevos dirigentes estudiantiles, hay que barrer unos cuantos «síndromes» y que en verdad resulten electos los de mejores capacidades para asumir la responsabilidad.
Los jóvenes dirigentes coincidieron en el rescate de la localidad como memoria histórica, referente sociocultural, y como escenario de trabajo, «pero no basta el qué, si no instrumentamos bien el dónde y el cómo»… «Hoy en las carreras de humanidades se profundiza —más o menos— en los fundamentos sociopolíticos (del sistema socialista), pero en las técnicas, no»...
«Es responsabilidad de la FEU estar al tanto de todo lo concerniente a la vida de los becarios (estudiantes) extranjeros», contar con ellos en los días del verano cuando no pueden ir de vacaciones a sus países de origen y permanecen aquí, sin familia, y sin proyectos de vida.
Pilar, abogada en ciernes, por la Universidad de Oriente y vicepresidenta de la Federación en la provincia de Santiago de Cuba, detrás de un par de ojos como dos faros de locomotora, desborda un batallón de neuronas entrenadas en el trabajo estudiantil mientras dispara argumentos con filo, contrafilo y punta. Como fiscal sería temible.
«Las estructuras de pilotaje son ordenaciones de la FEU seleccionadas por todo el país, para vislumbrar un modelo de debate apropiado, porque cultura del debate no tenemos. No sabemos discutir sin acalorarnos, sin pretender imponer criterios, sin calma para escuchar al otro.
«Por eso buscamos estructuras de referencia para crear espacios de debate. Influyen mucho quienes dirigen, claro, pero, los que dirigen la FEU no tienen que comportarse como jefes, sino como líderes, que es aquel, no que llega primero, sino que va con la gente. Desgraciadamente sucede que los que son líderes, en su mayoría no son los más preparados. El proceso eleccionario tiene mucho que ver en esto».
En fin, si es cierto, como reconocen estos jóvenes, «que la vida universitaria dura un lustro, pero la universidad es constante y el peso que tiene un universitario en la sociedad, de más de 40 años», entonces en la capacidad de convocatoria y en la enorme responsabilidad del relevo, está la fuente viva de la FEU.
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