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Federación Estudiantil Universitaria

 

 

Con motivo de los aniversarios 50 del Asalto a Palacio y la muerte de José Antonio Echeverría, se ha intensificado la campaña por incorporar a todos los estudiantes al reto concebido para afianzar la memoria de nuestros héroes; como representantes de las líneas universitarias y los continuadores de las tradiciones en la historia de la Universidad.
Tomamos las impresiones del presidente de la Federación Estudiantil Universitaria, Carlos Lage Codorníu, que expresan la visión de la FEU de hoy y su continuidad revolucionaria con el Directorio Estudiantil Universitario, dando muestra  de la cercanía y el estrecho vínculo entre la generación histórica y la generación que hoy integra las filas de la Universidad Cubana, y es evidencia también del compromiso por perpetuar todo este legado. 

LA FEU HOY Y SU CONTINUIDAD REVOLUCIONARIA CON EL DIRECTORIO REVOLUCIONARIO

Por Rosario Alfonso Parodi

-¿Cuánto esfuerzo conciente hay en el proceso de trabajo con estudiantes y para ellos? ¿Cómo se puede aportar a expectativas tan disímiles?

El gran reto de la Organización es y creo que ha sido ése. Sin embargo, en estos momentos que se ha convertido en una FEU tan heterogénea, se hace mayor ese esfuerzo. Durante más de 80 años, estuvo en los grandes centros, pero nunca como hoy.

Hoy se encuentra presente desde la Universidad de La Habana hasta en cada sede municipal en cualquier lugar de Cuba. El gran reto aquí radica en responderle a ese grupo tan heterogéneo de estudiantes. Se impone la necesidad de dar espacios a la diversidad dentro de la organización para que creen  y para que le aporten a lo que son las líneas centrales de nuestro trabajo, a los principios que tiene que marcar y que marcan el obrar de la FEU.  

-¿Cómo se plantea la relación dirigente-estudiante-función social?

En esencia es tratar de que no exista distancia alguna entre ellos,  muchas veces se crean barreras. Hemos identificado como uno de nuestros grandes fines eliminar cualquier distanciamiento. Además, por principio, el dirigente tiene que ser o haber sido en su mayoría estudiante, por tanto, participa de igual responsabilidad de estudio, comparte esa cercanía. Eso  es válido para los estudiantes con cargos de dirección en cualquier enseñanza. Lo primero que debe ser un dirigente cabal, es ser buen estudiante. 

-¿Se puede responder 100 por ciento a los proyectos relacionados con las funciones de la Organización y las tareas como estudiante?

Creo que sí. Los límites no están marcados por la cantidad de responsabilidades. Mientras menos tiempo tienes, mejor puedes administrarlo; toda esa carga te impone, te obliga a aprovecharlo al máximo, a aprovecharlo mejor, a hacer más. Al menos yo he adoptado eso como una filosofía. La obligación como dirigente puede combinarse y proporcionarse perfectamente con tu vida estudiantil. Cuando un dirigente se reconoce, se marca sobre todo que sea o haya sido un buen estudiante.  

-¿Cómo definirías a la juventud de hoy, a través de esa relación de la que hablábamos?

La juventud tiene influencia del tiempo en que vive, por tanto no se puede caracterizar tomando como patrón a la de 20 ó 30 años atrás donde las condiciones eran diferentes. Sobre ella aparece el impacto del Período especial, el impacto de la globalización, sus efectos están implícitos en el modo de ser de nuestros jóvenes.

Puedo decirte que existen cuestiones negativas, que hay que superar velando por su formación. Sin embargo, la sociedad cubana siembra determinados valores en la gente, quienes poseen la capacidad de reaccionar ante temas de especial sensibilidad, de reaccionar con una fuerza extraordinaria a través de motivaciones y de tareas que hacen aflorar en ellos valores que muchas veces no se había logrado hacer despertar, pero que estaban allí. La base consiste en si nosotros (como sus representantes) somos capaces de alimentar aquellos valores que con la Revolución se formaron. La vía es buscar las motivaciones que se parezcan a las generaciones de hoy, adaptarlas a los jóvenes tal y como son, y no como debieran ser. Encausándolos de la mejor forma en la coyuntura y el medio que les tocó vivir. La generación de jóvenes cubanos de hoy tiene posibilidad de luchar por la Revolución de igual forma que las generaciones  anteriores lo han hecho. Ese es nuestro deber y ha quedado demostrado.  

-¿Crees que el momento de más efervescencia, de mayor eficacia de un revolucionario es su juventud? ¿Crees que el poder de un revolucionario se construye de experiencias o es innato? ¿Cómo se fortalece? ¿Cómo se debilita?

Un revolucionario tiene que estar sobre todo armado de conceptos. Esa rebeldía innata se alimenta  mucho en la juventud, es el momento de mayor libertad para actuar, es una etapa en la vida crucial en la formación revolucionaria. Es una prueba clara que en todas las épocas de la Revolución con quienes se ha contado para integrarla fueran jóvenes. Desde el triunfo, para Fidel y para la propia Revolución, la posición de la juventud y la vanguardia de la juventud han sido primordiales y estratégicas.

En cuanto a la vocación de un verdadero revolucionario surge a partir de la formación que se ha tenido y se nutre a lo largo de la vida con experiencias, con compromisos asumidos. Ser revolucionarios es estar dispuestos a defender una idea, un concepto, a transformar positivamente, es luchar con profunda intensidad por nuestros principios, por nuestras ideas y batallar por cumplir todas las metas propuestas. Y aunque nosotros los jóvenes somos revolucionarios en formación, mi impresión es que los principios de un verdadero revolucionario no se debilitan nunca, por el contrario, se mantienen y fortalecen a través de vivencias, porque la Revolución hay que vivirla y además vivirla intensamente. 

-Las generaciones que han hecho historia en los espacios de la Universidad de La Habana han probado una valentía casi irreproducible, han enarbolado principios de dignidad muy grandes. ¿Consideras que como presidente eres encargado de emularlos? Es un compromiso muy grande. ¿Cómo funciona?

En la lógica de la Revolución existe la responsabilidad de que toda generación ha de ser superior a la anterior. Precisamente para que la Revolución crezca y se supere, esa meta tiene que cumplirse, así está propuesto que la próxima generación deba ser superior a la nuestra.

Es importante recalcar la misión de los jóvenes que integran hoy las filas de la FEEM de ser continuadores en este proceso, de ser mejores representantes de las líneas universitarias cuando les corresponda integrarlas. Nuestros antecesores sembraron el camino y el modo de corresponderles es ser consecuentes con lo que hicieron, es hacerlo mejor, es avanzar a metas superiores, es respetar esa lógica de desarrollo que ha tenido la Revolución en toda su historia.  

-¿Qué representa para ti la figura de José Antonio Echeverría como líder que ha marcado pautas en la Revolución en Cuba?

José Antonio es el Presidente de Honor de la Organización. Él representa una de las etapas de más fuerza que tuvo la FEU, un momento de radicalización muy importante, el momento en que se hizo la FEU protagonista y vanguardia en la lucha contra la dictadura. Representa la consagración hacia una causa, hacia una meta propuesta, representa el arrojo, porque la historia de José Antonio es una historia dispuesta de frente a los problemas. Su liderazgo natural irradió mucho, dio a los estudiantes el principio, que también defendió Julio Antonio Mella, que era su función hacia la sociedad. Representó una visión clara del valor que tiene la cultura para la formación del pueblo, demostró que los universitarios eran una fuerza de avanzada, denotando claramente su compromiso patriótico y connotando su función social. Representó y defendió la misión de Cuba y del movimiento estudiantil cubano y el movimiento latinoamericano, la emancipación de América. A través de todo eso, y a través de las cosas que está haciendo la FEU, que defiende y representa, y continuará defendiendo y representando la FEU, está indudablemente el ejemplo constante de Echeverría.  

-Martí dijo que la capacidad de un pueblo para hacer héroes se mide por el respeto que se le tributa a los que lo han sido. ¿Hay un distanciamiento entre los jóvenes de hoy y la memoria de los héroes; se ha perdido la fuerza con que se les homenajeaba hasta volverse un proceso rutinario?

Se ha perdido un poco y tiene que ver con varias razones. Existe una cierta tendencia a pronunciar la cultura de la irreverencia, ésa es una situación global de la cual no estamos exentos, de alguna manera se asocian las tradiciones que tienen que ver con la vida de la Organización a acontecimientos oficiales podría decirse; aunque no sea un fenómeno generalizado. Que se haya debilitado la actitud de respuesta en los jóvenes puede tener que ver también con el enfoque, a través del cual se les ha presentado la historia de la Organización, que no siempre ha sido el más coherente o el más creativo. La esencia radica en buscar incentivos para llegar más de cerca a la propia fibra, de lograr un atractivo que motive más a los jóvenes. Cuba tiene una historia suficientemente rica de luchas compartidas en muchas épocas. Para nosotros es una prioridad el trabajo con la Historia, con las tradiciones precisamente para consolidar y afianzar la memoria de nuestros héroes. Es un error asumir que el estudio o el conocimiento acerca de estas figuras es sólo inherente o de interés universitario, a veces se limita a esos espacios. Ellos simbolizan una etapa fundamental de nuestra Historia y eso concierne a todo el mundo. Todos los estudiantes tienen el reto de comprometerse con esa finalidad tan loable.  

-¿Tienen contacto la FEU y los miembros del Directorio Revolucionario? ¿Qué puedes decirme de Faure Chomón? ¿Cómo te hace sentir estar cerca de alguien que fue compañero de líderes  legendarios y mártires de la Revolución como Echeverría, Fructuoso Rodríguez? ¿Te compromete más con tu trabajo esa cercanía?

Nosotros tenemos el privilegio de coincidir, compartir nuestra etapa en la FEU con muchos de los compañeros directos de José Antonio, entre ellos el comandante Faure. Un grupo de jóvenes de esa otra época que están en condiciones de apoyar nuestro quehacer a través de su ejemplo, con ellos rememoramos sus luchas, ellos nos cuentan e instruyen. Son los testigos directos quienes nos hablan de la labor revolucionaria llevada a cabo sobre valores muy elevados de justicia, de patriotismo. Por eso insisto en que constituye un privilegio enorme. Tenemos mucho contacto con ellos, aprovechamos al máximo su compañía, nos comunicamos y complementamos absolutamente. Están con nosotros en casi todas las actividades que hacemos y además nos honra que así sea. Compañeros como Faure, Juan Nuiry, Julio García Oliveras vienen aquí a la FEU  seguido, revisamos con ellos muchos de nuestros trabajos, documentos históricos, son una especie de mentores que nos aportan constantemente. Eso, claro, que nos compromete mucho más con nuestro trabajo. Especialmente este año 2007 en el que se conmemora el 75 Aniversario del natalicio de José Antonio, el  Aniversario 50 de su muerte, del Ataque a Palacio, de la masacre de Humbolt 7, y el Aniversario 85 de la Organización, estamos empeñados en lograr un movimiento de fuerza, unificar fuerzas para llevar a cabo ese recorrido por la historia de la FEU en un año de grandes conmemoraciones. 

-¿Crees que la forma de perpetuar su legado es aunar fuerzas con los representantes de esas otras etapas de lucha revolucionaria como lo hizo Mella con Carlos Baliño?

Cada generación tiene su responsabilidad en la historia de la Revolución, una de ellas es representar una línea de continuidad con nuestros antecesores. En la dimensión de esa  historia, siempre se ha perpetuado dicha relación. Puedo decirte que hoy, está fortalecida porque esa generación es también la de Fidel y Raúl, de los protagonistas de la Revolución en su última etapa. Recientemente, hicimos una especie de declaración como FEU, que define tres elementos muy claros que tenemos que defender:

La importancia de la Historia, cómo darle continuidad y cómo vivirla. La importancia y la capacidad de defender una idea, una alta idea, saber asumir cualquier sacrificio por su cumplimiento. Y la importancia de la unidad  para el proceso revolucionario, que se da en la expresión de unidad entre generaciones, en la expresión de unidad de los universitarios con el pueblo, porque la unidad ha demostrado ser la única fórmula para la victoria.

Fidel dijo que en la Universidad se hizo revolucionario. Y la manera de ver esa línea de herencia está dada a través de la lealtad a Fidel y a Raúl, que es enaltecer, honrar y preservar la esencia de la Revolución, de nuestra entrega a la causa de la Patria.

¿Proyectos, perspectivas?

Estoy cumpliendo hoy con esta responsabilidad y creo que, en cualquier lugar donde uno esté, lo principal es sentir el valor de la causa que se defiende que es la consagración y el aporte a la causa de la Revolución.

Ahí está la aspiración y el deber, en esa contribución. Y la haré con el mismo compromiso y el mismo entusiasmo, siempre que sea por el bien de los demás, siempre que sea por el bien de la Revolución.

 


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Actualizada: 13 de marzo/2007

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