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SIMIENTES DE LOS NUEVOS TIEMPOS
Texto y Foto: Carlos Castro Sánchez
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| Leyenda incrustada en el suelo |
Caídos en la flor de su juventud, la cual dedicaron no solo a estudiar preparándose para el porvenir, sino a la lucha contra la feroz dictadura de Fulgencio Batista y el apoyo que esta recibía de los gobernantes de Estados Unidos, los militantes de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) se lanzaron al asalto del entonces Palacio Presidencial y a la toma de Radio Reloj.
A la cabeza de todos iba el inolvidable José Antonio Echeverría, a la sazón, Presidente de la FEU. Como ciclón de ternura y patriotismo, entró José Antonio a la emisora, donde dio a conocer lo que estaba aconteciendo en Palacio y leyó la proclama estudiantil que reivindicaba la heroica acción como acto revolucionario en aras de devolver a Cuba su libertad.
Poco después, sucedió el encuentro con un carro patrullero, al costado de la escalinata por la que tantas veces bajó encabezando marchas de protesta contra los desmanes de la dictadura, puso al joven nuevamente en la primera línea de combate. Los disparos fueron esta vez respondidos, aunque la ventaja continuó siendo para quienes estaban entrenados para matar y así perdió la vida el carismático líder estudiantil cuando tenía apenas 24 años de edad.
Pero los estudiantes de hoy, el pueblo cubano todo le recordamos vivo, con su sonrisa a flor de labios; la mirada noble y limpia, su afán deportivo; así como aquellas dotes de bailador que todavía le reconocen sus contemporáneos y el indudable valor propio del verdadero revolucionario que fue.
Por tales razones José Antonio, estás siempre entre nosotros, haciéndonos más patriotas y revolucionarios. Guiándonos en los estudios y las luchas por conservar a Cuba libre y soberana, como la querían tú y tus compañeros del 13 de marzo de 1957.
| En el Cementerio de Colón hay un conjunto monumentario erigido a la memoria de los mártires del 13 de marzo por Emilio Escobar Loret, Mario Coyula Cowler y José Villa Soberón. Fue concebido de forma que cada año, en ocasión de la efeméride la sombra de las banderas de combate marca las horas en el piso, hasta llegar al momento en que se iniciaron las acciones. Durante el resto del año, la misma sombra aparece como acariciando los nichos dedicados a perpetuar el recuerdo de quienes ofrendaron hasta sus vidas por ver a Cuba libre y soberana. |
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