|
PALABRAS DE CARLOS LAGE CODORNIU EN EL ACTO DE ENTREGA DEL SELLO DE LA FEU A LA REVISTA ALMA MATER EN SU ANIVERSARIO 85
Ha sido siempre un gran reto ser universitario y cubano. Entender tus miras más allá de los muros académicos y deberte a un proyecto de nación. Confundir anhelos, aprendizajes, sentimientos, tener cada día una Revolución en la cabeza, y lanzarte a la mañana siguiente al sueño común.
Pero mayor reto aun significa ser la voz de todos esos intentos, comunes y tremendamente diversos, siempre en el ojo del huracán, imponiendo el debate del día, haciéndose en él de la vanguardia cultural y artística de la sociedad o reportando la última trastada de los moradores de las universidades cubanas.
Fue Mella quien hizo más en menos tiempo, como dijo Fidel. Y quizás por ello, para no perder un instante, creó Alma Mater primero y un mes después la FEU. Así ha llegado la revista joven más antigua de Cuba a sus primeras ocho décadas y media, en su dual proyecto de poner a los lectores lo que quieren leer o hacerles atractivo el leer lo que debieran querer.
Tendría muchos elogios que hacer hoy, desde lo que ha significado Alma Mater en la historia común con la FEU, hasta las esperanzas que tenemos en el gran equipo que hoy trabaja en la Revista y del que nos sentimos parte. Prefiero, sin embargo, hablar de los retos.
Aunque es muy difícil acusar a una época de más trascendente que otras, parecen coincidir todas las miradas y todas las apuestas sobre los jóvenes en el año en que Alma Mater y la FEU cumplen 85. Los aniversarios cobran sentido.
Muchos retos serán sólo nuestros: la unidad en la amplitud y en la construcción de un proyecto donde quepan todos, el estímulo a las actitudes más revolucionarias que rompan todo lo que sobre y alcen todo lo que avance, el nuclear una vanguardia capaz de liderar y hacerse sentir con voz propia en el concierto de todas las generaciones
Ante ese camino debe seguir siendo Alma Mater la voz de los universitarios, más que la voz de la FEU, porque si no se encontrara unidad entre cuerpo, voz y mente, sería en última instancia la FEU, o la Revista la que tendría que llamarse a contar sin renunciar nunca a su papel como espacio educativo y de influencia sobre el público universitario.
Alma Mater puede y deber ser mucho más osada que ninguna otra publicación, para que no salga nunca del ojo del huracán, y se mantenga marcando su rumbo. No puede haber tema para los universitarios que no toque primero Alma Mater y lo haga mejor, y ya sabemos que a los universitarios ningún tema le es ajeno. Y tiene que ser la revista vanguardia en códigos y fórmulas nuevas que desde el diseño hasta el estilo de los textos se hagan atractivos y naturales al público nuestro, el más fácil de enamorar.
En eso ayudaremos todos, desde su gran equipo empeñado en insistir en el esfuerzo que no siempre llega, hasta todos los que hemos de poner nuestro granito rompiendo trabas, eliminando tabúes y compartiendo sueños.
Tienen razones Alma Mater y los amigos del Alma para festejar.
Reciban este Sello de la FEU y el reconocimiento de la Unión de Jóvenes Comunistas con el homenaje, la nostalgia y el compromiso de todos los hoy llenan esta sala.
Muchas gracias.
Artículo relacionado:
ALMA MATER TODO TIEMPO PRESENTE
|