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INFORMÁTICA: AMIGA O ENEMIGA DEL IDIOMA ESPAÑOL
Por Leslie Cruz Rodríguez
Imagen: Archivo
La Informática es la disciplina que estudia el tratamiento automático de la información utilizando dispositivos electrónicos y sistemas computacionales. En lo que hoy conocemos como informática confluyen muchas de las técnicas y de las máquinas que el hombre ha desarrollado a lo largo de la historia para apoyar y potenciar sus capacidades de memoria, de pensamiento y de comunicación.
Esta disciplina en la última década del siglo XX experimentó grandes avances que han contribuido a mejorar notablemente las comunicaciones a nivel mundial, conjuntamente con las computadoras como sistemas digital es con tecnología microelectrónica capaz de procesar datos a partir de un grupo de instrucciones denominado programa.
Gracias a la Internet, es posible establecer comunicación directa e inmediata desde lugares muy distantes del planeta, buscar, recibir y enviar información e incluso mediante las webcam es posible ver y oír la persona con quien nos estamos comunicando. Es en ocasiones increíble la diversidad de tareas que podemos hacer con el uso de la Informática y las computadoras.
Sin lugar a dudas un dominio adecuado de estos medios viabiliza gestiones, permite ahorrar tiempo, hace más cómodo el almacenamiento y procesamiento de grandes volúmenes de información, se controlan procesos y robots industriales, telecomunicaciones, vigilancia, así como el desarrollo de juegos y productos multimedia. Actualmente no podríamos imaginarnos la vida sin estos elementos que tanto nos la facilitan.
Aparejado a los elementos anteriores tienen lugar otros fenómenos. Cada día las técnicas utilizadas envejecen con mayor rapidez lo cual permite elevar los precios de los nuevos dispositivos que salen al mercado. En la medida que pasa el tiempo el hombre tiene acceso a las computadoras desde edades tempranas, lo cual le permite contar con valiosos medios de enseñanza que aceleran significativamente la calidad y el tiempo de aprendizaje.
En Cuba, la Revolución ha priorizado desde hace algunos años, el aprendizaje de la computación y cada día son mayores los centros educacionales que están dotados con estos medios. La mayoría de los jóvenes cubanos de hoy, tienen conocimientos básicos de computación que permiten la utilización de la Intranet Nacional y de Internet, lo que hace casi cotidiano el uso de servicios como el correo electrónico, el “chat”, el procesamiento de informaciones, y a quienes corresponde, la elaboración de productos multimedia, páginas Web y todo aquello que permite el infinito mundo de la Informática.
Pero el uso de estas tecnologías, muchas veces confeccionadas por transnacionales de países de habla inglesa, tienen limitantes, por ejemplo: los teclados no tienen “ñ”, ni tilde; y los lenguajes de programación no son en español, algo que influye notablemente en que nuestros programadores no pongan, mientras trabajan, ni una sola palabra en nuestro idioma.
Toda esta gran vorágine favorece que se abra paso una tendencia cuya fuerza es preocupante: el descuido de las normas establecidas para el idioma español. Es casi una moda que, sobre todo los jóvenes no usemos adecuadamente en nuestros mensajes de correo las mayúsculas, las tildes, los signos de puntuación y mucho menos las cursivas. Cuando reclamas por ello sencillamente te pueden decir, ¡eso no se usa! O se establecen códigos en la escritura: un “4” es una A, un “3” es una E, la “K” significa que y ni hablar del mensaje final: “salu2… m4ri4”.
Lo preocupante de esto es que la vía que más utilizamos hoy día para comunicarnos es justamente el correo electrónico y el chat; por tanto estos hábitos se hacen peligrosamente cotidianos y llegará un momento en que se impondrán.
Por otra parte otro elemento que atenta contra el cuidado de nuestro idioma es el uso del rectificador ortográfico automático que tienen las computadoras. No soy del criterio que no se use sino que, aunque sabemos que existe, seamos capaces de autocorregir nuestras faltas y no esperar a que la máquina lo haga, pues el día que tengamos que elaborar un documento manuscrito (cosa bien difícil en estos tiempos), no vamos a ser capaces de hacerlo o quizás hayamos perdido la habilidad de escribir con letra legible.
Hoy sabemos las ventajas que brindan los productos multimedia, a partir de la maravillosa conjugación que puede hacerse con textos, imágenes, sonidos, videos, etc. Resultado de ellos son los maravillosos software con que cuentan los estudiantes en los distintos niveles y la novedosa manera en que hoy pueden aprender nuevos conocimientos.
También es conocido la existencia de diversas páginas Web y sitios, lo mismo de corte histórico, comercial e informativo y quisiera referirme a aquellos cuyo principal objetivo es brindar información y por esta razón deben tener un diseño que se ajuste a su razón de ser. Son los casos donde están de más los elementos que continuamente se mueven de manera innecesaria y contribuyen a distraer la atención del usuario, cuyo objetivo debe ser encontrar determinada información cuando consulte la dirección. Deben cuidarse también en este sentido, el tamaño de la letra que se utilice, su tipografía, el uso o no de las negritas, las cursivas y los signos de puntuación.
Son las nuevas generaciones quienes tienen la difícil tarea de proteger y conservar nuestro idioma como bandera de identidad en todos los países de habla hispana. Por otra parte, no ponemos coto a la creatividad e imaginación de los diseñadores que trabajan con tanto empeño sino que solo hacemos un llamado a no perder de vista el fin para el cual se han creado determinados espacios en Internet y en ambos casos, emplear todas las potencialidades que brinda la Informática y la computación sin perder de vista las normas establecidas en los idiomas y las reglas para el uso de los medios audiovisuales.
De esta forma seguramente podremos contribuir a elevar el nivel cultural de los seres humanos poniendo a su alcance todo el amplio abanico de informaciones y conocimiento que desde todas partes del mundo pueden llegar a nuestros ordenadores.
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