|
NUESTRO CREDO
Por Tamara Roselló Reina
¡Trabajar, trabajar, trabajar! Eso es lo que más hacemos. Nunca he escuchado un cálculo del tiempo que destinan los seres humanos a sus actividades laborales, pero debe ser bastante, mucho más del que disfrutan soñando, divirtiéndose, haciendo el amor o estudiando.
En ocasiones la profesión es el centro de la vida. A su alrededor gira el resto: las conversaciones en familia o entre amigos, la presencia física, los estados de ánimo, la superación, las relaciones, los problemas de salud, los prejuicios, la recreación, el consumo cultural, los niveles de información.
La primera experiencia laboral viene en una cajita de sorpresas. Uno puede imaginar su contenido, pero no siempre es predecible. Algunas superan las expectativas, otros se quedan por debajo. Los más exigentes esperan el «trabajo azul» o el «puesto ideal».
Hay a quienes el paso de los años les obliga a conformarse con uno solo de sus requisitos iniciales: «el contenido de trabajo está acorde a mi formación», «los que me rodean son muy profesionales», «tengo un buen jefe», «me permiten la superación»; «es cómodo y pagan bien».
La universidad intenta prepararnos para lo que vendrá después de las aulas. Ese es su aporte fundamental: hacernos hombres y mujeres de esta época, no para teorizar sobre ella, sin más trascendencia, sino para incidir en sus rumbos. Las prácticas laborales, las Brigadas Universitarias de Trabajo Social y la formación que vincula teoría y práxis, son algunos de los puntos cardinales.
Septiembre es mes de novatadas para los que llegan y también para los recién graduados, que cambian el rol de estudiantes por el de profesionales. Es, además, el momento para soñar el nuevo curso y elegir en la brigada —en octubre seguirá a nivel de facultad, sede y centro— a los que mejor puedan guiarnos para sacarle buenas lascas a la vida estudiantil.
Alma Mater, les desea éxitos a los que andan ya por oficinas, talleres, redacciones, industrias, laboratorios, escenarios, aulas, bibliotecas, galerías, consultas… Ojalá recuerden su etapa universitaria por todo lo que fueron y son capaces de hacer a partir de ella.
|