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NUESTRO CREDO
Por Tamara Roselló Reina
Alma Mater sigue en busca de amores 85 años después de su llegada al mundo. Teje en torno a sus páginas una esmerada telaraña con ideas, certidumbres, inquietudes, utopías… Los tejedores tienen diferentes edades, experiencias, sueños y puntos de vista del presente. Se acercan con implicación total, queriendo contagiar a los que pasan y miran, a los que la leen un día por casualidad, a los que escribieron alguna vez y quisieran volver, a los que nunca lo han pensado y podrían hacerlo.
En su agenda vale casi todo, porque casi todo les incumbe (o debe interesarles) a sus lectores, que son carne de su carne. No importa que los temas regresen con cierta frecuencia, porque siempre será desde una perspectiva fresca, como los tiempos que anden.
Sus ejemplares hacen visibles los paralelos entre un momento y otro. La coherencia. Las rupturas. Los problemas pendientes, los asuntos resueltos. Las dinámicas del ayer y del hoy. Las aspiraciones que revelan una evolución, o la sensación de que la universidad cubana y su gente, cambia y va transformando consigo, lo que somos. Ahí radica la relevancia de una publicación periódica: en ese coqueteo perpetuo con el pasado y la realidad. Su vida es tan efímera como trascendente.
Ser «la voz de los universitarios cubanos» es todavía un proyecto, que crece como la misma Federación Estudiantil que la cobija. Y no se trata de servirles de mero canalinformativo. Las noticias vuelan por los más disímiles parajes y los jóvenes conocen de memoria los atajos para llegar a ellas. Alma Mater también corre para no quedarse fuera, pero tiene que ir más allá o a la par de sus nuevos fundadores, los que resignifican el aquí y el ahora.
Por eso cuando pensamos desde casa qué hacer por el octogenario cumpleaños, hubo de inmediato consenso. «Recoger parte de las polémicas más universales entre los estudiantes cubanos del 2007 que cursan la educación superior». En las 16 páginas habituales cabía bien poco. Entonces se multiplicaron para proponer lecturas sobre la época de los 85de la FEU y de esta, su revista.
El producto final es incompleto. Todos (ustedes), todos (los temas), no han podido estar —qué más quisiéramos—. Lo que ha resultado es un puñado de aristas y enfoques, sinceros y agudos, que van con el espíritu más revolucionario de la universidad cubana. No se limita a mirar solo a estos recintos del saber, sino a la sociedad en su conjunto, porque urge pensar y actuar como la vanguardia que han demostrado ser los universitarios.
Alma Mater, es también una novia que espera —por ti, por ustedes, por ese nosotros en el que te sabes incluido— para poner de moda el optimismo y la cultura política, esa que necesita para existir del ser de carne y hueso, de sus sueños y frustraciones, pero sobre todo, de sus inmensos deseos de defender la Revolución que cambió radicalmente la Historia de Cuba.
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