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Y… MAGINACIÓN A CORAZÓN ABIERTO
Por Randy Saborit Mora
Después de tres horas entre la vida y la muerte el joven venció a la segunda, gracias al diestro bisturí de un equipo de cirujanos del prestigioso Hospital “Amores que matan”. El muchacho llegó a la institución médica, justo cuando el mar se hacía alba.
El intenso dolor se le reflejaba en la región centro-izquierda de la cavidad toráxica, allí donde los poetas aman. !!!VEN- Trículo!!! exclamaron por el micrófono de Información al equipo de cirujanos más competente del lugar. Mientras, el muchacho volaba en camilla por los pasillos. Él intentaba decir algo más que: “A…” “A…” “A…”
En pocos minutos lo blanco se hizo verde. El antro de la esterilidad se ambientaba con un armónico silbido de esperanza de vida. Bisturí en mano, “nervios” en fila.
Órdenes médicas precisas. La muerte… fue vencida.
La comunidad médica estaba asombrada con aquel caso. ¿Era posible infartar a los veinte años? Se cuestionaban los vestidos de blanco.
Según el Dr. Corazón de León la dolencia del muchacho fue provocada por la falta de coordinación entre los factores externos e internos que debían garantizar el bombeo de la sangre.
“Cuando intervenimos nos percatamos de que ventrículos, aurículas, arterias, capilares y vasos sanguíneos estaban en plena reunión. La bomba del agua, perdón, de sangre había tenido una pequeña rotura, pero no se ponían de acuerdo en la solución del problema. Menos mal que “abrimos” a tiempo porque el paro iba a ser para largo”, concluyó Corazón de León.
Por su parte la doctora Corazón de Cristal precisa que la dolencia del muchacho se produjo después de que se quebrara uno de los principales VASOS de los que bebía sangre el corazón. Tantas veces fue el vaso a la fuente hasta que… se rompió, enfatizó.
Los análisis arrojaron –refiere el Dr. Corazón de Piedra- que el joven presenta el cuadro clínico de una típica “calcificación cardiaca”: enfermedad, poco común entre los jóvenes, causada por la escasa expresión de los sentimientos. Esa “inexpresión sentimental” genera la petrificación del corazón y hace más lento el latir.
Cuando este reportero regresaba a la Redacción con la versión del suceso en la agenda, el muchacho que recuperaba el color concluyó el “A…” atragantado y dijo: “A... MOR es lo que necesito para seguir viviendo”.
Entonces, los médicos indicaron que le sustituyeran el suero por una transfusión de besos. Llegó su novia, y se fueron a vivir el 14 de febrero. El día en que ese mes se comparte en dos.
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