|
LA HISTORIA ES NO QUEDARSE ATRÁS
Por María Matienzo Puerto
Fotos: Cortesía del Entrevistado
La desilusión, como el polvo en las calles de un viejo wester, recorre al Movimiento de Hip Hop en Cuba. Mecanismos herrumbrosos de promoción para lo que es aún una propuesta nueva de música cubana, creo que han sido los responsables. No son uno ni dos, son muchos los que comenzaron siendo líderes y ahora tratan de sobrevivir.
Lo que, a finales de los 80, surgió siendo “la moña” y que tomó fuerza en la década del 90, cambió de nombre para llamarse Hip Hop y a la vez, quizás sin intención, servir de diana a muchas cabezas reacias a lo que pudiera parecer una manifestación de anexionismo cultural a los Estados Unidos. Entonces comenzaron los cuestionamientos: “los delincuentes se están reuniendo”, “los negros se están agrupando”, “eso es música norteamericana”, “son un grupo de payasos”, “mira cómo se visten”.
Así y todo llegaron los festivales y los coloquios: Grupo Uno, nunca colocado en el pedestal que le corresponde, pero fundador y promotor de lo que comenzaba a ser un movimiento, junto a Omni, con el performance y el graffiti, y Zona Franca haciendo una literatura diferente, también hiphopera; fueron buenos referentes para disfrutar de algún concierto de Amenaza, Grandes Ligas, o de Primera Base.
Han pasado los años y a excepción de Amenaza, ahora Orichas, ningún grupo ha encontrado la realización profesional unida a la retribución que se merece cuando se hace buen arte. No se asumió en su totalidad el cambio social y la evolución económica que constituía tener movimiento de Hip Hop en la Isla. Se trató de ajustar el mismo chaleco de la Salsa a lo que era más que cantar y bailar.
Por eso no debe extrañar a nadie que una entrevista hecha a Rubén Marín director de Primera Base resulte tan amarga.
¿Crees que todavía Primera Base está en una etapa de adaptación al mercado?
Primera Base sigue siendo lo mismo, solo que han cambiado los tiempos. Cuando uno habla de progreso, de cómo va evolucionando musicalmente, está hablando de qué es lo que funciona en nuestro tiempo y cómo vamos a proceder haciendo música.
No hemos hecho nada diferente, seguimos haciendo temas de rap, seguimos incursionado en el blues, en el soul. Solo que hemos hecho más reguetón en estos últimos dos años. ¿Por qué? Yo como otros, he sufrido mucha decepción en cuanto a lo que fuimos en la etapa del 95. Hemos perdido fuerza y soy de los partidarios de que ya no existe movimiento de rap, solo quedan varios mc o grupos aislados que están haciendo su propia música para poder sobrevivir. No siento ni la integración ni el objetivo como lo hubo en los noventa y pico. Eso ha provocado en mí que me adapte al mercado y trate de hacer una música para vender.
Que no es para nada lo que comentabas en una entrevista a Tania Cordero de que “el rap puede ser vendible”.
El rap puede ser vendible cuando es bueno. Solo que los medios de difusión no permiten que nosotros los raperos podamos, con un buen tema, pegarnos. Si se le diera a la gente consecutivamente a consumir estoy seguro que se lograría más identificación con nuestra música.
El reguetón se pega porque es lo que más transmiten. El rap no ha logrado el éxito que debiera tener porque a los medios solo han llegado grupos aislados, con temas muy específicos.
En la historia del rap cubano yo he pasado por diferentes etapas. Creo que he hecho todo lo que podía hacer. Y me siento un poco cansado. Le dejo a la nueva generación lo que nosotros empezamos haciendo.
Entonces afirmas que la única manera que tiene el rapero de sobrevivir es haciendo reguetón…
No digo eso tampoco. Creo que la verdadera y única razón para que sobreviva el rap en Cuba es que haya una integración total y que se marque un objetivo a seguir. No creo que hacer reguetón sea la solución. Simplemente está funcionando en el mercado y no me voy a quedar atrás.
Muchos raperos no entienden esto. Yo era uno de los que decía: —solo hago Hip Hop, pero desde que me hice profesional, me he enfrentado a diferentes tipos de públicos y trato de imponerme y no puedo porque en realidad no hay mecanismos sólidos, que ni siquiera aislada o intermitentemente, difundan el rap para que la gente lo sienta. Los medios no nos apoyan y, entre muchas otras cosas, nosotros mismos hemos provocado que eso suceda.
En los años noventa y pico existían grupos como Grandes Ligas, Amenaza que hacían lo suyo, había rivalidad entre ellos, pero el objetivo era uno: lograr que la gente se enterara que aquí, en Cuba, se estaba haciendo rap. Fueron los tiempos del Café Cantante al que la gente iba y disfrutaba todo lo que se descargaba allí, y los conciertos eran mucho mejores. Hoy tenemos más tecnología, hay música propia y sin embargo, siento que vamos caminando para atrás.
Claro, hay raperos que lo defienden y dicen el verdadero Hip Hop, pero no solamente es decirlo, el verdadero Hip Hop marca diferentes pautas.
En Estados Unidos, por ejemplo, hay diferentes tipos de Hip Hop, pero a la hora de hacer un disco hay colaboración de todos los raperos, hay una unión, hay una integración. Coges un disco cualquiera y te encuentras en los créditos a Baby Face, Boby Bronw. Mira ahora con Michael Jackson va a colaborar Black at Peace. ¿Por qué los raperos cubanos no se unieron e hicieron su propia web para vender el rap al mundo? Cuando fui a Brasil vi una integración tal que cuando regresé me di cuenta de que apenas existía movimiento en Cuba.
Se pegaron dos temas de rap, uno “El genio de la lámpara” y el otro “Quién tiró la tiza”, ¿por qué se pegó este último tema?
Porque aprovecharon la debilidad del negro y la vieja maña de ofender a la raza.
Nadie se ha sentado a analizar qué es lo que tenemos que hacer para poder llevar al rap cubano al nivel que se merece donde existieran grupos que fueran por los barrios con ponencias, explicando qué es el Hip Hop.
No hemos hecho nunca un plegable ni le hemos dicho a la gente, mira léete esto, vamos a hacer un concierto en el que entreguemos información sobre qué es el Hip Hop o en el que vendamos revistas. Había mil formas de hacerlo, pero simplemente empezamos a aislarnos y eso provocó que se fuera desintegrando poco a poco el movimiento.
No digo que todavía no existan raperos excelentes. Me gusta lo que están haciendo muchos grupos. Yo sigo haciendo buen rap y lo tengo guardado porque sé que un día voy a poder hacer lo que realmente me gusta. Me interesa el blues y aprovecho la voz de Leo para hacerlo, el soul, el R&B, y me interesa mezclar, además, con música cubana, cosa que fue muy criticada por los raperos.
Sé que tienes cierto interés en aprender otros géneros de la música cubana. ¿Hasta qué punto esta preferencia tuya te hace proyectar o pensar en un rap más cubano?
Creo que música como la que se hacía en los años 40 y 50 no va a volver. Cantantes como Los Zafiros, como Panchito Risé, o una infinidad de nombres que demostraron que la música cubana se cantaba con un sentimiento y con una historia entonces aprovechando esa alternativa nosotros podemos demostrarle al mundo que podemos hacer rap bueno.
Una vez iba a hacer un disco de boleros a partir de un tema que se pegó en la radio, “Habana”. Lo hice porque me gustaba y tuvo mucha aceptación, cuando este público tenía una meta bien trazada: las cosas bien hechas se consumen. Después hice dos o tres versiones más porque mi objetivo era hacer un disco de rap que de cierta manera tocara estos elementos. Ahora mismo estoy preparando un disco de reguetón, pero también estoy preparando uno de rap que me encanta. Me gusta más que el disco de reguetón porque ahí estoy plasmando mis vivencias de estos últimos años.
Primera Base ha sido un grupo que sufrió una metamorfosis y al entrar nuevos integrantes hay que adaptarse a una nueva marcha de trabajo, pero dentro de mí está la necesidad de seguir trabajando, de integrarme a esta música.
Un amigo me hacía un análisis de la situación del movimiento en Cuba, y en resumen su punto de vista es que, el desmoronamiento de lo que pudo haber sido es inminente, porque no existe una base económica fuerte que pueda arrastrar no solo a la música sino también a escritores, a periodistas, artistas plásticos, musicólogos, intelectuales a modo general, ¿qué crees de eso?
Es inexplicable cómo del mundo entero vienen empresarios y lo que te piden es reguetón, entonces muchos grupos han decidido hacerlo, como Eddy-k que hacía tremendo rap y míralos; sin embargo, ahora es cuando triunfan. Simplemente parece ser mejor moverse con el mercado, lo que no quiere decir que las cosas que hago no me gusten del todo. El reguetón es una música que se hizo para vender, para bailar, es monótona, pero es lo que se está comprando. Uno no puede ir en contra del público. Aún así, no creo que sea lo económico el único factor.
Una vez soñé con patrones éticos de compromiso con mi música. Pero cuando vi gente que se subía al escenario decía una cosa y cuando bajaba hacían otra, que decía manos arriba mis negros y después estaban con una extranjera blanca, y otros que decían en el escenario cosas que para nada era su vida real. Dije —qué estoy haciendo yo, me estoy engañando a mí mismo para quedar en el libro de la historia de los raperos. No, no, no.
Por eso te digo que también tenemos mucha responsabilidad. Es que a nadie le debía interesar más el Movimiento que a nosotros mismos. No vale solo echarle la culpa al otro.
De todas formas creo que la parte de la historia que a mí me tocó hacer, la hice. Ahora la sigo haciendo, pero a mi manera.
¿Qué proyección tiene ahora Primera Base?
Seguimos proyectando todo lo que pudiera parecer para nosotros una buena música. Estuvimos desorientados un tiempo, porque a veces no es fácil encontrar un productor musical que te guíe a hacer algo en una dirección. Intentas con uno y con otro, todos tienen sus puntos de vista y te das cuenta que siempre no coinciden con los objetivos que tiene uno como músico. Ahora, comencé a trabajar con Leo que tiene la misma proyección de la voz que en los inicios Ángel, el white; luego entró Montero Vega, este salió y entró Joan que rapea y mantiene a la técnica detrás.
Trabajamos en dos maquetas: una que es el rap que realmente queremos hacer, que juega con lo comercial, con lo profundo, pero lógico y consecuente —no voy a hablar cosas en mis temas que no vayan con mi vida, con mi proceder—; la otra es de reguetón, porque no me quiero quedar atrás y lo que no perdona es el tiempo.
No subestimo a nadie. Veo a gente que salieron ayer y ya tienen disco y están viajando, y grupos de rap que han marcado, han hecho historia, en el mismo lugar llenos de todos sus sueños de años atrás.
No quiere decir que me prostituya. Sigo haciendo historias cotidianas, que las podría llevar a rap y cantarlas igual, sin embargo, parece que el reguetón es la alternativa que la gente quiere y es la que voy a dar.
|